A nadie le queda duda la trascendencia de las redes sociales y las plataformas digitales en muchos aspectos de la vida cotidiana, que van desde la mercadotecnia y la publicidad, hasta la política y el activismo. Sin embargo, dadas las actuales circunstancias de manipulación de la información y de tácticas de contrainformación digital, es pertinente hacernos la pregunta si las redes sociales pueden influir negativamente en la democracia.

Esta semana, Freedom House, una ONG con sede en Washington que vela por la democracia, los derechos humanos y el libro acceso a la información, realizó un estudio en 65 países sobre la forma en la que algunos Gobiernos interfieren la información digital con fines represivos o propagandísticos e incluso, han jugado un papel decisivo en resultados electorales en al menos 18 países entre 2016 y 2017. Y sí, eso incluye a Estados Unidos.

Es importante añadir que la suma de la población de los países analizados forma en su conjunto más del 87% del total de usuarios con acceso a Internet en todo el mundo. Ello implica que fueron analizados nueve de cada 10 usuarios de la red, de ahí la relevancia del estudio.

Uno de los datos más interesantes del estudio es que de acuerdo con los indicadores presentados, sólo el 23% de los usuarios que navegan en la red lo hacen de forma libre; el 28% lo hace parcialmente libre; y el 36% lo hacen de manera limitada o vigilada.

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Los indicadores que resaltan en el estudio se refieren a la creación de tendencias falsas mediante bots, hasta la intimidación o agresiones físicas. En este sentido, el ranking se construyó en orden descendente: los países con mayores violaciones a la información en Internet están en los primeros sitios y aquellos que muestran mayor libertad al tráfico, se encuentran al final.

Así los países que muestran las restricciones más altas o la mayor manipulación para el libre acceso a la información son China, Siria, Etiopía, Irán y Cuba. México se encuentra en la media, en el lugar 42 de 65 respecto a los indicadores de libertad y manipulación. Estonia, Islandia, Canadá, Alemania y Australia son los países más libres.

En este sentido, China y Rusia han sido pioneros para manipular información existente, crear tendencias, desaparecer discusiones de medios digitales, limitar la libre opinión o generar tendencias mediante la implantación de noticias falsas. Esta tendencia se ha mantenido vigente y constante por siette años. Cabe señalar que al menos uno de cada cuatro países tiene políticas de acceso a internet libre y gratuito, sin embargo, eso no los salva de las tácticas utilizadas para crear desinformación en la red.

Los bots rusos han sido documentados durante la elección presidencial de Estados Unidos en 2016, explica el estudio, no obstante, también han sido detectados en Venezuela, Filipinas y Turquía.

El estudio reconoce al menos seis estrategias utilizadas de forma común.

  1. Fake News. Las noticias falsas que se distribuyen utilizando los algoritmos de relevancia de contenido de las redes sociales.
  2. Cuentas automáticas que sirven para ocultar un tema en tendencia o bien para crearlas de forma artificial.
  3. Hostigadores que suelen atacar principalmente a defensores de derechos humanos y/o periodistas.
  4. Influencers pagados. Los líderes de opinión digital tampoco se salvan y suelen recibir beneficios si hablan a favor o en contra de ciertas tendencias.
  5. Restricciones al Internet móvil o a la transmisión de video en vivo. Particularmente durante manifestaciones o en algunas regiones muy específicas.
  6. Atacan principalmente a cuentas privadas, ya sea inutilizándolas o robando información personal.

El estudio resulta relevante para México por varias razones. En primer lugar, por el inminente proceso electoral de 2018; por otra parte, el mayor acceso a tecnologías de información y comunicación en detrimento de los medios tradicionales como principal fuente de información; y, por último, la tasa de penetración de redes sociales en México es de las más altas del mundo. Todo ello configura un escenario que predispone a las tácticas descritas en el estudio. No obstante, un esfuerzo de legislación debe ser cuidadoso en primer lugar para distinguir los derechos de acceso a la información de la ciudadanía de la guerrilla de contra información digital que se vive diariamente.

Ello pone en entredicho la capacidad de Internet de generar un territorio libre e incluyente, basado en el diálogo, el intercambio de información y el sano debate, que son, a su vez, los pilares de la democracia.

 

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