El nuevo director de Google en el país llega después de trabajar en la cocina del restaurante de su esposa. Cree que los mexicanos son seguidores del flujo de información por varias plataformas y en tiempo real. Sin embargo, no proyecta, a corto plazo, desplegar un servicio de Internet de alta  velocidad en el país ni la llegada de los Google Glass.

 

 

Lino Cattaruzzi es argen­tino, tiene 40 años, y desde el 1 de abril de 2014 es el director de Google México. “Hace 16 años que estoy en el negocio de Internet”, recuerda en su primera entrevista como el líder en este país de la empresa de Mountain View.

Antes de entrar a Google, Lino estuvo un año sin pensar en grandes corporaciones ni tecnología. Comenzó a trabajar muy joven. A los 26 años ya era director en AOL. Después fue presidente para América Latina de la mis­ma firma. Estuvo en la empresa desde el inicio hasta que fue suficiente para él. París, Francia, fue su siguiente escala, donde su esposa tenía un restaurante. Él necesitaba un respiro y aclarar sus ideas, saber hacia dónde dirigirse.

“Me tomé un año sabático –recuerda–, y durante ese periodo hice dos cosas: viajar y cocinar para el negocio de mi esposa. Tuve ex­periencias estresantes en mi vida profesional, pero jamás experimenté tanto estrés como cuando estuve en la cocina del restaurante.”

Después de un año decidió elegir tres compañías en las que le gustaría trabajar. Una era Google. “Como cualquier hijo de vecino mandé mi currículum por la web, me llamaron y me entrevistaron varias veces.”

 

─¿Por qué tomar un año sabático?

Creo que es un proceso sano cuando uno quiere realinear sus valores personales con lo que uno hace para trabajar. Me cuestionaba si quería volver a trabajar en una corporación o no, qué tipo de compañía. Cuando me encontré con Google pensé en el alineamiento entre mis valores personales y los que tiene la compañía: trans­parencia, cultura abierta, igualdad de género, respeto por la diversidad. Cosas que son muy importantes a nivel personal.

Por eso decidiste regresar…

No a cualquier empresa. Elegí Google en Irlanda, donde no tenía pensado vivir.

Lino Cattaruzzi recuerda que desde ahí estaba a cargo de Alemania, Suiza y Austria. ¿Qué de extraordinario podía ofrecer el nuevo hogar de Lino? En realidad, la ubi­cación. Irlanda es un país bien conectado y todo lo tiene a la mano. Por ejemplo, ahí está la sede de Ryanair, donde los vuelos a bajo costo funcionan muy bien. Algo que él y su gente aprovecharon.

 

Hace poco leía un texto donde decías que el futuro está aquí. Pero tal vez lle­gaste a México y te diste cuenta de que estabas equivocado.

No, no, al contrario; yo elegí venir a México justamente porque el futuro está aquí. Sí, en el año 2000, cuando yo era joven, me preguntaba qué iba a pasar. Uno siempre consideraba el 2000 como el futuro, pero uno tiene que mirar hacia delante, y es ahí donde nos damos cuenta de que el futuro en realidad está aquí. Las cosas con las que uno antes soñaba, hoy son una realidad.

“Puedes ver una emisión de televisión y reaccionar en las redes sociales al mismo tiempo que millones de personas intercam­bian opiniones sobre un contenido en tiempo real.”

lino1Foto: Fernando Luna Arce

 

Para mí es muy difícil describir al Google de la actualidad…

Para mí también (suelta una carcajada). Yo creo que si viajamos 15 años atrás, cuando se gestó Google, y nos vemos en perspectiva, el portafolio obviamente se ha ampliado muchí­simo. Y en función de la madurez del mercado es donde vamos a tener el foco. Hoy claramen­te el foco está en nuestras actividades prin­cipales; acuérdate siempre de la misión, que tiene que ver con la información, hacerla útil y universalmente accesible. Siempre nos vamos a enfocar primero en eso. Entonces el motor de búsqueda por supuesto es una misión.

Google, como sea, comienza a dar respues­tas a lo que cree que uno puede querer. Las predicciones son cada vez más sorprenden­tes. Además está trabajando en los autos sin conductor, en los Google Glass y en dece­nas de proyectos que dotan de inteligencia a las máquinas. “Hace 15 años, cuando me despertaba, encendía la radio para enterar­me de las noticias, me metía a la ducha y después encendía el ordenador y miraba los e-mails o me iba a la oficina y los revisaba. Hoy, desde mi cama, sin haber puesto un pie en el piso, tomo mi teléfono y tengo el resumen de las noticias más importantes para mí, la agenda del día, los mails más importantes. Todo en 30 segundos.”

Para Lino, lo anterior es una muestra del nivel de productividad que estamos alcan­zando con las máquinas, los dispositivos y la inteligencia artificial. Cosas que, supone­mos han estado ahí desde siempre. Pero no reparamos en el cambio radical porque lo vivimos a diario. En ese contexto le recorda­mos que la conectividad en Estados Unidos es cosa juzgada, cuando en países pobres, como México, pensar en una buena red, a buen precio, es un sueño.

Así, Cattaruzzi marca cierta distancia al respecto: “En ninguno de los programas estamos hablando de web gratis de alta velocidad. Lo que tenemos es un programa en Estados Unidos [Google Fiber] que da acceso en dos modalidades, de mayor o menor velocidad, con un pago mensual. Hay otro proyecto muy ambicioso: Google Loon, que tiene que ver con una aspiración. Si yo veo la población mundial, la mayor parte, dos tercios, no está conectada a Inter­net. Una razón de ello es la infraestructura.”

Lino, de pronto, deja de hablar de los otros proyectos de la empresa, como ese Loon Project, que consiste en utilizar globos cargados de tecnología para conectar regiones apartadas.

“Actualmente no tenemos ningún lan­zamiento para México, pero no es porque el mercado esté ignorado. Loon es una idea todavía que queremos ver si se hace realidad pero que está en exploración. Y Google Fiber recién está arrancando. Estamos muy, muy en el principio como para pensar en una expan­sión internacional.”

Cattaruzzi aclara que esto no está en la lista de prioridades para México.

“Hay un montón de cosas antes que tienen que ver con muchos de los programas que estamos haciendo; o sea, yo me enfocaría más en educación, mucho más en desarrollo de pe­queñas y medianas empresas, y en permitirle a la gente ganar más y mejor dinero.”

Lino apura la charla, tiene una próxima reunión, pero antes nos regala unos minutos para calmar otro par de inquietudes:

 

¿Adónde se fue Pablo Slough, quien dirigía Google México?

No se puede anunciar todavía. Se queda en la compañía. Cuando podamos hablar, Pablo mismo les contará.

 

¿Cuándo podré comprar mis Google Glass en México?

No sé. No tenemos fecha. Fuera de Estados Unidos no se han lanzado todavía; es tecnolo­gía beta, no es un producto final. Todavía falta, todavía falta.

 

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