La brecha entre proyectos independientes y mainstream es cada vez más corta. Durante los últimos años hemos visto cómo estudios pequeños logran éxitos anteriormente inimaginables con proyectos modestos. Afortunadamente, ya no es obligatorio el contar con el apoyo de los grandes publishers para llegar a millones de personas. Uno de los cambios más importantes generados por esto es que cada vez más de los grandes publishers trasnacionales se fijan en los estudios pequeños para dar impulso a sus proyectos.

Uno de los más recientes ejemplos de esto es Fe (PlayStation 4 / Xbox One / Nintendo Switch / Windows, 2018), el nuevo juego del pequeño estudio sueco llamado Zoink, que es a su vez publicado por Electronic Arts como parte de su programa EA Originals, dedicado a dar oportunidades a estudios pequeños y poco conocidos.

Fe es un juego plataformas con elementos de exploración y resolución de puzzles, en el que tomas el lugar de pequeña cual toma su nombre el juego. Fe es una especie de mamífero mezcla entre cachorro de zorro y humano que vive en un bosque mágico habitado por numerosos animales y plantas. Sin embargo, este bosque es invadido por una raza de criaturas alienígenas llamadas Silent Ones, que amenazan con acaban con la vida del bosque.

El objetivo del juego es salvar el bosque y para esto Fe tendrá que trabajar en conjunto con las demás criaturas del bosque, para lo cual primero será necesario aprender a comunicarse mediante cantos y sonidos. Esto es uno de los elementos más característicos Fe, y una de sus mecánicas principales. Para progresar tendremos que explorar de la forma típica de un juego de plataformas en tercera dimensión: corriendo, saltando, escalando, nadando, etc. Debido a lo accidentado del terreno tendremos que ir desbloqueando áreas y accediendo a lugares que son revelados a través de su narrativa, como lo haríamos en juegos clásicos como Banjo-Kazooie, Spyro the Dragon o incluso Tomb Raider, donde constantemente es necesario resolver algunos puzzles basados en el escenario.

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Muy al estilo de los juegos -por ejemplo- de Fumito Ueda, como Shadow of the Colossuus, o The Last Guardian, Fe es una experiencia silenciosa. El jugador no recibe instrucciones claras de qué debe hacer, a dónde dirigirse, o cómo. De hecho, ni siquiera hay diálogos, y los elementos narrativos, incluidas las secuencias cinemáticas, son mostradas mediante acciones. El usuario es arrojado al mundo para descubrirlo, no sólo en términos del espacio, sino también de propósito. Desafortunadamente, las mecánicas de Fe no son del todo intuitivas. Aunque en sí es un juego bastante sencillo en naturaleza, y con un nivel de dificultad moderado, hay momentos en los que un jugador poco experto se confundirá y no sabrá qué hacer, a pesar de que se encuentre en el lugar correcto que requiere el juego.

Siempre tendremos a nuestra disposición un mapa que muestra -sin decirnos que ésa es su función- hacia dónde hay que dirigirse, y en momentos claves aparecen algunos tutoriales de las habilidades o funciones del ambiente, pero esto no es suficiente para guiar al jugador promedio. Afortunadamente, luego de pasar la curva de aprendizaje del primer par de horas, uno de acostumbre a las mecánicas y particular lógica de Fe.

Conforme avanzamos iremos descubriendo animales y plantas, con los cuales podremos estrechar lazos mediante el canto. Incluso esto es una mecánica que debe ser deducida, pues para lograr cantar a un animal no sólo es suficiente presionar el botón de canto, sino hacerlo con un nivel de presión particular, y ésas son cosas que se aprenden poco a poco. Las habilidades de los otros animales son necesarias para avanzar y combatir a los extraños antagonistas, que parecieran robots extraterrestres hechos de piedra, y salidos de una película de ciencia ficción de los años cincuenta.

Lo primero que se nota en cualquier imagen del juego es su particularmente original estilo visual. Todo el juego tiene un look tridimensional low poly, que es cuando los modelos de objetos y personajes están hechos con un bajo número de polígonos por razones estéticas. Además, su paleta de colores es muy consistente, con áreas que se ven muy cargadas de un solo color en numerosas tonalidades. Sin duda ésta es una de las partes más importantes de Fe, pues su estilo contribuye fuertemente al ambiente de paz y tranquilidad del juego. Este ambiente se complemente bellamente con la música, que a momentos se siente mínima pero que constantemente pone melodías sencillas y etéreas que acompañan al jugador a lo largo del camino. Otro de los elementos sonoros más peculiares es la voz de Fe, que al cantar emite un sonido bastante tierno y característico.

El ritmo de Fe es bastante relajado. Nunca hay prisa por completar alguna tarea, o por encontrar una salida. El hecho de que a veces no sepamos qué hacer no es del todo malo, pues el jugador se ve obligado a explorar el mapa con calma. Ya que no es un juego basado en el combate, Fe termina siendo un juego muy pacífico y tranquilo, lo cual lo hace una opción adecuada para niños, sobre todo por el evidente mensaje de conservación ambiental y convivencia con la naturaleza que tiene por detrás.

Fe no es un juego que de deba experimentar de prisa, ni con la expectativa de aventuras frenéticas, sino con tota la calma necesaria, pues se requiere de tiempo y paciencia para descifrar sus mecánicas, y secretos. El hecho de que un gigante como Electronic Arts esté apostando por un juego de este tipo es una grata sorpresa, sin embargo, hay que considerar que no es un juego para todos los gustos.

 

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