Por Francisco Coll* y Javier Palomarez**

Con la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos, uno de los asuntos que abordó, pues para el eran prioritarios, fueron los asuntos migratorios. Para el presidente Trump, la gran mayoría de leyes y derechos que el pueblo americano aportaba a los inmigrantes que deseaban llegar al país debían ser suprimidas de inmediato, pues como conocemos, el presidente Trump no es un presidente que se caracterice por su tolerancia hacia esta clase de ciudadanos.

Un completo error, pues estamos ante un presidente completamente sensacionalista, al que únicamente le importa que sus principios y su ideología prime sobre la del resto. Como digo, todo un error si observamos los grandes beneficios, económicos y sociales, que aportan estos inmigrantes suscritos a programas como el DACA u otro tipo de tratados para el país norteamericano.

Pese a esta serie de decisiones por parte del presidente, el pueblo estadounidense se ha revelado en defensa de los inmigrantes. Hoy, el pueblo americano ha hablado en defensa del tratado que, con un 86% de votos a favor, el DACA, un programa para la inclusión de pequeños inmigrantes en el sistema americano, logrará sobrevivir ante la negativa y el rechazo del presidente.

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Gracias a la inmigración, Estados Unidos ha sido el país líder, no solo económicamente, sino que también en materia de desarrollo humano y cultural. La inmigración ha aportado a los Estados Unidos un sinfín de beneficios que, en caso de seguir con la postura del presidente, se perderían. Por ello, ponerle más barreras a una inmigración “de calidad”, es decir, una inmigración empleada y solidaria con el ingreso del país, terminaría por traer una serie de efectos negativos para este.

Los inmigrantes, como comento, han hecho un gran aporte al país. Solo el componente latino representa casi el 12% del PIB norteamericano, es decir, una décima parte de la producción total del país es de origen latino. Esto muestra la irracionalidad en la toma de decisiones del presidente Trump, pues renegar a esta actividad económica por cuestiones ideológicas es un grave error.

Para hablar de esto me acompaña Javier Palomarez, asesor del presidente Donald Trump. Hoy, el pueblo estadounidense ha mostrado su rechazo ante la posible suspensión del tratado, un acto para celebrar, pues muestra el desarrollo de un pueblo americano, corrompido y manchado por un presidente al que su faceta racista le puede costar la presidencia.

*Francisco Coll, director de Desarrollo de HAC L&M School de Nueva York.

**Javier Palomarez, expresidente de la USHCC y asesor de la Casa Blanca.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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