Notimex.- El Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (SNDIF) reformulará los seis millones de desayunos escolares que se otorgan a escolares de entre 6 y 12 años de edad en condiciones vulnerables, para que todos los estados de la República mexicana migren de alimentos fríos a calientes.

Los desayunos escolares se distribuyen en nuestro país desde 1929 y en ese entonces solo era en las zonas pobres de los alrededores de la Ciudad de México; para 1995 ya se encontraban en los 32 estados, encabezando este esfuerzo el SNDIF.

Aunque desde hace algún tiempo las entidades tienen libertad para diseñar este alimento, solamente Tamaulipas, Tabasco y Nayarit, han avanzado en ofrecer comida caliente.

La versión fría consiste en un cuarto de leche, una barra de cereal y fruta deshidratada o fresca, que muchas veces termina en la mochila de los escolares.

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Mientras que el platillo caliente incluye lo que recomienda el plato del buen comer: frutas y verduras frescas; tortilla (de acuerdo a la región); una leguminosa (frijol, lenteja, haba) y algún tipo de proteína (carne, queso, huevo, pollo), detalló Uritzimar Jazmín San Martín López, directora general de Alimentación y Desarrollo Comunitario del SNDIF

En entrevista con Notimex, la nutrióloga explicó que el desayuno aporta entre 25 y 30 por ciento de la energía diaria de una persona, y cada desayuno escolar aporta 360 kilocalorías, cantidad que se busca mantener en su modalidad caliente.

“El beneficio es en la calidad nutricional, la dieta correcta indica que tiene que ser variada, si tú le das un desayuno frío diario al menor, igual te aporta algunas vitaminas, pero no todas; con un desayuno caliente hay más variedad de nutrientes, fibra y agua”, subrayó.

Actualmente, 10 por ciento de los desayunos que se sirven son calientes, y se estima llegar a por lo menos 50 por ciento en los siguientes tres años.

Una alimentación ajena a nuestras costumbres, aunque cumpla con las requerimientos nutricionales no siempre resulta la mejor opción para ayudar a quienes padecen desnutrición, sobrepeso u obesidad.

Si en los platillos no se incluyen sabores y elementos que hagan familiar la comida, pueden terminar por aburrir, con el consecuente abandono porque no se disfruta.

Al incluir productos nativos y de temporada en cada región, contribuye se apoya la economía local y al haber la posibilidad de que los padres de familia participen en la preparación de los alimentos y los sirvan a los menores, se fortalece el tejido social.

Esto hará que los menores acepten mejor los alimentos, porque se trata de productos que conocen desde pequeños, lo cual es importante porque para algunos de ellos, esta podría ser la única comida que hacen en el día debido a sus condiciones de vulnerabilidad.

San Martín López detalló que de acuerdo a un estudio realizado con el apoyo del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ), se ha identificado las zonas donde las niñas y los niños en edad escolar tienen talla baja o alta.

Campeche, Baja California Sur y Baja California son los estados que tienen el mayor índice de menores con talla alta, mientras que Chiapas, Oaxaca y Guanajuato tienen más menores con talla baja.

Para la reformulación de los desayunos se tomará en cuenta estos resultados, así como el dato de que durante la primaria se eleva hasta 10 por ciento el número de estudiantes con sobrepeso, en parte debido a los productos que se venden al interior de las escuelas.

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