Por César Martínez Aznárez

Walmart de México nunca ha tenido un CEP mexicano. Desde que los dueños estadounidenses de esta firma compraron, a su entonces socio Jerónimo Arango, la mayoría accionaria de la cadena Cifra en 1997, la matriz Walmart Stores ha nombrado a cinco directores generales, todos extranjeros.

El brasileño Guilherme Loureiro es el actual CEO. Asumió el cargo en febrero de 2016 y, en su primer periodo de 12 meses (a marzo de 2017) disponible para examinar los resultados financieros, consiguió la tasa de rentabilidad más alta de la empresa en comparación con todos los ejercicios anuales de la historia en México del gigante mundial de autoservicios, una historia que se remonta a 1991, cuando firmó el joint venture con Cifra.

El retorno sobre el capital invertido (Roic) alcanzado por Loureiro es de 18.1%, el doble que la tasa promedio del top ten mundial de las empresas de este giro, que fue de 9.1%, según cálculos elaborados con datos de S&P Capital IQ.

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Cuando Walmart Stores se hizo con el control de Cifra en 1997, quien había sido director general de la empresa durante los últimos 15 años era un mexicano, Henry Davis (hoy empresario con múltiples negocios y consejero de importantes corporativos, como Bimbo, aunque recordado también por haber sido concesionario del tristemente célebre Registro Nacional de Vehículos, abortado en el año 2000).

En 1998, Davis Signoret se retiró para desarrollar sus propios negocios, y Walmart Stores nunca volvió a designar un CEO mexicano. Al principio, la empresa dejó esa función en manos del presidente del Consejo de Administración en turno: primero, Jerónimo Arango, hasta febrero de 1999; y, luego, Cesáreo Fernández, hasta que, por fin, en enero de 2003, el ecuatoriano Eduardo Castro Wright asumió la posición (desde entonces con dos cargos: presidente ejecutivo y director general).

En febrero de 2005, fue sustituido por el nicaragüense Eduardo Solórzano; en enero de 2010, éste pasó la estafeta al estadounidense Scot Rank, que fue reemplazado por el chileno Enrique Ostalé al comenzar 2015; sólo duró 13 meses en el cargo.

Por alguna razón, la matriz estadounidense siempre ha preferido a un extranjero en México como CEO, y todos de diferente nacionalidad.

¿Es una política establecida para América Latina? Está claro que no, porque Loureiro, en Brasil, y Ostalé, en Chile, ocuparon ese puesto en sus propios países. ¿No han encontrado mexicanos suficientemente capaces? Sería muy raro que una empresa con tantos recursos no pudiera encontrarlos y atraerlos. ¿Ha sido coincidencia? Casualidades no existen en el mundo corporativo, donde todas las decisiones son conscientes y estudiadas.

Hay que reconocer, eso sí, que todos han rendido buenos números a los accionistas. En su gestión, Castro Wright obtuvo una rentabilidad de 12.4%; Solórzano, 16.9%; Rank, 14.5%, y Ostalé, 13.7%, todos promedios inferiores (al igual que cada tasa anual) al Roic cosechado por Loureiro en tan poco tiempo.

Mejor que su matriz

Es difícil estimar cuánto mérito le corresponde al brasileño. No hay que perder de vista tampoco que Walmart Stores es la empresa más grande por ingresos, no sólo de autoservicios, sino de todas las del planeta (vende 487,500 millones de dólares al año).

Y cualquiera sabe que el tamaño confiere poder y abre puertas en asuntos que terminan reflejándose en resultados financieros. Por lo pronto, dos bastante conocidos: la capacidad de negociación ventajosa con los proveedores y el manejo de crisis (como la de acusaciones de sobornos para obtener permisos para construir nuevas tiendas).

En México, es la tercera empresa más grande, detrás de Pemex y América Móvil. Desde 2010 controla Centroamérica y consolida sus resultados, cuyos ingresos son 19% del total (28,707 mdd), de manera tal que el monto de ventas en territorio nacional de todos modos es casi tres veces mayor que el de su inmediato competidor, Soriana.

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Con todo, hay que saber aprovechar esas ventajas y traducirlas en resultados. En proporción a las ventas, la utilidad final de Loureiro duplicó la de su casa matriz: 6.2% de margen neto, contra 2.5%, respectivamente (aunque hay que decir también que siempre ha existido supremacía de la subsidiaria mexicana en ese indicador).

 

Mejor que los franceses

En mayo de 2014, Walmart de México vendió Vips a Alsea en 633 mdd y, en junio de 2015, vendió Banco Walmart a Inbursa en 235 millones. En abril pasado, se concretó la venta de Suburbia a Liverpool, una transacción valuada en 1,008 mdd.

Las dos primeras empresas vendidas ya no estaban en los estados financieros cuando llegó Lourreiro, y eso pudo influir a favor de su rentabilidad, porque la reducción de los activos se supone que fue en una proporción mayor a la disminución de los ingresos. Los eventuales beneficios de la política de desinversión no son mérito del actual ceo, porque fue decidida antes de su llegada.

Sin embargo, en los costos no parece haber influido la desinversión. Por cada 100 dólares vendidos, con Lourreiro, Walmart de México utiliza 92.6 dólares en costos totales (costos de ventas más gastos de operación), un nivel similar a 2015 (93%) y 2014 (92%).

La francesa Carrefour (que vendió su red en México a Chedraui en 2005) es la cadena número uno del Viejo Continente. Sus costos totales son de 97 dólares por cada 100 vendidos (el promedio mundial del sector es de 96.6 dólares), es decir, es 4.5 puntos porcentuales menos eficiente que la empresa mexicana, diferencia relevante para un modelo de negocio de márgenes tan bajos.

Caro, pero conveniente

Invertir en Walmart de México es más caro que en la mayoría. Eso dice el indicador Valor de la Empresa a Ebitda, ubicado en 15 veces al cierre de esta edición.

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En la minorista colombiana Almacenes Éxito, segunda cadena por ingresos de América Latina, el indicador es de 8.2 veces, de modo que un inversionista tardaría ocho años en recuperar la inversión, la mitad del tiempo que en Walmart de México.

Sin embargo, los analistas de Citibanamex recomendaban, de todos modos, la compra de sus acciones en abril pasado porque, a pesar de reconocer que la valuación no parece atractiva, sostienen que no es elevada, visto su nivel histórico, la reactivación de Sam’s Club y el reparto de dividendos.

 

Indestructible

El top ten mundial del autoservicio vende 282,000 dólares por cada persona empleada, mientras Walmart de México, menos eficiente, sólo 121,000.

Sin embargo, mirada la empresa en un espejo local (comparación más útil en este renglón), es más productiva que Soriana, que vende 79,000 dólares por empleado.

Sin duda, tendrán méritos Lourreiro y otros CEO, pero, al margen de éstos, Walmart de México parece ser indestructible. En 2012, se presentó una denuncia por supuestos sobornos a autoridades mexicanas, en años anteriores, para acelerar la apertura de tiendas. Hasta hoy, el asunto no ha sido suficientemente aclarado.

Sin embargo, más allá de castigos pasajeros en el precio de las acciones de la matriz (atribuidos a haber ocultado esas supuestas acciones corruptas), el valor de la empresa no decae, y nunca sucedió que la gente en masa haya dejado de ir a comprar a sus locales por esta razón.

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Fuente: Toda la información numérica y gráfica de este análisis fue elaborada con datos de S&P Capital IQ, de las Bolsas y Comisiones de Valores de las empresas.

 

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