El crecimiento de la demanda de oro y plata físicos se está se presentando en todo el planeta.

 

Hace unos días el ministro de finanzas de India, P Chidambaram, pidió  a los ciudadanos de su país que contuvieran su “pasión descontrolada” por el oro, y en cambio, ahorraran en instrumentos financieros tradicionales. “Tengan fe en nuestro sector financiero”, les dijo, con la esperanza de que dejen de adquirirlo.

Acusa que su creciente consumo está afectando al déficit de  Cuenta Corriente de su país, y ofreció que pronto se lanzarían “lucrativas” opciones de bonos indexados a la inflación, como alternativa. Fracaso garantizado.

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Cabe recordar que India junto con China, son los mayores consumidores de este metal en el mundo, situación que al menos a las autoridades indias no le gusta en absoluto.

La frustración de Chidambaram, es paradigmática.

Muchos políticos y banqueros centrales de todo el mundo, y principalmente en la Reserva Federal estadounidense, deben estar sintiéndose como él.

Todas sus acciones, por tanto, están encaminadas a reforzar a cualquier costo, el rol predominante de sus respectivas divisas, por lo que se entenderá muy bien por qué la Fed, emisora de la principal moneda “de reserva”, es la más activa en esta materia.

Si para ello tiene que tumbar el precio del oro, sin duda lo hará por todos los medios posibles. Y lo hace. La forma ideal es vendiendo grandes cantidades de “oro” papel en el mercado de futuros a través de sus intermediarios, los “Bullion Banks”. Tan simple como eso.

En este sentido, la bien aceitada maquinaria propagandística anti oro, está rindiendo frutos entre muchos inversionistas “sofisticados” y académicos con doctorados, pero no parece estar teniendo mucho eco en las personas que, tal vez más por intuición que por conocimiento, siguen haciendo lo correcto atesorando al rey de los metales y a su compañera la plata.

Este fenómeno se está presentando en todo el planeta. En este blog, en entregas anteriores hemos dado cuenta puntual del crecimiento de la demanda de oro y plata físicos.

Según el Consejo Mundial del Oro, en el primer trimestre de 2013 la demanda conjunta de joyería, lingotes y monedas tuvo su mayor expansión justo en India, con un crecimiento de 27%, mientras que en China y Estados Unidos escaló 20% con respecto al mismo período del año pasado.

En México, durante abril, explotó también de forma impresionante el apetito por las ya famosas onzas de plata Libertad.

Más y más ejemplos de este tipo, abundan por todas latitudes.

Seguro que Chidambaram y otros tantos como él, no tiene la menor idea de que el oro no obedece las leyes clásicas de la oferta y la demanda.

Por eso no se explica por qué la gente sigue buscando al metal áureo, a pesar de que su precio en rupias, por supuesto, también se ha desplomado. No sabe entonces que a veces mayores precios no solo no traen más oferta, sino que incluso la contraen, por la resistencia de sus tenedores a desprenderse de él en medio de una crisis.

Tampoco que una tendencia de cotizaciones a la baja como la actual no aleja a los inversionistas en valor, sino al contrario, los hace correr por más oro que retiran de la circulación. Al final, ¿con qué se quedarán los tenedores de “oro” y “plata” en papel?

Por eso las noticias recientes respecto a un sentimiento negativo hacia el oro, que se encuentra en máximos de cinco años, no deben ser vistas como una señal negativa sino positiva: ¿acaso un mercado alcista mayor termina cuando el pesimismo prevalece?

Es al revés. Las burbujas y rachas al alza concluyen cuando el optimismo ha convencido a todos de que “esta vez es diferente”, y de que un mercado determinado, seguirá subiendo.

No estamos en ese momento en el oro, pero sí en los principales mercados de valores. Perece que como siempre, se olvidan de la vieja regla del inversor contrario: ser ambicioso cuando otros tienen miedo, y temblar de miedo cuando otros son ambiciosos.

Mucho debería decir a los detractores del rey de los metales, el hecho de que en Londres, como lo reporta el experto James Turk, los tiempos de entrega de grandes volúmenes –entre tres y cinco toneladas, están demorando más de la cuenta, del típico T+2 (dos días después del pago), hasta T+5 (cinco días después).

Por si eso fuera poco, el mejor medidor de escasez que hay en el mercado del oro, sigue ocurriendo: el fenómeno de “backwardation”.

Este sucede cuando el precio al contado (spot) es mayor que el precio de entrega a futuro. Lo normal es que suceda lo contrario: que hoy sea más barato comprar oro que mañana.

¿Por qué sucede la “backwardation”? Porque los vendedores saben que es un muy mal momento para vender, y ante la escasez de existencias, los compradores están dispuestos a pagar mayores premios por el metal contante y sonante hoy, que por una promesa de entrega mañana, aunque sea más barata.

Seguro que esto pondrá nerviosos a más de uno, sobre todo si tiene sus barras o monedas en posesión de terceros o en el sistema bancario, incluso los que lo tienen en Suiza.

El especialista Egon von Greyerz reporta que cada día más clientes le informan que bancos suizos, argumentan toda clase de pretextos para no mostrar físicamente las barras, e imponen topes arbitrarios en francos, al retiro de las mismas.

Es claro que no tienen todo el metal con el que aseguran contar.

Goldcore comunica que Jean Hilgers, director tesorero del Banco Nacional de Bélgica, ha dicho que 25 toneladas de oro, alrededor del 10% de sus reservas, están dadas en préstamo a los “Bullion Banks”, que debido al sistema de reserva fraccionaria con que operan, expanden de forma exponencial la oferta de “oro” papel, con el consecuente impacto en el precio.

La historia se repite en más y más bancos centrales que no lo hacen público, pero cuyo final se puede resumir de la siguiente manera: el oro que existe en la realidad, no alcanza para todos los que creen tenerlo, más vale que lo reclamen pronto.

 

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