La actividad económica en Brasil sufrió su mayor declive desde 2003 en mayo, cuando una huelga nacional de camioneros prácticamente paralizó sectores claves de la economía, frenando una recuperación de la recesión.

El índice de actividad económica del banco central bajó un 3.34 respecto a abril, menos que la mediana de un descenso de 3.45% pronosticado en un sondeo de Reuters.

Los economistas han incorporado en sus pronósticos el impacto de las protestas luego de que indicadores de una gama amplia, desde ventas minoristas a producción industrial y balanza comercial, apuntaron a un declive pronunciado, aunque temporal.

En una nota a clientes, Alberto Ramos, economista de Goldman Sachs, dijo que esperaba que los indicadores económicos de junio mostrasen que se revirtió la mayor parte, si no todo, el daño que se registró en mayo.

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Las protestas de los camioneros bloquearon las principales carreteras de Brasil en las últimas semanas de mayo, lo que generó escasez de productos y elevó con fuerza la inflación.

Las protestas generaron una ronda de ajustes a la baja en los pronósticos de crecimiento entre los economistas, tanto del sector público como del privado.

Reuters reportó la semana pasada que el gobierno brasileño bajaría su pronóstico para la expansión del Producto Interno Bruto (PIB) de 2018 a un 1.6% desde un 2.5%.

Aun así, ese 1.6% sería la tasa de crecimiento anual más acelerada en Brasil desde 2013. Tasas de interés en niveles muy bajos mantienen vivas las perspectivas de una recuperación económica lenta pero sostenida.

 

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