La toma de decisiones en una familia, escuela o negocio no es muy distinta en cuanto al proceso idóneo que debe seguirse en materia de tareas gubernamentales. La presunción lógica conlleva múltiples puntos de vista, condiciones a evaluar, temas centrales y accesorios a revisar, para eventualmente sopesar el proceso de definición, la toma de decisiones y una implementación respectiva.

En estos procesos, requerimos reconocer la diversidad de temas simples o complejos, en los cuales siempre es favorable considerar distintos puntos de vista para lograr el mejor equilibrio al momento de tomar decisiones finales. Es en ese proceso donde se genera el disenso como un ingrediente fundamental para escuchar distintas aristas y voces. Es sano considerar otros ángulos y formas de apreciar el mismo tema o realidad, ya que esto puede enriquecer el proceso de pluralidad.

En este sentido, es preocupante la manera en que están siendo llevadas las tareas del nuevo gobierno a cargo de AMLO, donde empieza a prevalecer un aspecto de poca o nula tolerancia a las opiniones divergentes, o bien, se plantea la oportunidad de recurrir al voto popular como un factor determinante en la toma de decisiones. La única forma en que se puede ejercer el poder responsablemente es gobernando para todos, y esto implica necesariamente escuchar  distintas voces antes de valorar una decisión, de entre varias opciones. Pero no solo se trata de escuchar, sino de validar donde están los datos críticos para definir una decisión coherente e inclusiva donde es imperativo reconocer que en la oposición y grupos no necesariamente afines existen posiblemente importantes aspectos que deberían ser tomados en cuenta.

En relación a lo anterior, la naturaleza de las materias que deben ser revisadas por la nueva administración, compromete a analizar cuestiones y escenarios donde la toma de decisiones implique un estudio de fondo en temas científicos y/o técnicos. En estos rubros, no podrían omitirse las voces de expertos. Las audiencias a las cuales se tienen que considerar como referencias, varían en función de las materias que se vayan a tocar. Preguntar a todos de todo es un absurdo.

Tenemos entonces frente a nosotros una reflexión muy importante. La nueva administración expresa su decisión en actuar de manera congruente, haciendo las cosas bien, una afirmación que a todos nos interesa, pero para lograrlo es necesario entender que requieren ser eficaces. Fueron elegidos para gobernar, por lo tanto, tienen que tomar decisiones. Se trata de que lo hagan con la apertura de escuchar a quienes conocen los temas y sus implicaciones, y así tomar los rumbos que correspondan en tantas tareas que hay en la administración pública.

Lo que no pueden ni deben hacer es irse a los extremos. Tomar decisiones en la oscuridad, simplemente por hacer las cosas distintas o cumplir promesas efímeras, es irresponsable. Equivale a saber que hay información disponible, en manos de ONGs, organismos internacionales, universidades, u otras instituciones que han trabajado por años en tareas o materias específicas, y no obstante no querer utilizarlas simplemente por no querer trabajar con personas que no son partes directas del proceso.

Tampoco está bien que pretendan implementar consensos amplios o peor aún, levantamientos de opinión y consultas populares como formas de puntualizar decisiones, particularmente, no si versan en temas de alta complejidad técnica, o si al elaborar las consultas, se induce a un resultado con el consecuente engaño con respecto a quien realmente tomó la decisión y porqué lo hizo.

Por todo lo anterior, me parece estamos en el momento idóneo y decisivo de toma de decisiones. Por ello, no es permisible empezar a cometer errores por inclinarse hacia cualquiera de los extremos indicados. Si quieren hacer las cosas bien, deberán hacer los procesos con la debida oportunidad, probidad, transparencia y sofisticación, de tal suerte que puedan brillar en forma y fondo.

Si se puede obrar de esta manera, con equilibrio y solvencia, ¿qué necesidad de cometer errores y empañar el bono electoral con el que se van a inaugurar sus funciones en breve? Ninguna. Lo pueden y estoy seguro de que lo harán bien, por su bien, y el de todos los habitantes del país. De lo contrario, el desgaste y crítica serán inmediatos por lo que, en la siguiente oportunidad electoral, podrían pagar un precio alto por no haber ejecutado con éxito el mandato democrático de la elección reciente. El entusiasmo y esperanza actuales se puede diluir rápidamente con un par de pifias. Merecemos un mejor desempeño de su parte. El país reclama profesional conducción por parte del nuevo gobierno con un énfasis en la solvencia y robusta toma de decisiones de tantos temas urgentes. Les pedimos no fallen a la cita histórica, la cual se ofrecieron atender.

 

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