Aunque opera en una de las industrias más complejas del mundo, para la compañía Infraestructura Energética Nova (IEnova) su modelo de negocio en México es muy sencillo: grandes proyectos anclados a contratos de largo plazo.  Comenzó con gasoductos y saltó hacia la generación eléctrica con fuentes renovables, incluso construye terminales de almacenamiento para combustibles.

Tras 22 años de operación en nuestro país, la empresa con un valor de 128,000 millones de dólares (mdd) ahora se concentra en la conversión de su terminal de regasificación de gas natural licuado (GNL) a una planta de licuefacción del hidrocarburo en Ensenada, Baja California.

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“Ese es nuestro proyecto más importante”, comenta la CEO de la empresa energética, Tania Ortiz Mena, en entrevista con Forbes México.

La primera fase del proyecto de licuefacción Energía Costa Azul (ECA) considera la instalación de un tren que se ubicará junto a la terminal de recepción existente y se espera que produzca aproximadamente 2.4 millones de toneladas del energético anualmente.

El primer mercado natural de la subsidiaria de la estadounidense Sempra Energy sería Baja California Sur, al que considera en términos prácticos “una isla”, pero también el proyecto permitiría a la empresa llevar el gas estadounidense —el mayor productor del hidrocarburo a nivel mundial— por barco a lugares remotos.

“Hay una demanda muy importante del mercado asiático, que se está abasteciendo desde los grandes productores de Medio Oriente y también del Golfo de Estados Unidos. La terminal que estamos convirtiendo podría ser la primera terminal de todo el continente en la costa pacífico en llevar GNL”, declaró.

China será un importante impulsor de la demanda de hidrocarburo, pues su oferta interna y los flujos por gasoducto serán insuficientes para satisfacer su creciente demanda. Del mismo modo, Bangladesh, Pakistán y el sur de Asia dependerán del GNL para satisfacer su apetito por el gas licuado, pues la demanda crecerá 3.6% anualmente de 2018 a 2035, de acuerdo con estimaciones de la consultora Mckinsey.

En noviembre de 2018, la compañía anunció un acuerdo con la empresa francesa Total y las japonesas Mitsui y Tokyo Gas respecto al proyecto, con el objetivo de negociar y finalizar acuerdos a 20 años de compra-venta. Ambas empresas adquirirían cerca de 800,000 toneladas del gas licuado a la planta durante su primera fase.

La directora declinó compartir la inversión estimada para el proyecto, pero contempla revelarlo al final de 2019. La firma energética estima realizar las primeras entregas potenciales de GNL hacia 2023. “Estamos finalizando contratos, ingeniería y fase de permisos, para anunciar la decisión final de inversión”.

 

Negociación neutral

IEnova comenzó el año con un ataque directo del director general de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Manuel Bartlett, por los contratos de múltiples gasoductos que calificó como ‘leoninos’ ante las consecuencias desproporcionadas en cargos hacia la empresa estatal por los incumplimientos operativos.

Tras una guerra de declaraciones y ataques legales, ambas partes lograron un acuerdo que significó un ahorro de 4,800 mdd para CFE.

“La negociación fue una discusión compleja, larga. Fue un acuerdo en el que todas las partes quedaron satisfechas. Fue un ganar ganar, eso lo ha dicho hasta el presidente y repetido por los presidente de las cámaras empresariales”, recuerda Ortiz Mena.

La directiva explica que los contratos no se modificaron y los términos se mantuvieron, pues eran resultado de licitaciones públicas internacionales.

Entonces la subisidiaria de Sempra reestructuró las tarifas variables a un esquema fijo en el contrato para que la compañía mantuviera competitividad en el mercado mexicano. El segundo cambio fue que extendieron en 10 años el contrato. “En términos económicos, el resultado fue neutral para IEnova, pero ayudamos a CFE en su competitividad”.

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Ante la política de soberanía energética del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien suspendió subastas eléctricas y petroleras con la iniciativa privada con el fin de fortalecer a Pemex y CFE, Ortiz Mena considera que el mandatario ha sido “muy claro” en el papel que juegan ambas compañías en le mercado mexicano, mientras aplica una disciplina en el presupuesto federal.

“Esto quiere decir que el Estado mexicano no cuenta los recursos para hacer todo, el presidente reconoce hay un espacio para la inversión privada fundamental para el desarrollo de infraestructura de largo plazo”, concluyó la jefa de IEnova.

 

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