Fidel López, de 78 años y vistiendo un traje típico de su natal Michoacán, bailaba en el Zócalo al ritmo de Margarita “la Diosa de la cumbia”, mientras agitaba una bandera de México. “Es una fiesta nacional”, dice de la ceremonia de aniversario de la victoria electoral de Andrés Manuel López Obrador.

“Es un día muy grande, un día para recordar que todos los mexicanos ganamos, arrasamos, le dimos cuello a los anteriores gobiernos que eran muy corruptos y se la pasaban quitándole al pueblo lo trabajado dignamente”, asegura.

Fidel no es el único. Hasta el Zócalo capitalino llegaron personas y familias para escuchar el mensaje del presidente, pero todos ellos se ven rebasados en número por el acarreo. Los numerosos grupos organizados por personal de gobiernos estatales, alcaldías de la Ciudad de México y otras organizaciones políticas destacaban en la celebración.

Foto. Oswaldo Ramírez / Forbes México.

Uniformados de forma discreta con gorras, banderines idénticos, playeras y chalecos, la mayoría de estos grupos se podían identificarse por el color guinda, que distingue el partido político que llevó a la presidencia a López Obrador: Morena.

Para cada grupo había un área designada o por lo menos eso trataban de comunicar personas que portaban radios de intercomunicación vestidas de civil: “Por aquí solo pueden entrar los grupos de gobiernos estatales, alcaldías van del otro lado”, gritaban los hombres con los aparatos de comunicación.

Los integrantes de algunos colectivos incluso portaban bolsas con refrigerios y bebidas.

Foto. Oswaldo Ramírez / Forbes México.

Poco antes de las 16:00 horas, la plancha del Zócalo capitalino estaba ocupada en su totalidad por los asistentes a la celebración de la victoria electoral de AMLO; las banderas y las mantas -con el mensaje “Cuenta con nuestro apoyo, Sr. Presidente”- anunciaban la presencia de colectivos estatales de Morena y otras organizaciones políticas.

Entre la multitud, incluso se observaba un grupo de trabajadores de la Secretaría de Bienestar que se distinguían por sus chalecos color beige, con los que se identifican para realizar el Censo de Bienestar.

La lluvia que se precipitó por alrededor de 15 minutos no paró la llegada de los colectivos que también ocuparon las avenidas 20 de Noviembre y Allende.

Foto. Arturo Luna / Forbes México.

Tres minutos antes de que se marcarán las 17:00 horas, López Obrador apareció en la puerta del Palacio Nacional de la mano de su esposa Beatriz Gutiérrez Müller, con lo que arrancaron los gritos en coro como “Presidente” y “No estás solo”, y en el templete fue recibido por una banda de música regional y bailarines con trajes típicos.

Durante el mensaje del presidente, que se extendió por una hora y 25 minutos y en el que se enfocó en destacar los logros de su gobierno a 7 meses de que inició, los asistentes permanecieron en silencio la mayor parte del tiempo.

Eran las frases comunes como “por el bien de todos, primero los pobres”, “echamos abajo la mal reforma educativa”, “continuará la construcción de aeropuerto de Santa Lucía” y “no toleraremos más la corrupción en el gobierno”, los que generaban las reacciones más apasionadas de los asistentes.

Al concluir el mensaje del mandatario, la marea guinda emprendía el camino de vuelta, los contingentes cargaban sus banderas, carteles y gorras para iniciar el desalojo de la plancha del Zócalo, hasta que poco a poco todo volvió a la normalidad en el gran cuadro gris que marca el corazón de la capital.

Foto. Angélica Escobar / Forbes México.

 

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