No son las creencias racionales, sino las certezas emocionales, las que construyen la realidad de los individuos. Y para explicarte mejor esto te voy a contar una anécdota que me sucedió.

En una ocasión, di una conferencia sobre el poder en una universidad.

Comencé hablando sobre mi participación en la investigación de mercados relacionada a la detección de información, para la estrategia de candidatos presidenciales en mi país y en Latinoamérica.

Después de interaccionar con el público, acerca de lo que pensaban sobre el poder, hablé sobre la mente, distinguiendo la mente del pensamiento, el pensamiento de la razón, y la razón de la emoción. Para luego centrarme en el poder máximo, la palabra y sus partes.

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Se había contemplado y dicho al público, que habría un momento para preguntas y respuestas, sin embrago de entre el público, se levantó un joven, quien sin dudarlo, me preguntó si creía en Dios.

Yo sabía que al estar hablando del Poder detrás de la palabra, podría relacionarse de manera directa con temas religiosos, y sobre todo con todas las religiones que dicen que uno o varios dioses crearon las cosas a través de la palabra.

Lo voltee a ver y noté que llevaba colgada al cuello una cruz de plata. Al verle a los ojos le respondí que no.

El director y toda la escuela, reconocida por ser muy católica, se sorprendieron de mi respuesta e incluso se oyó una exclamación; se oyó cómo jalaron aire en un ¡Ah! suave pero sostenido.

Voltee a ver al joven a los ojos. Me acerqué a él. Y le dije: ¡No creo en Dios, sé que existe!

La gente al escucharme relajó el juicio, estaba presente el rector, los directores de las escuelas y muchos maestros, la mayoría de ellos padres o personas con religión católica muy marcada.

Yo sabía que en la escuela acababan de reempastar el campo de futbol. Así que le pregunté al joven si le gustaba el futbol, la realidad es que se me ocurrió en el momento sólo para relajar el ambiente.

Él me contestó que sí.

Estaba por jugar al día siguiente la selección nacional de México, contra un rival que no era nada fácil. Y le pregunté:

¿Sabes que mañana juega la selección en el Estadio Azteca? Él contestó que sí.

¿Tú crees que ganará México mañana? Yo creo que sí, contestó.

¿Estás segurísimo de eso? No, pues no, pero me gustaría, contestó.

Lo volví a voltear a ver a los ojos y asentí con la cabeza. Y le dije, vez ese es el problema, tus creencias no te dará poder nunca, porque las creencias no construyen la realidad, dependan o no de ti, no la construyen, por eso:

“Creer que puedes” hacer algo en tu vida, es una posición de debilidad mental.

Porque la creencia habita en la debilidad.

Aunque lo digan todos los coaches del mundo.

La creencia como estado mental es débil frente a la realidad, pues sólo abre el 50% de las posibilidades.

La creencia te da el 50% de debilidad y el 50% de fuerza. Así que en el balance sigues parado en el cero absoluto, la creencia ni siquiera define rumbo.

Las personas eligen -o absorben- las creencias porque quieren  o porque cedieron a nivel emocional su liderazgo a los demás.

La creencia actúa sobre el 50% de las posibilidades.

El saber algo por medio de la razón quizá entre 65% y 70% debido al margen de la fundamentación.

Pero existe un estado que no requiere de comprobatoria, y es el estado de certeza a nivel emocional, por ser experiencial y sensible. Este es el estado en donde se puede ejercer un mayor poder sobre sí mismo y los demás, y de acuerdo a mis teorías y metodologías, es ese el estado más poderoso del individuo.

Reflexión del Coach

¿Qué es lo que más influye en tu realidad, tus creencias o tus estados emocionales?

¿Qué piensas que define más, el rumbo o el cauce de la misma?

¿Crees que son las razones o las creencias? Entonces me gustaría que me dijeras:

¿Por qué hay personas que se viven en la pobreza aunque tengan mucho dinero, y personas que se viven en la riqueza aunque no tengan?

O que pienses: ¿Qué es más poderoso en la vida y en la realidad de un niño, saber por la razón, que termino la primaria, porque tiene un papel, o sentir emocionalmente el poder de haber terminado la primaria?

¿Qué crees que defina más su realidad, la creencia o el estado de certeza emocional en el que habita?

Te dejo con estas preguntas para que identifiques si es más poderosa la creencia racional, o la certeza emocional. Y comprendas que existen tres tipos de conocimientos o saberes:

  1. La creencia racional
  2. El saber con la razón
  3. La certeza emocional

Contemplando que esta última no requiere comprobatoria alguna, puedo comentarte que en sí misma es más poderosa al menos en el accionar del individuo, y es ese estado emocional el que se puede ejercitar para actuar sobre la realidad con mucho más poder.

La certeza emocional, también es el estado más poderoso del individuo, y bajo ese estado, las ventas, los negocios, y la expresión de lo que deseamos en el mundo, sucede de forma más fácil.

Por ello mi frase favorita es: “Tu realidad es donde habitas emocionalmente”

 

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