El coronavirus ha logrado lo que los ambientalistas y futurólogos han deseado desde hace mucho tiempo: calles vacías y un cielo sin aviones. Según los centros de información de tráfico, durante las semanas del confinamiento hubo un tercio menos de automóviles, autobuses y motocicletas en las calles de Berlín, Hamburgo y Múnich. Además, las emisiones de CO2 cayeron significativamente.

Nueva normalidad

Pero ¿qué sucederá cuando todos los que han trabajado anteriormente en casa regresen a sus usuales puestos de trabajo? ¿Cómo será la “nueva normalidad”? ¿Son las ciclovías, los sistemas de gestión de tráfico, las altas tarifas de estacionamiento, la verdadera solución contra el problema de la movilidad?

“Sí”, dice Michael Ganser, ingeniero del grupo de telemática de tráfico TrafficCom, del Grupo Kapsch: “Con el control inteligente de los semáforos, se pueden reducir los atascos en un 25%”. Con inteligencia artificial y macrodatos, la tecnología digital ya puede lograr resultados claros y con poco esfuerzo.

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Menos atascos con macrodatos

La base para ello es la creación de una infraestructura digital en ciudades y la conexión entre vehículos y semáforos.  “Ya se están vendiendo automóviles nuevos con esta herramienta. Además, casi todo el mundo ahora tiene un teléfono celular con programas de ubicación”, dice Ganser. “La infraestructura necesaria ya en parte existe y solo necesita ser incrementada”, añade. Por ejemplo, un control de semáforo flexible que se adapta automáticamente a la situación actual del tráfico.

Kapsch ya ha instalado dichos sistemas en Madrid, Mumbai y Quito. Ganser calcula los costos en 2.50 euros por habitante para la construcción y un euro al año por el funcionamiento.

Al mismo tiempo, la ciudad se ahorra los costos que generan los atascos: con una reducción del 25% por habitante, sería alrededor de 500 euros al año.

“Si también se enviaran recomendaciones de ruta al automóvil, de acuerdo al control del semáforo, podría evitarse la mitad de todos los atascos y ahorrar 1,000 euros por persona al año”, afirma Ganser.

Requisitos para infraestructura digital

Martin Eldracher, director gerente de la empresa de consultoría de TI DXC Technology, también ve más oportunidades que riesgos debido a las restricciones originadas por el coronavirus. “La tecnología digital puede ayudar a implementar o mitigar medidas como el distanciamiento social”, asegura.

Por lo tanto, los sensores simples pueden ser útiles para mantener distancias de seguridad, incluso en el trabajo, y realizar controles de entrada con cámaras térmicas y sin reconocimiento facial en el transporte ferroviario y en eventos.

“La infraestructura digital es siempre un requisito previo”, señala Eldracher. Según él, muchas ciudades y municipios tienen que mejorar en este aspecto.

“Si una ciudad recopila información actual sobre el tráfico, las zonas de obras y construcción y las emisiones con la ayuda de sensores y cámaras y la pone a disposición en una plataforma de datos abiertos, entonces las empresas privadas o los conductores podrían usarla”, dice Eldracher.

¿Menos vuelos, más servicio?

Al igual que la industria automotriz, el sector de la aeronavegación también tiene que repensar su modelo de negocios: la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) supone que habrá pérdidas por un valor de alrededor de 300,000 millones de euros en 2020.

El experto en aviación Joachim Kirsch, de la consultora Porsche Consulting, prevé que el volumen de negocios de la industria disminuirá a medio plazo y solo alcanzará el 75% del nivel anterior al coronavirus de manera permanente.

“El número de viajes de negocios probablemente disminuirá, porque se trabajará desde casa, y las videoconferencias han demostrado su valía, y el número de viajes por vacaciones también disminuirá, porque muchas personas carecerán de dinero, o las ofertas de vacaciones serán limitadas”, afirma Kirsch.

“Si se quieren compensar los déficits de ventas, las empresas que hasta ahora se han centrado en las guerras de precios tienen que volver a apostar por la calidad e impulsar su transformación digital con más rapidez”, dice Kirsch. “Toda la cadena de valor en torno al pasajero debe repensarse y volverse mucho más personal”, añade.

Se podrían crear nuevos servicios, como la recogida de maletas: “Para ello, las aerolíneas y los aeropuertos necesitan conocer mejor a sus clientes, saber más sobre su comportamiento de viaje y consumo. Con la ayuda de los macrodatos y los análisis, como si fuesen trajes hechos a medida y adaptados a los requisitos del cliente”, dice Kirsch. Los datos también son el combustible del futuro para la industria de la aviación.

¿Menos oficinas, más zonas verdes?

La situación es similar en el sector inmobiliario: en todo el mundo, los jefes de las empresas evalúan si aún son necesarias las costosas oficinas de empresa, ya que el trabajo desde casa funciona bien.

El CEO de Morgan Stanley, James Gorman, indicó que una gran parte de sus 80,000 empleados continuaría trabajando desde casa incluso después de que se hubiera superado la pandemia de coronavirus, lo que tendría un gran impacto en la industria inmobiliaria.

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“La crisis del coronavirus cambiará los edificios de oficinas, pero no los hará obsoletos”, opina Andreas Mattner, presidente de la Asociación de la Industria Inmobiliaria ZIA. Las encuestas entre los administradores de inmobiliarias confirman dicha información y concluyen que el 20 por ciento del espacio para oficinas dejará pronto de ser necesario en Alemania.

Las nuevas condiciones de trabajo están cambiando el paisaje urbano.  Hasta ahora, cada crisis lo ha demostrado, dice el crítico de arquitectura Niklas Maak. “La crisis del coronavirus actúa como un catalizador para el desarrollo urbano”, dice. “La relación entre el centro y la periferia está cambiando, se está repensando la movilidad y el control del flujo de datos”, añade

Los edificios se han construido, hasta ahora, de acuerdo a los estándares de inversión. En el futuro se tratará de crear suficiente espacio para poder trabajar y vivir sin poner en peligro la salud: menos edificios de gran altura, menos centros comerciales estrecho, y más espacio libre para reuniones y actos comunicativos. Vías de acceso y garajes de estacionamiento podrían ser sustituidos por zonas verdes y gimnasios.

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