Cuando oigo hablar de éxito a la gente, oigo hablar de muchas cosas. La mayoría, criterios de asociación que son resultado de un quehacer cotidiano. Es fácil que las personas se pierdan en ello, y esto le sucede a más del 90% de las personas.

En consultorio me es común, ver cómo las personas llegan pensando que quieren “a” y lo que quieren verdaderamente es “b”.

Un ejemplo clásico es la cantidad de personas que llegan diciendo que quieren ser empresarios, cuando lo que quieren es tener mucho dinero. Porque anteponen el ser empresarios al resultado de tener dinero. Y esto mismo pasa, en sentido contrario, con las ideas que se pueden tener del éxito.

No era la empresa era el dinero. No, no quiero tener el peso de pagar tanta nomina, quiero tener un pequeño equipo de apoyo y facturar como las grandes empresas. Creí que quería, no, no es “x” es “y”.

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Esto pasa mucho con el éxito porque las personas se pierden en lo que con él se consigue, no en lo que el éxito mismo es. Ven los resultados de “lo que creen” es éxito para ellos. Y cuando consiguen eso que creían era el éxito siguen viviendo una vida de insatisfacción, porque se engañaron pensando que el éxito, era lo que pensaron.

Es común oír frases como: “voy a ser feliz cuando” “si tuviera ´x´ me sentiría realizado” o el pensamiento clásico, “una persona exitosa tiene mucho dinero”. Y ahí es cuando me pregunto y te pregunto:

¿Se tiene el éxito? ¿Se consigue? ¿O es más una forma de vivir?

Porque si se tiene, la gente lo piensa como una cosa en la que se pierde a nivel mental. Se tiene, dinero, viajes, coches. Las personas se pierden en la materia, sin ver a los ojos a las personas que la poseen, ya que en muchos muchísimos casos -te sorprenderías de cuántos- esas personas se sienten insatisfechas, muy mal, e incluso perdedoras, pues llegaron hasta ahí teniendo una idea de éxito que a nivel emocional le frustra.

Y no es que les frustre la meta, les gusta su auto de lujo, su casa, sus accesorios de vida. Lo que a las persona les frustra y esto es una ley, es la expectativa de lo que creían que iban a sentir, y no sienten. Les frustra, no sentirse plenos, no sentir ese éxito, que creyeron que obtenían si tenían “x”.

Y es que en sus mentes, los criterios de asociación se activan, se empalman y se confunden, no saben ¿qué fue primero el huevo o la gallina? Y no es ni el huevo, ni la gallina. Sigue leyendo.

Las personas resuelven sus vidas al momento de tener claridad a nivel emocional y mental y eso sucede al hacerse mejores preguntas. Por ello el coaching es tan bueno. Porque mejores preguntas, logran esclarecer búsquedas últimas, sentidos verdaderos, y el ejercicio del poder al más alto nivel, el emocional; que es el que lleva a vivir el éxito. Vivir es el éxito es un ejercicio, único personal e inconfundible, es caminar el camino personal.

Preguntas del coach

Así pues, quiero que te plantees:

  • ¿De que me sirve, el auto, el coche, los viajes? Si al final no siento el éxito, sólo vivo de manera cómoda.
  • ¿Qué hace a nivel personal sienta yo éxito? Porque si teniendo eso, no me siento exitoso, entonces no tenía que ver con tenerlo.
  • ¿Cómo el éxito me implica una forma de vida satisfactoria para mí?
  • ¿Crees que el Dalai Lama, no es exitoso? ¿Cómo los criterios de búsqueda de vida, impactan en tu pensamiento al momento de concebir el éxito? ¿Cómo el espíritu se debe sentir para brindarnos
  • Quiero que pienses. ¿Qué pasaría si el éxito fuera más una forma de caminar ideal para ti?
  • ¿Qué pasaría si ese caminar te diera una satisfacción impresionante, o extraordinaria? Y producto de ese caminar te diera para vivir bien. Porque al final vivir bien, puede para muchos preferir elegir su vida, por sobre todas  las cosas si a nivel emocional sienten que lo que hacen les da un grado de satisfacción y felicidad impactante.

A veces digo a mis coachees: “el éxito se ve en los ojos” “se encuentra en la sonrisa” “se ve en lo que las personas disfrutan su trabajo” las personas que hacen su para qué en esta vida, sienten éxito, viven el éxito y lo ejercitan a diario.

Si no te sucede de una manera verdadera y apasionada. Si no tienes aún un sentido de vida claro para ti. Entonces no ejercitas el éxito. No estás en tu camino y no se siente en los poros.

Y es porque al final del día, el éxito tiene una conexión directa más con un aspecto sensible, más con encontrar un camino en la vida, y saber de cierto a nivel emocional que es verdadero, puro y poderoso para hacernos sentir felices y plenos. Amar y abrazar como a nada al éxito, es abrazar al camino de encuentro con eso que sabemos verdadero.

Hoy sé, de cierto, que el éxito no es un fin, es encontrar nuestro camino, y su ejercicio. Y todo lo que ves como materia, resultado del mismo, llega, pues no hay forma de no hacerlo cada vez mejor cuando eso es lo que quieres en la vida. Por eso el éxito se ejercita.

 

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