Tras siete años en la zona, Bellinghausen Santa Fe cambia de nombre, se muda a un moderno local, actualiza su carta y busca acercarse a un nuevo público.

 

 

Todo el mundo conoce el Bellinghausen. No es secreto de foodies ni de políticos e intelectuales. No es para menos si se piensa que su restaurante original, el de la Juárez, está a menos de un año de cumplir su primer centenario.

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El tradicional chamorro, el famoso chemita, los gusanos de maguey y los trinos de los omnipresentes canarios son tan conocidos como su legendario servicio (con meseros que llevan hasta cinco décadas dedicados a sus exigentes comensales).

El restaurante abrió sus puertas a principios del siglo XX bajo el nombre de La Culinaria, aunque desde el principio se le conoció como “La casa del señor Bellinghausen” o simplemente Bellinghausen, como el apellido de su fundador, quien fuera el cocinero de Porfirio Díaz.

Desde los años cuarenta, éste y los restaurantes que abrieron bajo su marca posteriormente son manejados por la familia Álvarez, los herederos del Prendes.

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Hoy, una nueva generación, en este caso liderada por la visión de Lázaro Álvarez al frente del ahora Casa Bellinghausen en la zona de Santa Fe, considera que para conquistar nuevos públicos es necesario refrescar la esencia de un clásico y adecuarse a los tiempos.

“Nos actualizamos en todo –me dice Lázaro–. Quisimos modernizar el concepto, mantener la misma calidad, servicio y tradición, que es lo que busca nuestra clientela, pero que ya no nos vean como ‘el lugar al que iba a comer con mi abuelo o mi papá’.”

Santa Fe, un área de empresarios sí, pero también de matrimonios jóvenes, cuenta con comensales muy distintos de los que se podrían encontrar en una zona dominada por políticos e intelectuales, como es el caso de la matriz en la colonia Juárez.

El nuevo local de Juan Salvador Agraz, además de abrir en horario de cena, cuenta ahora con platillos más ligeros que sus especialidades (ceviches, ensaladas, caracol rasurado), dj, ludoteca y un público más “variado” al que quizá podría verse en el restaurante original.

A dos meses de su apertura en la nueva locación, con una impactante panorámica de la ciudad y los continuos éxitos ochenteros compitiendo con los tradicionales canarios, la actualización de Casa Bellinghausen parece un éxito entre los comensales santafesinos.

Está a la altura del fundado en 1915 en cuanto a calidad de los alimentos (los pulpos a las brasas con salsa de menta son celestiales, las carnitas de ternera altamente recomendables) y en lo referente al servicio (mientras platicaba con Lázaro pasaron a despedirse al menos siete comensales, lo que muestra el atento y personalizado trato que reciben los clientes del restaurante).

No obstante, Casa Bellinghausen “sabe” distinto, más joven, renovado, con su propia “onda” (aunque si me preguntaran, yo diría ¡al diablo con la música!, me gusta comer acompañada del canto de los pájaros).

El próximo año, cuando comiencen los festejos por el centenario del grupo, se publicará un libro conmemorativo con una investigación sobre la trayectoria, los clientes, los platillos y todo lo relacionado con esta institución culinaria que ya es parte de la historia de México. No puedo esperar para ese libro en mis manos y devorar con los ojos una porción de tradición.

Pulpo a las brasas

Pulpo a las brasas

 

Comensales distinguidos

Los restaurantes de Grupo Bellinghausen han estado siempre en el gusto de políticos, industriales, empresarios e intelectuales. Entre sus clientes habituales se encontraban: Carlos Fuentes, Octavio Paz, Gabriel García Márquez, José Luis Cuevas, Carlos Monsiváis, Juan Soriano, Alí Chumacero y Elena Poniatowska.

 

Casa Bellinghausen
Juan Salvador Agraz 50
Santa Fe
Tel. 5292 6986

 

Contacto:

Correo: [email protected]

Twitter: @BombonInsolente

Instagram: @BombonInsolente

 

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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