Los seres humanos utilizan ya casi un tercio de toda la superficie del planeta para la producción de alimentos; en los últimos años esto significó la extinción de miles de especies, contaminación de suelos, aguas y aire, devastación, deforestación, uso indiscriminado de pesticidas y fertilizantes, así como mayores emisiones de gases de efecto invernadero con sus terribles efectos colaterales.

Cada actividad del ser humano al igual que un vehículo, una máquina o cualquier motor produce un efecto sobre el medio ambiente. La creciente tendencia al asumir una responsabilidad personal, pero al mismo tiempo de conciencia colectiva en lo que consumimos, es parte de la vida moderna pero más aún, una contribución a la supervivencia del mundo futuro.

¿Cuáles son los puntos relevantes por considerar en tu dieta si quieres contribuir a combatir el cambio climático desde tu perspectiva personal?

1)  Salud. Los hallazgos científicos de distintas fuentes demuestran que un ajuste severo en la dieta es imprescindible ya que diversos agentes químicos, plásticos y sustancias nocivas se encuentran en el agua y alimentos que consumes y que a mediano plazo pueden originar enfermedades degenerativas, digestivas, cardiacas, diversos tipos de cáncer.

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Casi el 60% de la población consume calorías, azucares, ácidos grasos y conservadores en exceso. Otro dato, el 30% de la población presenta algún grado de obesidad.

Por lo tanto, infórmate y revisa con detalle el historial de los lugares, restaurantes, empaques, procesos, ingredientes y marcas de lo que consumes.

Actualmente, hay mucha información disponible para que puedas armar tu dieta para lograr el balance de nutrientes, proteínas, vitaminas y requerimientos de acuerdo a tu estilo de vida, salud, edad y necesidades.

2) No desperdicies ¡Casi el 60% de todos los alimentos producidos terminan en la basura¡ desde la captura, crianza y selección; millones de toneladas de verduras, frutas, cereales, aves, mariscos, peces y animales serán condenados a los tiraderos; toneladas de partes, empaques a medias, y partes no consumibles terminaran contaminado suelos y aguas, además de generar metanos, diseminación de químicos y todo lo relativo al desarrollo de hormonas y sustancias que también -colateralmente- terminaran produciendo mayores residuos peligrosos.

Imagina toda la basura que se genera desde la producción, cultivo, almacenamiento, procesamiento, transporte, mercados, cocinas y restaurantes. Todavía peor, reflexiona un poco sobre los efectos de millones de toneladas diarias de alimento podrido en el medio ambiente.

Cada vez que tomas una ración adecuada, sustantiva y provechosa de comida, evitas que esas enormes cantidades de desperdicios sigan aumentando; no olvides además contribuir a que otros vayan asumiendo su responsabilidad. Incluso favorecerá tus finanzas personales.

3) Prepara tus propios alimentos en la mayor medida posible. Para reducir la huella de carbono de lo que comes, es importante que dispongas un tiempo para preparar tus propios alimentos; de acuerdo con los investigadores, esta es una de las medidas que más contribuyen a reducir efectos negativos.

Por ejemplo, los alimentos empacados o servidos en restaurantes de comida rápida usan enormes cantidades de empaques, tienen procesos automatizados de preparación y refrigeración que consumen gran cantidad de energía y sus condiciones de sanidad y tratamiento de desperdicios son -en la mayoría de los casos- deplorables.

Infórmate además sobre lo que las marcas y cadenas están haciendo en favor del medio ambiente, productos con el café, el chocolate o el té podrían; apoya y prefiere aquellas que estén trabajando realmente para combatir la deforestación, explotación laboral, extinción de especies, trabajo infantil o comercio injusto.

Los alimentos orgánicos siguen evolucionando gracias a años de experimentación. Para que exista un mundo sustentable y viable, es clave que los cultivos migren a técnicas sin organismos genéticamente modificados y que eliminen el uso indiscriminado de pesticidas, bactericidas y fertilizantes químicos altamente nocivos.

Las alternativas veganas, están creciendo en variedad, sabor y nutrientes. Las carnes, aves, huevos y productos lácteos orgánicos provienen de animales que no reciben antibióticos ni hormonas de crecimiento. Gracias a que se cultivan en suelos saludables, reducen el uso de agua, resultan más nutritivos y contienen más vitaminas y minerales. Cada vez hay más compañías que migran a productos más saludables.

4) Toma conciencia. Finalmente, todo cuenta, empaques, basura, ejercicio, hasta la paternidad responsable; recuerda que todo problema social nos alcanza siempre, no hay forma de eludirlo, reflexiona un poco y contribuye.

 

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