El año pasado, el precio de las criptomonedas creció de manera exponencial debido a una burbuja inflacionaria y especulativa, alcanzando su máximo en diciembre de 2017. Su cotización llegó a límites históricos que jamás se habían visto y se mantuvieron durante un par de meses al alza.

El precio de algunas monedas, como el bitcoin, llegó hasta los 15 mil dólares en diciembre del año pasado; otras divisas, como el Ethereum, se cotizaban hasta en 1500 dólares por unidad.

No obstante, el precio de las monedas digitales se basaba, al igual que el mercado accionario, en especulaciones y las leyes de la oferta y la demanda. El comportamiento del mercado era muy similar a la crisis de los punto com de principios de los 2000: había una cantidad enorme de compradores y vendedores comerciando, diciendo que las criptodivisas eran el futuro, sin entender de forma adecuada sus alcances y más importante aún, sin entender la tecnología del blockchain, que implicaba un cambio radical en la forma de hacer intercambios comerciales sin una entidad central.

Ana Karina Caudillo, country manager de Ripio en México, explica que en realidad esa burbuja creció por especulación y poco conocimiento del mercado de las criptodivisas. Muchas personas empezaron a hacer trade o compra y venta de las monedas a gran escala, aumentando su demanda o bien, comprando cantidades importantes para dejarlas obtener ganancias similares a una inversión a largo plazo.

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Cuando la burbuja se desinfló, debido a que en realidad había una especulación enorme por las monedas digitales, el bitcoin llegó al promedio de 6 mil dólares y el Ethereum en 250 dólares por unidad. Es decir, en poco más de 6 meses cayeron más del 50% de su valor.

Un escenario poco halagüeño para inversionistas a largo plazo y especuladores.

Sin embargo, las criptomonedas son un sistema financiero descentralizado que implica mucho más que el juego en la bolsa, explica Caudillo. El objetivo de cada una de las divisas digitales es diferente, sin embargo, existen muchas más opciones que resultan interesantes para cualquier usuario.

La parte más importante de las monedas digitales radica en el desarrollo del blockchain, que es una revolucionaria forma de hacer intercambios financieros (aunque también de cualquier otro tipo), cuya principal característica es que está basada en la confianza entre los usuarios y no precisamente en una entidad central como un banco.

El blockchain es como una gran base de datos que comparten todos los usuarios y que, debido a su codificación, la hace muy segura, ya que no se puede borrar o alterar y no depende de un banco o una entidad financiera, por lo que no existen ese tipo de comisiones o riesgo de perder el dinero.

Si el usuario A envía una transferencia al usuario B, dicha transacción queda grabada y encriptada en bloques de código que se envían en cadena a través de una infraestructura creada a partir de los equipos de los propios usuarios, quienes al minar o codificar cadenas de bloques, reciben un pago en la divisa que clasificaron.

Esto hace que las blockchain sean prácticamente invulnerables a ataques cibernéticos, puesto que varios usuarios al mismo tiempo han cifrado la información y ya no se puede borrar, puesto que la información es pública y transparente.

Esto hace que las monedas digitales, más allá de ser un instrumento de inversión, puedan ser un excelente sustituto de servicios que ofrece un banco como transferencias bancarias, formas de pago e intercambio, ya que las comisiones son exponencialmente más bajas que en cualquier banco y la información del dinero digital se mantiene a salvo. Incluso algunas tiendas digitales aceptan pagos con monedas digitales, haciendo descuentos significativos por su uso.

Otra de las grandes aplicaciones son los contratos inteligentes. Se trata de una especie de contrato que tiene la capacidad de cumplirse de forma automática, ya que en lugar de ser escrito y/o firmado por las partes en letras impresas y ser validado por un tercero (una institución o un banco central), es escrito en código y se cumple de forma automatizada durante el plazo establecido.

Por ejemplo, una persona contrata a un profesionista quien deberá entregar una serie de informes mensualmente durante un año a cambio de una retribución en bitcoins. Si los informes son entregados, entonces el contrato inteligente hará el cobro y el pago de forma automática sin la necesidad de que un tercero actúe para hacer cumplir o validar las cláusulas.

La tecnología del blockchain más allá de las criptodivisas abre la puerta a una serie posibilidades más allá del mero comercio de criptomonedas, dando a un cambio gigantesco en la forma en la que los usuarios construyen un sistema financiero, bursátil y de intercambio de información sin la necesidad de tener intermediarios que centralicen las operaciones, cobren comisiones altísimas y actúen bajo un esquema de total opacidad.

 

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