Por Ray Cazorla*

La población hispana en los Estados Unidos ha representado un gran peso en la población total del país. El colectivo hispano representa la segunda cultura en el país, mostrando un fuerte impacto en la cultura nacional y situando el español como segunda lengua más hablada de la nación. Tal es su peso que la última lectura, realizada durante el año pasado, registró niveles récord de ciudadanos hispanos en el país.

Con casi 60 millones de habitantes (59,9 millones), el censo poblacional de los Estados Unidos sitúa al colectivo hispano como uno de los más voluminosos en el país. Unas cifras que remarcan la importancia del colectivo y el gran incremento que ha vivido la llegada de hispanos al país. En 2008, el mismo censo cifraba la lectura en 47,8 millones de habitantes, lo que pone de manifiesto la llegada de hispanos al país y la gran presencia de los mismos en la sociedad norteamericana.

Sin embargo, las últimas políticas aplicadas por el presidente Donald Trump y su creciente nacionalismo excluyente ha impactado de forma muy negativa en este importante colectivo. Dada la persecución iniciada por el líder norteamericano, la llegada de hispanos al país ha comenzado a moderarse, ralentizando la llegada de nuevos ciudadanos hispanos en el país. A su vez, la falta de garantías y la imposibilidad de garantizar la estancia permanente en el país ha provocado que la natalidad que fomentaba dicho colectivo se encuentre mermada y en decremento constante.

Según el Pew Research, la cifra de latinos en Estados Unidos ha crecido en los últimos años, llegando a representar un 18% sobre la población total en el país. Una cifra que se incrementa desde ese 16% que representaba dicho colectivo en años anteriores. Por otro lado, si observamos el ratio de crecimiento poblacional de los últimos 10 años, el colectivo hispano, los latinos como se les denomina comúnmente, representan más del 50% del crecimiento de la población en el país.

Esto, como decíamos, pone de manifiesto la importancia de un colectivo con tanto aporte a la sociedad norteamericana. Un colectivo vulnerado por las recientes políticas aplicadas por un presidente que hace público su fuerte rechazo a este colectivo, tan discriminado históricamente. Según el mismo informe de Pew Research, el colectivo está perdiendo fuerza en el país y los recientes comunicados de Trump han provocado que la cifra de inmigrantes se haya reducido drásticamente desde su llegada a la presidencia.

Los últimos acontecimientos producidos en el país, siendo un claro ejemplo los tiroteos en El Paso, acechan nuevamente al colectivo hispano, dada la persecución ejercida por una faceta de la sociedad norteamericana y que amenaza las propias libertades del colectivo. El peligro que supone este rasgo xenófobo ha incitado a los inmigrantes que desean entrar al país a replantear la situación, pues el peligro está en continuo crecimiento a la vez que el propio presidente trata de suscitar el odio hacia los ciudadanos que tratan de llegar al país en busca de una vida mejor.

Y es que, el colectivo hispano no solo busca la inmigración como objeto de fin, sino como causa para lograr una vida mejor en el país de destino y tratar de dotar de un aporte económico al país. Por esta misma razón, si observamos los datos económicos que ofrece el Informe anual que realiza el estudio multicultural de tendencias de gasto en los Estados Unidos podemos observar como la riqueza que genera el colectivo hispano en el país representa una cuantía similar al PIB de México, una de las grandes economías del mundo.

Es más, si el colectivo hispano conformase un estado, su poder adquisitivo estaría al nivel de las primeras economías del mundo, situándose en el puesto 15 del ranking mundial como uno de los estados más ricos de la economía mundial. Un poder adquisitivo que no deja de incrementarse, pues según el estudio, la riqueza del colectivo ha crecido en los últimos años un 213%, lo que refleja la exponencialidad del peso del colectivo en la economía estadounidense.

Por último, el estudio revela que el colectivo hispano no solo es el más rico de todos los colectivos multiculturales y multirraciales en el país, sino que su peso en la economía también es superior al resto de colectivos residentes. Su peso en el PIB no deja de acrecentarse, a la vez que el número de negocios y empresas extranjeras en el país sigue incrementándose a pasos agigantados.

Por esta misma razón, no podemos seguir hablando de nacionalismos excluyentes, pues en un país caracterizado por el gran crecimiento que le ha aportado la multiculturalidad de su sociedad y la convivencia de los distintos colectivos, hablar de un nacionalismo excluyente y dejar de lado la misma globalización que tanto ha aportado al país es un graso error. El discurso del presidente es un discurso demagogo, pues el país precisa de sus colectivos para seguir creciendo.

Recordemos que estamos hablando de Estados Unidos. Un país que ha sido ejemplo en materia de inmigración, pero que en los últimos años se ha visto amenazado por el auge que experimentan determinados movimientos racistas que alteran la convivencia y la paz social. Este regresismo populista, en contra de las propias libertades del individuo, es un fracaso para una nación que peregrina la libertad en el resto de los territorios que integran nuestro maravilloso planeta.

Para ello, faltan en estos tiempos más iniciativas que pongan en valor el talento de los hispanos en Estados Unidos. Es importante que nos unamos y que bajo el respeto y la acción demostremos el aporte de valor que nuestra gente aporta en el contexto federal pero también internacional. En mi caso decidí fundar una plataforma denominada New York Summit que concluye con una gala de premios New York Awards. En definitiva, este evento que celebrará este año su tercera edición pone en valor y premia a líderes, organizaciones e hispanos que están impactando positivamente en el contexto internacional.

“Esta iniciativa nace con el ánimo de unir sin excluir”, es por eso que esta edición premiamos a miembros de la familia Kennedy, de la familia Mándela y de la familia Luther King entre otros premiados. En una muestra de respeto, de apertura de miras y de reflexión poniendo en el centro apellidos que han logrado cambiar el mundo tal cual lo conocemos. También permite visualizar que unidos somos más reivindicativos. Pues no solo los hispanos apoyan la labor que realizan en Estados Unidos, personalidades y líderes de más de 15 países se unen a este evento para secundarlo y apoyarlo.

*Presidente de HAC Business School of New York, Presidente de New York Summit. Asesor para asuntos europeos del Presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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