Que aumente el precio del gas natural en Estados Unidos es un motivo de preocupación para México porque tiene reservas de ese combustible, pero carece de capacidad suficiente para extraerlo del subsuelo y tampoco cuenta con un sistema de almacenamiento que le permita echar mano de inventario en casos de emergencia.

Para atender esas problemáticas hay al menos dos opciones: que continúen y crezcan los proyectos de exploración y extracción de gas para atender la demanda y construir nueva infraestructura para almacenamiento.

Sin embargo, también está puesta sobre la mesa una alternativa usada en otros países, pero nueva en México:  usar cavernas o yacimientos abandonados o explotados para almacenar gas natural.

De hecho, se espera que en estos días el gobierno federal, mediante el Centro Nacional de Control de Gas (Cenegas) licite el campo petrolero Brasil, localizado en Tamaulipas -que operaba Petróleos Mexicanos y que fue declarado por la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) con las condiciones técnicas para ser utilizado como yacimiento almacenador de gas natural.

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El Comisionado de la CNH, Gaspar Franco, considera que México debe generar acciones que permitan anticiparse a una crisis de gas.  El precio se ha elevado en los últimos meses por el alto consumo de este energético en Estados Unidos, pero, el verdadero problema surgiría cuando el país vecino se negara a vendernos ese producto, opina.

Necesitamos garantizar la seguridad energética de México y una opción viable es evaluar la factibilidad de los más de 700 campos petroleros, que algunos de ellos pudieran ser catalogados como agotados y otros en los que de acuerdo con sus condiciones geológicas permitirán el almacenamiento de gas, precisa.

Los campos clasificados como agotados son aquellos cuyo volumen de petróleo o gas ya no es relevante o no es rentable económicamente extraerlo.

La administración federal tiene como tarea definir cuáles campos y yacimientos petroleros son susceptibles para utilizarse como almacenamiento de gas y realizar los cambios legales necesarios para determinar que el gas inyectado en esos campos por particulares o Pemex será propiedad de esos terceros que contraten capacidad de almacenamiento, porque la Constitución establece que los hidrocarburos localizados en el subsuelo son propiedad de la Nación.

Por otro lado, se tendría que hacer una medición adecuada y muy controlada de los volúmenes de gas que se inyecten a los campos, porque cuentan con remanentes de hidrocarburos y la inyección genera presión, lo cual mejora la recuperación de petróleo y/o gas.

De manera adicional, la administración federal tiene que garantizar que los campos agotados no tienen continuidad geológica, a fin de evitar que el gas inyectado se filtre hacia otros campos y no se pueda recuperar una vez que el almacenador decida utilizarlo.

Como vemos, los yacimientos que pudieran servir como almacenadores de gas son una alternativa, pero su utilización debe ser cuidada con esmero para evitar disputas comerciales con los contratantes del servicio.

 

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