Por María Fernanda Salazar Mejía*

Hace más de 1 año, en mayo del 2017, el abogado de Elba Esther Gordillo, Marco Antonio del Toro, declaró que esperaba la libertad de su clienta, luego de que la PGR no había podido probar su culpabilidad en ninguno de los delitos que se le habían imputado: delincuencia organizada, lavado de dinero y defraudación fiscal. En diciembre de ese mismo año, a la ex lideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación le fue concedida la prisión domiciliaria, por tener más de 70 años y un estado de salud delicado, además de que ninguno de los delitos graves que se le imputaban (y por los que no podía tener derecho a fianza), habían sido acreditados.

Hoy, 8 de agosto de 2018, su abogado anunció que Gordillo recibió la notificación de su libertad, resultado de un proceso judicial de más de 5 años en los cuales la Procuraduría General de la República fue incapaz, como en otros casos, de probar delitos. No obstante, esto sucede el mismo día en que el candidato ganador de las elecciones de 2018, Andrés Manuel López Obrador, recibe su constancia como presidente electo del país.

¿Cómo leer esto? Me refiero a algunas hipótesis que se han planteado en diversos análisis.

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  • El pacto entre AMLO y Elba Esther: Durante la campaña se habló en varias ocasiones sobre la alianza que López Obrador habría hecho con la gente cercana a Gordillo para tener los votos del magisterio que se han mantenido leales a ella. La información que se ha usado para respaldar esa hipótesis es, principalmente, el pronunciamiento de su nieto René Fujiwara y su yerno Fernando González sobre su apoyo al candidato de la coalición Juntos Haremos Historia en este proceso y a Delfina Gómez en 2017. La realidad es que Delfina Gómez no logró ganar la elección y, en 2018, López Obrador ganó con el doble de votos que su más cercano competidor; por lo que es seguro que Andrés Manuel no ganó (como si perdió en 2006) gracias a Elba Esther y sus aliados. En ese sentido, ¿qué beneficio podría recibir AMLO de que justamente hoy se hubiera resuelto la libertad de “La Maestra”? ¿No sería, en todo caso, perjudicial para él? Sin duda, Elba Esther sigue teniendo poder político y poder económico, pero, en definitiva, no es la misma lideresa que en 2006, 2012 ni 2013, cuando fue aprehendida; menos aún, cuando muchos de los gobernadores que han llegado en los últimos 3 años no parecen deberle sus triunfos al poder e injerencia de Gordillo en el ámbito local, como en muchas ocasiones anteriores se lo debieron. AMLO, a diferencia de candidatos anteriores, no le debe su victoria.
  • El castigo político: Una de las hipótesis quizás más sólidas, es que la detención y el proceso judicial que se le siguió a Elba Esther fue más político que jurídico. Esto, porque como lo señala el periodista Ricardo Raphael, quien ha investigado a profundidad el liderazgo de Elba Esther en el SNTE y su caso judicial, los delitos que se le imputaron eran la única posibilidad de mantener a Elba Esther en la cárcel, sin derecho a fianza, alejada del activismo político y frenando su oposición a la reforma educativa. La defraudación fiscal, que a juicio del periodista sí se pudo haber probado, no se armó correctamente. En otras palabras, la PGR y el gobierno privilegiaron su objetivo político por sobre la posibilidad de llevar a Gordillo a consecuencias judiciales y económicas a través de un buen caso de defraudación fiscal. No podemos olvidar, además, que Marco Antonio del Toro es uno de los litigantes más exitosos que hay en México en estos asuntos. De ser así, estamos entonces frente a una liberación que resulta de un proceso judicial fallido para las autoridades de procuración de justicia; algo, por cierto, muy frecuente en el país. Aquí la pregunta sería ¿la fecha fue solo coincidencia?
  • El mensaje de Elba Esther: Sin duda, Gordillo encaja perfectamente en lo que se conoce como “animal político”; se le conoce como una mujer fuerte, incluso vengativa, extravagante y ambiciosa. No sería difícil pensar que el poder que tiene lo está usando para posicionarse como un factor de éxito para el próximo gobierno; como una “indispensable” para los planes de López Obrador en el sector y para recuperar, probablemente de manera indirecta, al sindicato. Es posible que Gordillo esté explorando para qué le alcanza su posición con este nuevo escenario político. En otras palabras, “venderle” su apoyo a AMLO rumbo a los cambios en la reforma educativa.

No podemos olvidar que el anuncio de entrega de constancia de mayoría a Andrés Manuel López Obrador para hoy, lo hizo el TEPJF hace tan solo 5 días. Decir que lo que hoy está pasando con Elba Esther y la entrega de constancia a AMLO es producto de un acuerdo, es ignorar 5 años de fiasco en los que la PGR no fue capaz de probar absolutamente nada contra Gordillo y recurrir a la salida fácil del “complot”. No obstante, la precisa coincidencia en la fecha puede ser más un intento de no cargar con todo el peso del fracaso institucional en un caso tan emblemático para la sociedad mexicana, en cuya percepción, la responsabilidad de la ex lideresa se hacía visible en cada evento en que mostraba sus excesos o intercambiaba poder político por recursos.

La realidad es que Elba Esther iba a quedar libre hoy o después, la pregunta es si aún vivimos en un sistema en el que el Poder Judicial puede prestarse a “favorecer” estas “coincidencias”, en cuyo caso habría que cuestionar seriamente su imparcialidad o, en efecto, estamos frente a una indeseable casualidad. Lo realmente importante está por verse: ¿Qué hará López Obrador con una Elba Esther libre? ¿Promoverá una educación, un sindicalismo y un profesorado libres, o le entregará a ella o a algún cercano el gran botín que cada sexenio representa la SEP? Ahí está la verdadera discusión.

*Consultora en Estrategia de Comunicación.

 

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