Gracias a la tecnología, la cultura emprendedora está ingresando e impulsando áreas que antes eran exclusivamente para las grandes compañías o para las grandes inversiones gubernamentales. Esa fuerza se ha convertido en un verdadero tesoro para muchas empresas (que ya empiezan a promover el emprendimiento) y también para casi todos los sectores productivos.

Pero hay un sector económico que está olvidado por los emprendedores mexicanos y que sin duda tiene grandes oportunidades para hacer negocio. Se trata de la llamada Economía Naranja, un sector que el Banco Interamericano de Desarrollo contempla como una oportunidad para desarrollar a los países de América Latina.

Antes de revisar las fabulosas cifras económicas que generan las industrias naranjas en el mundo, hay que saber qué es la Economía Naranja. Se trata de todas aquellas actividades creativas y culturales que son capaces de generar riqueza económica a través de la explotación de un contenido intelectual. Entre estas actividades se encuentran, por ejemplo: arquitectura, artes visuales y escénicas, artesanías, cine, diseño editorial, investigación y desarrollo, juegos y juguetes, moda, música, publicidad, software, televisión y radio, videojuegos, entre otros.

Estas actividades integran la Economía Naranja y están siendo explotadas en todo el mundo, pero en México están muy olvidadas, al igual que en América Latina. Así que, si eres emprendedor o piensas emprender un negocio, revisa estas cifras para que veas la gran oportunidad que existe en este sector y que te estás perdiendo.

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Una de las principales causas de por qué los emprendedores no voltean a ver este sector es que pocos organismos –gubernamentales o privados- están haciendo una medición de su impacto económico periódicamente. Sin embargo, las cifras colectadas en los últimos años son suficientes para dar cuenta de su potencial. Algunas de estas cifras las podemos encontrar en el libro “La Economía Naranja, una oportunidad infinita”, auspiciado por el Banco Interamericano de Desarrollo.

La publicación señala que, en el año 2011, “la Economía Naranja alcanzó a sumar 4.3 billones (millones de millones) de dólares” en todo el mundo. Dicha cifra representa el 120% de la economía alemana –la más sólida de la Unión Europea- o también es similar a dos y media veces los gastos militares a nivel mundial. El autor del libro, Felipe Buitrago Restrepo, destaca una gran observación en este punto: el gasto militar depende 100% del presupuesto público y la Economía Naranja es contribuyente.

De acuerdo con cifras de la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD) entre los años 2002 y 2011 las exportaciones de bienes y servicios creativos crecieron 134%, casi el doble del 71% que registró la industria militar. Esta observación toma mayor relevancia pues en este periodo hubo guerra en Irak y Afganistán.

Otras cifras citadas por el autor indican que la exportación de bienes y servicios creativos alcanzaron, en 2011, 646 mil millones de dólares. Si esta cifra fuera tomada en cuenta por Centro Internacional de Comercio, sería la quinta mercancía más desplazada en el planeta. Aquí, la Economía Naranja vuelve a desplazar a la industria militar que no figura entre los primeros 10 productos más desplazados en el mundo.

Otra característica de las industrias naranjas es que son menos volátiles que otras. Para muestra, la poderosa industria petrolera tuvo una contracción de 40% en el año 2009 (un año después de la crisis del 2008), mientras que la Economía Naranja sólo se contrajo 12% en el mismo año.

Los videojuegos, que son también parte de las industrias creativas, ocupan el 70% del tiempo de uso de las tabletas digitales y la descarga de aplicaciones llegó a más de 50 mil millones. El diseño de una aplicación requiere de un diseñador y su alcance puede ser de millones de personas.

Son muchas las cifras compiladas en este libro que hacen ver el enorme potencial que tiene la Economía Naranja y que se está desperdiciando. Es una veta donde los emprendedores podrían encontrar miles de oportunidades para crear los dos tipos de riqueza que genera un emprendimiento: social y económica.

Algo que los emprendedores pueden hacer con las industrias naranjas es fomentar la relación economía-cultura (terminar con la idea de que la cultura no vende), medir periódicamente estas industrias para que haya cifras de mercado, demostrar que los procesos creativos son capaces de generar bienes y servicios, crear conceptos autosustentables, replicables y escalables, tal como ocurre en Europa, Estados Unidos y algunos países asiáticos.

Es un gran reto, pero estoy seguro de que la nueva generación de emprendedores en México puede llegar a crear grandes industrias como las que existen en otras partes del mundo en este sector: Harry Potter, Disney, Hollywood, Cirque du Soleil, Marvel Avengers, Shen Yun Performing Arts, Nintendo Wii, OVS, Marks&Spencer, etc.

 

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