ASEAN, un bloque comercial conformado por 10 naciones asiáticas, busca convertirse en la nueva fábrica del mundo. Para lograrlo ha puesto toda la carne en la sartén de la competitividad.

 

 

Por Damian Chan*

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Si bien el crecimiento de la manufactura en China se desaceleró a principios de este año, la producción dentro de un grupo de 10 Estados emergentes del sudeste asiático sigue prosperando, ofreciendo a las multinacionales lucrativas oportunidades más allá de las fronteras de China.

Al sur de la segunda economía más grande del mundo se encuentra la región ASEAN, una organización de países fundada por Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur y Tailandia, que ahora también incluye a Brunei, Camboya, Laos, Myanmar y Vietnam. Si bien ningún mercado es perfecto, la región es atractiva para las multinacionales, ya que ofrece una diversa base demográfica y condiciones comerciales favorables: una creciente oferta de trabajo, mejora de la productividad, aumento de la riqueza, más atención a la educación y capacitación, así como una comunidad económica y un área de libre comercio cada vez más integradas.

 

Viendo más allá de China

Los atributos antes señalados sin duda son atractivos para las empresas globales cuando se comparan con algunos de los desafíos que enfrentan en China. El crecimiento del país se ha reducido a alrededor de 7.5% respecto al promedio de 13% registrado desde 1990. Los aumentos salariales de dos dígitos han reducido lo que alguna vez fue una significativa ventaja de costo de mano de obra. Los costos inmobiliarios y de servicios públicos han aumentado también, y la carga fiscal para las empresas extranjeras ha aumentado en dos tercios.

Aunque China seguirá siendo una de las principales capitales de fabricación y un mercado importante, los días en que todo llevaba la etiqueta “Made in China” han quedado atrás. A medida que los mercados globales de hoy se hacen más complejos, es hora de que los fabricantes mundiales adopten una visión más amplia del mundo.

 

Oportunidades de crecimiento de ASEAN

Es aquí donde entra la región ASEAN, hogar de una población de 600 millones de personas y en aumento. En 2013, las inversiones extranjeras directas en las cinco economías más grandes del grupo superaron por primera vez en 9.2% las atraídas por China, sumando 128,400 mdd frente a los 117,600 de Pekín.

Si fuera un solo país, ASEAN sería la séptima economía del mundo, con un producto interno bruto combinado de 2.4 billones de dólares, y es ya la cuarta región exportadora más grande del mundo, representando 7% de las exportaciones mundiales. La región es, además, diversificada: Tailandia es uno de los principales exportadores de vehículos y autopartes, Filipinas goza de una próspera industria de externalización de procesos empresariales, mientras que Vietnam es fuerte en ropa y textiles.

 

Desplazando la producción a mercados finales en expansión

Fabricantes de Estados Unidos y Europa están descubriendo la necesidad de acercar la producción a los crecientes mercados de consumo de Asia. Buscan puestos de avanzada, como Singapur, que ha mejorado sus capacidades de fabricación avanzada y otras áreas de alta tecnología, tales como robótica e impresión 3D.

Con ese fin, la ciudad-Estado está forjando un sólido ecosistema de proveedores regionales y adoptando tecnología de punta que cambia la manera de vivir y crear productos. Singapur está desarrollando también una cartera de talento de ingeniería para apoyar las crecientes necesidades de diversas industrias.

Según algunas mediciones, el enfoque está funcionando. Por ejemplo, el fabricante estadounidense de drogas Abbvie invertirá 320 millones de dólares (mdd) en construir sus primeras operaciones de fabricación en Asia precisamente en Singapur. También las principales empresas de equipos y servicios de petróleo y gas, como Halliburton y Schlumberger, trabajan con el gobierno para desarrollar las capacidades de los proveedores locales.

Pero las ganancias de producción en la región de ASEAN se extienden más allá de Singapur. El crecimiento de la manufactura en Malasia, la tercera mayor economía del sudeste de Asia, es boyante con la producción de vehículos de transporte, semiconductores y otros componentes electrónicos y barcos, creciendo entre 20 y 30% en 2014.

En Malasia, Halliburton también expandió las operaciones de fabricación y tecnología el año pasado, y Hershey construye una planta de 250 mdd, su inversión asiática más grande hasta el momento.

 

Desde una perspectiva a largo plazo

Sin duda, aún existen áreas de mejora en la región de ASEAN, incluyendo la necesidad de que los países del bloque desarrollen sus habilidades de capital y mano de obra humana. Los desafíos pueden ir desde la inestabilidad política y los desastres naturales hasta la escasez de talento, la insuficiente y deficiente infraestructura carretera y la inestable generación de energía.

Pero los fabricantes deben tener una visión del sudeste de Asia completa y de largo plazo, específicamente una que se extienda a las 10 naciones de la región de ASEAN. Los expertos del panel de 2014 del Foro Económico Mundial sobre “La reconfiguración de ASEAN” dijeron que el bloque ha demostrado ser una organización regional duradera y resistente.

Es aquí que los fabricantes encontrarán costos operativos competitivos, cada vez mayor oferta de trabajo y otras condiciones comerciales favorables. Si los fabricantes se toman el tiempo suficiente van a encontrar un rincón del mundo donde las cosas se están moviendo y los avances de fabricación están atrayendo más atención por parte de Estados Unidos y otras naciones.

 

*Damian Chan es el Director Internacional para las Américas de la Junta de Desarrollo Económico de Singapur.

 

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