No es cuánto tienes. No es cuánto ganas. No es cuánto. El problema es que lo crees así. Aquí tres verdades vistas desde ángulos poco comunes. ¿Y tú como te relacionas con el dinero?

1.- La vida es un buffet, sólo que las personas nacen más cerca o más lejos del mismo

Es simple, hay una regla básica: siempre se tendrá que caminar hacia el buffet.

Algunos verán que son sólo unos pasos, otros caminarán kilómetros. Al final verán que la entrada no “costaba” estaba abierta a todos y se accedía por múltiples mecanismos, de hecho, ni puerta había.

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La entrada era un simple mecanismo de autoconcepción de la riqueza personal o de terceros, hecha valida de alguna forma, intermediación, trato, comercialización, etc.

Siempre un mecanismo. No hay “cover”. Entiende que el buffet, de donde salen todos los billetes y todos los manjares es gratis para todos.

Habrá quienes descubran que la entrada siempre la tuvieron a dos pasos o a dos llamadas telefónicas, o a dos citas con personas con las que no querían hablar. De esas que guardaron siempre para no “quemarse el cartucho” pidiendo oportunidad.

Habrá quienes sean educados, desde la cuna, a comprender el mecanismo. Y que además tengan la “suerte” de nacer ahí cerquita. Y habrá quienes sean pobres por siempre, pero no por falta de dinero, sino por exceso de pena.

La pena no les hará vender, ni les dará de comer a sus hijos, ni les abrirá oportunidades. Educar a nuestros hijos con pena, delimitará grandemente su potencial de liderazgo y el alzar la voz. Porque en esta vida ambas cosas se requieren para cobrar, y sobre todo para cobrar bien.

2.- No es lo que vales, sino cuanto valoras lo que vales

Soy muy bueno, pero siempre termino bajando mis precios. Decía un joven emprendedor que ayudé. Su necesidad y miedo superaba cualquier posibilidad de reconocer su propio valor y el de su trabajo.

Lo lleve con otro emprendedor, que acababa de apoyar hace algunos meses. Llegamos a su local. La puerta fue abierta por una persona vestida de esmoquin. El negocio: una chocolatería gourmet con un concepto simple, vender chocolates en vitrina, hermosos, deliciosos y bien iluminados, como preciadas joyas.

Saqué un billete de 200 pesos y me comí un chocolate de dos centímetros cuadrados. Le pedí que le explicara porque vendía chocolates caros. Todo se resumía a seis palabras que le había enseñado muy bien al chocolatero. El joven emprendedor se quedó atónito al escucharlas del dueño del local: “porque quiero, porque puedo, y porque lo pagan”. Y si no, agregué, ¡que lo deseen!

Nunca es lo que haces, sino cuanto valoras lo que haces. Las personas compran marcas y deseos. Valóralos tú y ellos lo harán. Si tu concepción personal sobre lo que eres o haces es pobre, también lo serán tus precios.

3.- Cuanto quieres, es directamente proporcional al tiempo que permanece el dinero en tu bolsillo

En un café de Interlomas dos ejecutivos hablaban en voz alta del tiempo que les duraban sus “bien pagadas” quincenas. Uno alegaba que pagaban poco, el otro que los gastos eran altos. La realidad por lo que escuchaba pertenecían ambos, al 1% de la población en sueldos.

Busqué entrometerme y hablé con ellos un rato. Ambos tomaban café diario de 95 pesos, comían en restaurantes de la zona y salían al menos dos veces a bares caros. ¿Qué tanto crees tú que querían tener dinero? Les comenté algo muy simple. Tu dinero es como el ganado, si encuentra vereda siempre se irá de la misma forma.

Todos generamos valor. Aprendamos a valorarlo. Y hagámoslo efectivo.

 

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