No cualquier persona está capacitada para entender las complicaciones de una decisión de un asunto gran relevancia. Definitivamente no es un tema de consenso popular autorizar una obra monumental aeroportuaria que abarca aspecto técnicos, económicos y de comercio; y que además se vincula con otros sectores de la nación tan importantes como turismo, importaciones y exportaciones, reglas de tráfico aéreo internacional, permisos y relaciones con la comunidad mundial, y, finalmente, con el diseño de una política pública que es responsabilidad del poder Ejecutivo.

En una encuesta realizada por Mitofsky sobre la opinión de los ciudadanos sobre el NAICM, encontramos que a mayor escolaridad de los encuestados, la decisión es que se continúe con la construcción del aeropuerto en su nueva ubicación.

En los sectores sociales con menor escolaridad y mayor edad, la opinión es cancelarlo. La respuesta es obvia, ya que una de las promesas de campaña de AMLO fue la de cancelarlo teniendo como argumento su alto costo. Además, la idea recurrente de este segmento de la población para oponerse a la construcción del NAICM es que una obra de tal magnitud no es necesaria porque ellos no la utilizarán, únicamente el 29% de la población ha viajado en avión, y no entienden la importancia de un aeropuerto fuera de la óptica del traslado geográfico, sin considerar el beneficio económico y comercial que representa para nuestro país.

La pregunta que se me viene a la mente es: ¿verdaderamente es viable esta consulta?, ¿es necesario enfrentar a ricos con pobres?, ¿a la población que cuenta con estudios universitarios con quienes no han tenido la fortuna de contar con una educación académica?, ¿confrontar a los que viven en el campo con los de las zonas urbanas?

Por otra parte, la consulta, como la plantean actualmente, no se fundamenta en las bases legales contempladas en la Constitución, salvo que en septiembre Morena proponga una modificación a dichas leyes y los tiempos legislativos le alcancen para cumplir con la promesa de dicha consulta en octubre.

En el fondo persiste la necesidad de poner en manos de la voluntad del pueblo una decisión de gran importancia, cuando somos una democracia representativa y cuando se vota por los candidatos para la presidencia, diputados y senadores, es decir, las personas que nos representan para la toma de decisiones importantes. Además, existen otros proyectos propuestos por el nuevo gobierno, los cuales no se pondrán a consulta popular, solamente el aeropuerto que es una obra del gobierno saliente. ¿Será que es la forma de exorcizarlo y quitarse el peso de encima, o es la forma de privatizarlo con la ayuda del pueblo?

En el caso del NAICM, la información, la decisión y toda la propuesta es una situación muy confusa que nadie entiende.

 

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