La nueva línea del Metro no sólo permite conocer la ciudad a fondo, también nos acerca a algunos de los lugares de reunión más comunes de los empresarios.

 

Por Mario Chávez

 

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Rascacielos, centros comerciales, playas, una rica gastronomía…, eso y más es la ciudad de Panamá, que con su primera línea del Metro tiende a unir tres épocas, tres metrópolis: una en ruinas, otra que conserva su alma bohemia y una más con sus torres de cristal.

Gracias a su diseño, la Línea 1 del Metro facilita viajar de la zona hotelera a los almacenes del gigantesco Albrook Mall, aproximarse al Casco Antiguo, que recuerda tiempos idos y atrae la creatividad, o al Mercado del Marisco y la Cinta Costera.

Para saber sobre el pasado de este país, cuyo territorio perteneció a Colombia hasta 1903, es obligado ir al Panamá Viejo, y la estación 12 de octubre del Metro es la más cercana a este núcleo de la ciudad. Sus muros abandonados y corroídos por el tiempo son lo que queda del primer asentamiento español en la costa del Pacífico de América, erigido el 15 de agosto de 1519 por Pedro Arias Dávila.

La estación 5 de mayo acerca al Casco Antiguo, que con su alma bohemia es testigo de la diversidad del pueblo panameño desde su fundación en 1673, imperdible con su Museo del Canal Interoceánico, en la plaza de la Independencia, y la Catedral Metropolitana, de estilo renacimiento, que en sus alrededores acoge a diario puestos de artesanías elaboradas en comunidades nativas como la Kuna Yala, cuyos tejidos son el souvenir típico del país.

Igual ocurre en las plazas San Felipe y de Francia, todos sitios ideales para disfrutar de la brisa marina mientras se deleita el paladar con alguna suculencia gastronómica local.

Desde luego que el recorrido estaría incompleto sin visitar la plaza Simón Bolívar, repleta de árboles que cuidan la Iglesia de San Francisco de Asís, construida a finales del siglo xvii, y el Teatro Nacional, de estilo neoclásico y con más de 100 años de antigüedad.

Dos platillos de la cocina panameña que hay que probar son el guacho, una mezcla de arroz y mariscos, y el pescado con patacones (plátanos verdes), especialidades de los restaurantes en el icónico Mercado del Marisco, que colinda con el Casco Antiguo.

A un paso está la Cinta Costera, con su ciclovía, áreas verdes con árboles y plantas tropicales, parques recreativos, gazebos, fuentes y espejos de agua. ¡Claro!, no hay que olvidar tomarse la foto al pie del monumento a Vasco Núñez de Balboa, descubridor del Mar del Sur.

Fuera del Casco Antiguo y el Panamá Viejo hay un tercer núcleo, su palpitante corazón capitalino, con un distrito financiero donde los rascacielos compiten en apostura, y para contemplar su garbo no hay mejor momento que al anochecer.

Para ir de compras, desde su lado sur el Metro nos lleva al Albrook Mall, y saliendo por el extremo norte nos deja en el Centro Comercial Los Andes, con paradas intermedias sobre parte de la avenida Transístmica, por la que desfilan todo tipo de tiendas y restaurantes.

Una parada obligada es Iglesia del Carmen, que nos lleva al bello templo de estilo neogótico que le da nombre, una construcción culminada el 16 de julio de 1953. Sí, la rodea el centro económico y financiero del país, y a unos pasos está la Calle 50, que recorre los corregimientos de Bella Vista y San Francisco, en una de las zonas más chic de la ciudad.

Esa misma estación es el acceso ideal para los viajeros de negocios que deben acudir a la Tower Financial Center o que se hospedan en hoteles como El Panamá, el Crowne Plaza Panamá, el DeVille, el Bristol o allí junto en los apartamentos en The Bristol, en una zona que bulle a todas horas con muchos de los restaurantes, tiendas y discotecas más famosas de la ciudad.

Para comer, en el Hotel Bristol está SalSiPuedes, con una tremenda muestra del arte culinario panameño, y sobre la avenida Federico Boyd está el restaurante de comida brasileña Os Segredos da Carne, donde sirven una suculenta entraña. También hay que degustar las empanadas del restaurante La Papa, ubicado en la avenida 3ª Sur, o el schnitzer, un delicioso filete de ternera empanado, en el Rincón Alemán, que se encuentra en la Calle 51.

El carácter festivo de los panameños es contagioso, y un buen lugar para celebrar el cierre de un negocio es el club nocturno La Madame, en la avenida Aquilino de la Guardia, o Le Palace, en la Calle 52.

Muy cerca de la estación Iglesia del Carmen, a unos pasos de la Cinta Costera, un sitio que está provocando furor es Hard Rock Hotel Panamá Megapolis, una pequeña ciudad dentro de la urbe, con todo lo necesario para realizar una reunión de negocios o divertirse al ritmo del rock and roll.

Sólo una probada de Panamá capital, cuyos rascacielos de cristal están a menos de una hora de una selva habitada por indígenas que conservan sus tradiciones. Con su nueva línea del Metro, evoluciona como un mejor destino turístico.

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Foto: Josué García.

 

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