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El último informe del Consejo de Evaluación de la Política de Desa­rrollo Social (Coneval) reporta que, en Méxi­co, hay 194 municipios en situación de pobreza; esto es, 22% de los 874 que conforman el país.

El Informe “Pobreza a nivel municipio 2010-2015” revela que los principales rezagos en las municipalidades son el acceso a la alimentación, educación y servicios de salud, y la carencia de servicios básicos en las viviendas. Aunque el reporte señala que existen avances en algunos de estos rubros en 60% de los municipios en pobreza, per­sisten importantes rezagos que no serán superados en el corto plazo.

En México, 43.6% de la pobla­ción es pobre, y ello incluye a 51.1% de quienes tienen menos de 18 años, según el informe 2016 de medición de pobreza del propio Coneval.

Las cifras del Inegi reportan que, en el país, viven 39.2 millones de niños, niñas y adolescentes de entre 0 y 17 años de edad; se deduce, en­tonces que, al menos, 19 millones de ellos viven en condiciones de pobre­za y carencia de servicios básicos.

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El rezago que enfrenta una buena parte de la población infantil en México significa un gran reto, tanto para las autoridades como para la sociedad civil, toda vez que, de acuerdo con la ONU, uno de los derechos universales de los niños es el acceso a la alimentación, a la atención y los servicios de salud y a la educación gratuita, así como a jugar, tener respeto e igualdad de trato y prioridad en la atención en situación de desastre natural o emergencia.

De acuerdo con las 33 empresas y organizaciones de la sociedad civil que conforman el quinto infor­me sobre Fundaciones realizado por Forbes México, en los últimos 12 meses sus programas y trabajos se concentraron en la atención de la población infantil.

Es decir que 53% de los parti­cipantes que componen el listado Fundaciones de Forbes señalaron que su principal foco de atención fueron los niños y niñas menores de edad, y sus principales progra­mas de apoyo se concentraron en educación (28%), salud (14%) y alimentación (15%).

En ese sentido, es un hecho que México debe concentrar sus esfuer­zos de desarrollo en atender a la po­blación infantil para sentar las bases que propicien la erradicación de la pobreza en el país. No obstante, las cifras para atender las principales dimensiones de medición de las carencias señalan que la tarea aún es cuesta arriba.

La raíz de la pobreza

El Inegi revela que el trabajo infan­til en México afecta a 3.2 millones de menores de edad, de entre 5 y 17 años y, aunque la tasa disminuyó 11% en 2017, todavía es alta.

De acuerdo con esta institución, la educación es uno de los rubros con mayor rezago. Aproximada­mente 2.2 millones de adolescentes abandonan la escuela cada año por insuficiencia de recursos económi­cos en sus hogares y 14.4% de ellos se ven en la necesidad de dejar los estudios para trabajar y ayudar en los gastos del hogar.

En México, 96% de los niños y niñas de entre 4 y 14 años asisten a la escuela y, aunque hay un avance de escolaridad en ese universo de infantes que acceden a la educa­ción gratuita, al menos 4 millones de niños y niñas no van a la escuela y alrededor de 600,000 están en riesgo de abandonar sus estudios.

De acuerdo con el Inegi, 48.3% de los adolescentes de entre 12 y 17 años que abandonan los estudios lo hacen por falta interés o aptitudes, mientras que 14.4%, por falta de recursos económicos. El escena­rio anterior es preocupante, si se toma en cuenta que habrá un grupo de adolescentes que intentarán incorporarse a la fuerza laboral, mientras que otros más quedarán en la orfandad social y en manos de la delincuencia organizada.

Al respecto, las cifras del institu­to revelan que, en el caso de las ni­ñas de entre 15 y 17 años de edad, el principal motivo por el cual aban­donan los estudios es el embarazo, mientras que, en los varones de ese mismo grupo de edad, la principal causa por la que dejan la escuela es la búsqueda de trabajo.

Cifras del Coneval señalan que, a 2016, en México vivían 21.3 millones de personas con rezago educativo, esto es, alrededor de 18% del total de la población, lo que habla de una fuerte deuda social pendiente de pagar.

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Salud y alimentación, insuficientes

Dos de los indicadores evaluados para medir la pobreza en México son el acceso a los servicios de salud y la alimentación. Ambos son parte de los programas y proyectos implementados por la mayoría de las fundaciones y organizaciones de la sociedad civil en nuestro país.

No obstante, pese a esos es­fuerzos, los resultados aún son insuficientes para resarcir el rezago  social que hay en México y para atender cada uno de los indicadores con los que se mide la pobreza.

Uno de los principales retos para la sociedad en su conjunto es garantizar el acceso a los servicios de salud y la alimentación. Si bien es cierto que existen diferen­tes proyectos de gobierno encaminados a garantizar la cobertura de servicios de salud para los niños y niñas menores de 18 años, los programas implementados son insuficientes y, en su mayoría, de corto alcance.

