Debido al COVID-19, la crisis económica ya ha iniciado los efectos negativos para muchas grandes empresas industriales y comerciales en México y en el mundo. Algunas de estas se vieron forzadas a disminuir o frenar su actividad por completo, poniendo en riesgo la posibilidad de soportar el costo de su fuerza laboral y de sus compromisos financieros.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) calcula un costo de afectación de un trillón de dólares, tan sólo en 2020. En entrevista con Acclaim Energy México, consultoría enfocada en asesorar a empresas altas consumidoras de energía en estrategias de compra, negociación y administración estratégica del commodity, María José Treviño, su directora general, nos cuenta en exclusiva que existen posibilidades de optimización en contratos existentes de suministro energético, como solución ante una búsqueda de obtención de ahorros.


María José Treviño, directora general de Acclaim Energy México.

“Las empresas raramente voltean a ver su presupuesto energético, y menos cuándo ya cuentan con contratos de energía en curso. La realidad es que pocas empresas llevan un seguimiento proactivo de esos contratos. Típicamente existen oportunidades de optimización, de corrección de facturas, de opciones dentro del contrato que no se aprovechan y de mecanismos comerciales que tal vez los expongan a riesgos que se deben buscar mitigar constantemente”. María José detalla cómo han descubierto valor oculto dentro de los contratos que han evaluado en esquemas de autoabasto, suministro calificado y generación en sitio como abasto-aislado y generación distribuida. La empresa ha descubierto hasta 40% de ahorros en gasto de energía eléctrica, lo que puede equivaler a miles de millones de pesos anuales de ahorro para las grandes empresas industriales y comerciales del país.

Sumado a los movimientos de mercado y de los precios de variables fluctuantes que se deben de monitorear, también comenta que existen cambios en políticas y en regulación, como el incremento de tarifas de porteo que aprobó la CRE de manera unánime el jueves pasado para empresas en esquema de autoabasto. Es un rompecabezas de diversos elementos contractuales y comerciales que tenemos que ir administrando para que la empresa, según su perfil de consumo y de riesgo pueda maximizar sus ahorros y mitigar los riesgos constantemente. Es un trabajo continuo, un esfuerzo que nunca puede frenar”, puntualiza María José.

Soluciones energéticas para las empresas ante la crisis

Además de optimizar los contratos de electricidad, o bien evaluar opciones para ejecutar un contrato a través de privados, también existe la posibilidad de llevar a cabo el mismo proceso con su contrato de gas natural, a través de un esfuerzo de optimización de costo de la molécula y del transporte.

La identificación de las oportunidades que existen, parte desde una auditoría atípica que toma un par de semanas, que realiza Acclaim Energy, dónde revisan algunos elementos como fórmulas, datos de consumo, recibos y términos y condiciones, para confirmar las áreas técnicas y comerciales donde existen oportunidades de mejora en contratos de electricidad y de gas natural. La clave después de la identificación es la implementación, esfuerzo que también llevan a cabo.

“Se trata de estructurar una estrategia según sus planes de crecimiento, o bien también considerar aquellas empresas que se han visto forzadas a disminuir su consumo drásticamente y que cuentan con compromisos de compra de energía bajo esquemas de ´Take-or-Pay´, pagando por energía que no consumen durante este ramp-up de regreso a actividades”. Para estos casos, nos comenta que podría haber posibilidades de reestructurar los contratos mediante una negociación, siempre buscando un ganar-ganar, logrando establecer también una sensibilidad entre las partes, ya que tanto el generador o suministrador y el consumidor querrán mitigar los riesgos a los que se exponen en estos momentos difíciles.

Este mes, el sector energético ha vivido incertidumbre y por lo tanto ha provocado confusión y resistencia por el sector privado. “Es un proceso en desarrollo”, comenta María José, “y es nuestro trabajo monitorear el mercado todos los días para ayudar a los consumidores a navegar ante las oportunidades o riesgos que se enfrentan, y siempre evaluando cómo los cambios aplican a su contrato en curso. Lo más importante desde la perspectiva de un consumidor, es que cuente con visibilidad y control de su presupuesto. Ante tanto cambio, hay que aprovechar las oportunidades que existen y buscar mantenerlas a través de decisiones estratégicas que se vayan tomando en el camino”.

Las empresas en México buscan constantemente soluciones frente a esta crisis. Ante la incertidumbre regulatoria en México, en este caso en materia energética, vale la pena que las grandes empresas se acerquen con los expertos e intenten aplicar esta solución de administración energética con el fin de intentar salvar a su empresa del golpe económico que se avecina. Tal vez esta solución salve los miles de trabajos que están en riesgo.

 

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