Desarrollar estudios de rentabilidad del estropajo hará posible acelerar la demanda y las exportaciones. Es una propuesta viable de agricultura alternativa y sustentable.

 

La producción de estropajo es considerada como un trabajo artesanal dado el proceso de elaboración que requiere. Manos mexicanas han encontrado en esta actividad un negocio estable, aunque todavía poco redituable, ya que el costo-beneficio nunca ha sido grande.

Sin embargo, de unos años para acá los cambios en el consumo global y el comportamiento del comprador han elevado las expectativas para este producto.

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Poco a poco, el estropajo está siendo apreciado en Europa y Estados Unidos, y últimamente está ingresando en mercados africanos, asiáticos y latinoamericanos. Actualmente, la demanda de productos derivados de la Luffa (planta cuyo fruto es conocido como estropajo) se extiende a más de 35 países: los principales importadores son Inglaterra, Holanda, España, Francia, Alemania e Italia.

En México, desde el boom de los negocios verdes y los spas comenzaron a verse más estropajos vegetales en las tiendas de conveniencia y casas de artículos de belleza para realizar masajes exfoliantes de la piel.

Los que están detrás de estas esponjas naturales son cientos de artesanos en diversos estados de la República, en especial comunidades indígenas que dedican su energía a esta noble labor.

Y aunque hay pocos indicadores de la demanda nacional y global, sabemos que este tipo de artículos denominados de necesidad secundaria tienen una creciente expectativa, por la cantidad de productos sustitutos que se están comercializando.

En los últimos años, la demanda de estropajo se ha incrementado debido a que cada vez es mayor la cantidad de consumidores que optan por artículos naturales para el aseo personal, principalmente.

Por ejemplo, en Tuxtla Gutiérrez existen unos 10 mercados donde se vende el estropajo, y algunos locales de artículos tradicionales artesanales donde también se vende esponja. Se calcula que cada local compra de uno a dos paquetes de un centenar de estropajos de tamaño variado, dos veces al año, lo cual demuestra que si bien su consumo ha crecido, tampoco es un artículo de venta exorbitante.

Como antecedente se han implementado programas para su cultivo en regiones de Tuxtla Gutiérrez; sin embargo, hace falta continuidad en todo el proceso, asesoría y asistencia técnica.

De alguna manera, los productores consideran que si se garantiza la venta de la cosecha están dispuestos a establecer plantaciones ya formales, y así diversificar sus actividades productivas.

La importancia económica de esta planta es favorable para quien la cultiva. De ahí la necesidad de realizar estudios específicos que nos muestren la viabilidad en cuanto al mercado y demostrar a los productores que es posible considerar este cultivo como actividad generadora de ingresos.

El proceso de elaboración es totalmente artesanal e involucra a toda la familia, hombres y mujeres. De ahí que el estropajo puede convertirse en una de las propuestas más viables para introducir al sector campesino a una agricultura alternativa y sustentable, teniendo en cuenta el bajo costo de producción y el considerable rendimiento.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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