Y es que los programas de cobertura médica sólo se enfocan en garantizar la atención de los infantes de entre 0 y 5 años de edad (en los que se ha realizado una tarea destacada en la reducción de la mortalidad infan­til). No obstante, luego de ese segmento de edad, una parte importante de la población de niños y adolescen­te de entre 6 y 17 años no cuenta con una cobertura de salud, a menos que sus padres o tutores sean trabajado­res afiliados a algún sistema de salud pública.

De hecho, muchos de los programas implemen­tados por las fundaciones y organizaciones de la sociedad civil están esencialmente encaminados a procurar asistencia de servicios de salud básica entre niños y niñas de 0 a 15 años de edad. En otros casos, la atención que prestan las organizaciones de la socie­dad civil se enfoca en las enfermedades y los padeci­mientos crónicos en estado avanzado.

El dilema se agudiza en las zonas de mayor margina­ción, que es donde se encuentran los rezagos más im­portantes en cuanto a la atención y acceso a los servicios de salud y se presenta un elevado índice de mortalidad infantil (como en la mayoría de los municipios de Chiapas, Oaxaca y Guerrero), contrario a lo que sucede en las entidades del norte del país.

Lo anterior marca la desigualdad de desarrollo que prevalece entre las entidades del norte y centro del México con respecto al rezago económico y social en el sur.

En 2013, el gobierno lanzó la Cruzada Nacional contra el Ham­bre, con el objetivo de erradicar la pobreza, la desnutrición y la mar­ginación en México, entre cuyos principales objetivos estaba la re­ducción de la desnutrición infantil.

De acuerdo con cifras del Inegi, 34% de los hogares con niños en México presentan inseguridad alimentaria. La muestra señala que, en ese segmento de la población, los ingresos familiares son destinados en 50% a adquirir alimentos.

El instituto reveló que en seis de cada 10 hogares habitan niños de hasta 10 años de edad y, de ese grupo de familias, 34% presentan situación de pobreza alimentaria. Cifras de Coneval señalan que, durante 2016, poco más de 24.6 millones de personas de todas las edades señalaron vivir en condicio­nes de inseguridad alimentaria.

En México, uno de los princi­pales factores que inciden en la pobreza alimentaria es la falta de empleo remunerado, bajos salarios e incremento en los precios de los alimentos. Este escenario afecta a la población tanto de zonas rurales como urbanas en situación de marginación.

En ese sentido, el Inegi destaca que los mayores índices de mar­ginación urbana y suburbana se presentan en Veracruz, Estado de México, Oaxaca, Puebla y Chiapas, donde los índices de pobreza extre­ma son mayores a 20%.

Como foco principal, en México la atención a la población infantil es prioridad para todos los actores de la sociedad, pero es deber de las autoridades establecer las condi­ciones para que todos los niños y niñas menores de 18 años logren acceder a mejores condiciones de vida, pues, en el caso de las fundaciones, en la mayoría de las ocasiones sus programas o proyec­tos están concentrados primordial­mente en grupos urbanos.

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Metodología

Para el cuarto informe de las Firmas Filantrópicas de México realizado por Forbes se seleccionaron las 33 fundaciones y empresas que presentaron su información de manera más congruente y completa.

El informe toma en cuenta la transparencia de los resultados financieros y el trabajo que realizan las fundaciones para atender a grupos vulnerables de la sociedad. L a sistematización de las cifras de resultados y el impacto en la sociedad civil.

La labor que realizan las fundaciones debe ser transparente, medible y tangible, con el objetivo de sensibilizar a un mayor número de organizaciones para que puedan sumarse al trabajo que realizan las empresas y organizaciones de la sociedad civil.

Las organizaciones están identificadas como:

  • Fundaciones Independientes (FI): Son aquellas organizaciones que no pertenecen a ninguna empresa ni a ningún organismo internacional y que reciben donaciones de diferentes actores de la sociedad.
  • Fundaciones Empresariales (FE): Son las organizaciones que tienen como origen una empresa o una marca que generalmente son el principal donante para su tarea filantrópica. Estas organizaciones generalmente llevan el nombre de la empresa o del principal accionista de ella.
  • Programas Empresariales de RSE (PE): Son las empresas que no tienen fundación propia o pertenecen a una, pero, a través de sus programas de RSE, trabajan o dan donaciones a otras fundaciones. Si bien es cierto que no operan una fundación y la RSE estrictamente tiene otro sentido, existen empresas que han adoptado a una fundación específica y a través de ella realizan su tarea filantrópica.

La información proporcionada por las fundaciones y empresas corresponde al ejercicio fiscal 2016 – 2017. Es importante resaltar que los resultados de los listados de los informes de años anteriores no son comparables entre sí, debido a que no se obtuvo el mismo número de participantes en cada edición. L as cifras que se citan como comparativas son sólo comparables con los resultados de los participantes del informe de este año, ya que se solicita a cada organización sus resultados anuales de los dos últimos años. En cuanto a los re ­cursos financieros operados por las 33 organizaciones de este año o, no pueden sumarse debido a que algunas fundaciones del listad o trabajan entre ellas o reciben apoyos de algunas de las empresas y organizaciones que aparecen en el informe.

 

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