La infección por VPH es la enfermedad de transmisión sexual más frecuente en todo el mundo y la probabilidad de que una mujer la adquiera en algún momento de su vida -independientemente del número de parejas sexuales que tenga- es del 70 a 80%. Desafortunadamente, a pesar de su frecuencia, el VPH sigue estando envuelto en prejuicios y desinformación.

Ante esta situación, nuestra mayor herramienta es normalizar el tema e informarnos sobre la implicaciones médicas, emocionales y económicas que conlleva. Para ello, la Dra. Yoalli Palma Orozco, médica y ginecóloga-obstetra con subespecialidad en Medicina Materno Fetal, ambas realizadas en el Instituto Nacional de Perinatología, en entrevista con +Dinero de Forbes México nos comparte qué es lo que debemos hacer cuando recibimos el diagnóstico, cuál es el costo de su seguimiento, posibles complicaciones y los cambios qué debemos adoptar para evitar llegar a ellas. Toma nota y recuerda que el VPH no es una condena.

No estás “enferma”, eres portadora de un virus

De acuerdo con la Dra. Palma, lo primero -y lo más importante- que se tiene que hacer luego de recibir el diagnóstico de infección por VPH es abolir la culpa. “He conocido mujeres que se sienten tan culpables que terminan yendo a terapia sexual buscando inhibir la libido”, comenta.

Tener claro que el riesgo de adquirir el virus es alto y que no depende del número de parejas sexuales puede disminuir el impacto emocional, “recuerda que no estás enferma, únicamente eres portadora de un virus y el único cambio significativo que debería haber en tu vida luego del diagnóstico es la frecuencia con la que visitarás a tu ginecóloga(o)”, señala la especialista.

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El seguimiento médico adecuado es la clave del éxito

De acuerdo con los estudios, más del 80% de las infecciones por VPH desaparecen por sí solas dos años después de su diagnóstico, pero 7% sí progresa a cáncer. ¿Cómo saber quiénes progresarán a cáncer y quiénes no? La única manera es haciendo una evaluación completa de las pacientes cada seis meses.

En cada cita, tu ginecóloga(o) realizará distintos estudios que le permitirán saber cómo está actuando el virus y, a partir de ello, tomará las acciones correspondientes. Entre los estudios que pueden solicitarte están:

  • Papanicolaou

Permite observar los cambios microscópicos que presentan las células del cuello del útero. Su precio va desde los $200 (usualmente realizados por un técnico) hasta los $600 o $1,200 cuando lo hace un ginecólogo(a) y generalmente va acompañado de una consulta médica en la que identificará tus antecedentes, factores de riesgo e información relevante que le permitirá interpretar de mejor manera el resultado del estudio.

  • Colposcopia

En este estudio se pinta el cuello uterino para evidenciar lesiones macroscópicas. Los paquetes que lo incluyen tienen un precio de entre $1,000 y $2,000.

  • Biopsia

Si la colposcopia revela alguna coloración anormal del cuello, será necesario realizar una biopsia del tejido para que sea analizada por un médico patólogo quien nos indicará si se trata de una lesión de “bajo grado” o una de “alto grado”, es decir, si el tejido tiene un porcentaje bajo o alto de células anormales. Su costo es de entre $2,000 y $3,000.

  • PCR

El PCR nos permite saber qué tipo de VPH se porta. Esto resulta importante porque los virus de alto riesgo se asocian a infecciones persistentes que pueden conducir al desarrollo de cáncer, mientras que los virus de bajo riesgo tienen poca probabilidad de provocar infecciones persistentes. “Tener un virus de alto o de bajo riesgo nos habla de estadísticas y probabilidades, no de certezas, ni condenas”, recalca la especialista, Yoalli Palma Orozco.

El precio del estudio depende de qué tipos de virus es capaz de identificar: los que detectan menos tipos son más económicos ($200), mientras que los que detectan un mayor número suelen tener un costo de entre $2,000 y $3,500.

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Cuando las lesiones persisten, los procedimientos comienzan

Si tu ginecóloga identifica que una lesión persiste, será necesario realizar un procedimiento mayor para retirarla y evitar que progrese a cáncer cervicouterino.

Entre estos procedimientos encontramos algunos más “sencillos” como la esferólisis (donde con una esfera caliente se retira el tejido afectado) que tiene un precio de entre $3,500 y $5,000, hasta los procedimientos más complicados como la traquelectomía (quitar quirúrgicamente el cuello uterino) con un costo de $50,000 o la histerectomía (retirar todo el útero) que puede llegar a tener un costo de $100,000.

“El objetivo principal de las consultas de seguimiento es evitar llegar a estos últimos procedimientos. Es por eso que el seguimiento constante con una ginecóloga resulta fundamental, pues es la única manera de asegurar buenos resultados y evitar mayores complicaciones. Acudan a consulta, todo estará bien” recomienda la ginecóloga y obstetra, Yoalli Palma.

Una valiosa herramienta preventiva: la vacunación

En México disponemos únicamente de las vacunas que protegen contra las cepas 6, 11, 16 y 18 del VPH, mismas que con mayor frecuencia causan cáncer cervicouterino, lesiones en el cuello uterino, verrugas externas o condilomas en mucosas, piel o boca.  

Es muy importante saber que el esquema de vacunación para niños, niñas y adolescentes de entre 12 y 13 años (antes de iniciar vida sexual activa) consta de dos dosis y son gratuitas. Una vez que se superó esa edad o se inició vida sexual, el esquema de vacunación consta de tres vacunas y el costo de cada una es de $3,500, lo que nos da un total de aproximadamente $10,000 por el esquema completo.

“Aunque pueda parecer costoso, si $10,000 te evitarán visitas ginecológicas y estudios casa seis meses, te ahorrarán tiempo, dinero, incertidumbre, el impacto emocional y las posibles complicaciones como el desarrollo de cáncer cervicouterino, entonces es un precio que vale la pena cubrir”.

Aunque la efectividad de la vacuna es mayor cuando se recibe antes de los 26 años, se recomienda su aplicación hasta los 45 años.  “Uno de mis principales objetivos es brindar información suficiente a las mujeres para que no enfrenten esto solas. Recuerda que todas las personas que tenemos relaciones sexuales, independientemente del número o frecuencia, debemos revisarnos. Es vital que construyamos consciencia y destruyamos el miedo: el VPH no es muerte, culpa, ni condena. No tengas miedo, no pierdas el seguimiento y ten la certeza de que al final, todo estará bien” concluye la experta, Yoalli Palma Orozco.

*Brenda Sandoval es médica cirujana egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México especializada en creación de contenido y traducción médica.

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