Por Federico Garza-Bueron*

Este análisis me hizo recordar a varios latinoamericanos que he conocido en mi vida; miembros de dinastías industriales y financieras, así como a varias personas que tienen la suerte de administrar el caudal financiero de distintos personajes, que tienen la misión y responsabilidad de encauzar flujos de dinero para maximizar su rentabilidad.

En mi ciudad natal Monterrey, se tuvo una generación que vivía en un enclave conocido como El Obispado. De sólo dos familias se derivaron herederos de fortunas que trascendieron. Desafortunadamente, las nuevas generaciones descendientes aún no han podido conseguir el mismo ritmo, hasta ahora sólo han jugado con Monopoly Money.

Esto a excepción de algunos casos, como los Sarmiento de Colombia, los Cisneros de Venezuela, los Fanjul de República Dominicana y los Santo Domingo de Colombia, un gran ejemplo a seguir. En México algunos casos ejemplares en materia empresarial exitosos son Eugenio López Alonso, Federico Sada Melo y Yolanda Santos de Hoyos, quienes han salido de su zona de comodidad para crecer.

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Mi traslado y tránsito desde hace más de veinte años entre las ciudades de Nueva York, Londres y Cape Town fue en búsqueda de oportunidades que vislumbraba e intuía en estas localidades y que se precipitaron, gracias a la crisis del Brexit y la caída de la libra esterlina,  la cual veía desplomarse aún más de lo esperado, lo que dejó oportunidades muy redituables.

Sin embargo, irónicamente recuerdo que pregunté a un británico sobre su posición respecto al Brexit. Él me respondió categóricamente y con plena seguridad que había votado por quedarse dentro de la Unión Europea. Dos semanas y 56 individuos después, descubro que aparentemente ningún voto a favor de Brexit y que incluso se sentían avergonzados del triunfo de esta moción en las urnas, todo esto, considerando que los 56 individuos poseían notables diferencias de edad y trasfondo socioeconómico.

Dado el voto por el Brexit, aparentemente nadie deseó ocupar la posición de Primer Ministro, nadie quiso inmediatamente tomar esa papa caliente, hasta que Theresa May entró al ruedo.

Justo después de este hecho, recibí la llamada telefónica del dueño de un prominente banco en México. Al igual que yo, consideró como una gran oportunidad comprar libras esterlinas a la baja por la tensión y el repudio generalizado alrededor de este suceso, muchos británicos, incluso, temiendo cierres de todo tipo, empezaron a sacar su dinero del  Reino Unido.

Y aunque tradicionalmente hubiesen invertido en casi inmediatamente en Estados Unidos, el Factor Trump les despertaba cautela, por lo que una opción vio la luz: América Latina.

¿Por qué razón? Uno, entre varios otros factores fue el que terminó convirtiendo esto en una oportunidad seria: los inversionistas extranjeros en el sector inmobiliario poseen la ventaja de no pagar Impuestos sobre las ganancias en la compra venta de Inmuebles.

Esto aunado a varias modalidades legales que favorecen la inversión y protegen de medidas tributarias excesivas, convierten a esta región en un escenario sumamente prometedor para inversión, misma que a mediano y largo plazo pudiese desarrollar industria, alentar el crecimiento y nutrir el surgimiento de nuevos mercados de consumo.

La oportunidad que generó de esta manera para América Latina el Brexit es de destacarse, ya que se presentó como un primer contacto con inversionistas de una región con la que no tenían acercamiento y que invita a que a futuro puedan estas regiones puedan seguirse relacionando, aprendiendo de los beneficios que le pueda dar la una a la otra.

El Brexit es de esta forma una situación que llevará a los inversionistas a salir de su zona de confort inglesa y europea, regiones que ya conocen a la perfección, para saltar hacia nuevos sitios, América Latina es una opción importante, pero también viene ya avanzando África.

*Federico Garza-Bueron es responsable de búsqueda y lobbing para inversiones especiales, actualmente es Director Ejecutivo de Mezzaloan Ltd.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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