Con apenas tres juegos en su historial como director, el desarrollador japonés Fumito Ueda es una leyenda viva del mundo de los videojuegos: Ico (2001, PlayStation 2), Shadow of the Colossus (2005, PlayStation 2) y The Last Guardian (2016, PlayStation 4), todos creados por Sony Interactive Entertainment Japan Studio, están merecidamente considerados entre los mejores juegos de la historia. Sin lugar a duda Shadow of the Colossus es el más célebre de los tres, convirtiéndose en una referencia ineludible en cuanto a diseño de videojuegos, como uno de los puntos más altos en cualquiera de sus aspectos.

Shadow of the Colossus es una clásico instantáneo e inmortal, y para fortuna del público, fue reeditado en 2011 para el PlayStation 3, y el próximo 6 de febrero volverá en una nueva versión para PlayStation 4, que fue rehecha con nuevas texturas, animaciones y efectos de luz, ahora en gloriosa alta definición, que además es compatible con el PlayStation Pro para verse en ultra alta definición (4K).

Este juego es una experiencia mística y esotérica en el mejor de los sentidos posibles: tomas el lugar de un joven guerrero, que desea revivir a una joven a la que lleva en sus brazos a un antiguo templo. Ahí hace un trato con un ente misterioso, que le promete devolverle la vida si él logra destruir a los ídolos de esa tierra, representados por 16 colosos, o monstruos gigantescos, esparcidos por sus rincones prohibidos. Eso es todo el juego, en cuanto a historia y mecánicas, una fórmula clásica y atemporal, que parecería salida de los clásicos griegos o la épica.

El objetivo de juego es tan claro y simple que raya en la genialidad y la elegancia. De principio a fin debes hacer una sola cosa, teniendo a tu disposición los mismos recursos: tu caballo, llamado Agro, tu espada y tu arco. Shadow of the Colossus es el tipo de juego puede prescindir de menús complicados y sistemas de progresión extravagantes: todo –absolutamente todo– depende de tu habilidad y crecimiento como jugador.

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Los colosos se encuentran escondidos en lugares remotos e inesperados, por lo que necesitas usar tu espada mágica para que te marque el camino hacia ellos. Ésta es una mecánica fascinante, ya que cuando miras el mapa nunca estás seguro de hacia a dónde te diriges o qué es lo que necesitas hacer, creando un incomparable sentido de libertad y descubrimiento que no termina de principio a fin. El mapa es amplio y hermoso, valles interminables, desiertos desolados, cascadas imponentes e innumerables montañas en el horizonte. La sensación de sobrecogimiento y asombro regresa cada que descubres una nueva sección del mapa.

La filosofía de diseño de juegos de Fumito Ueda está fuertemente destilada en Shadow of the Colossus, al tener objetivos simples, narrativa mínima y un diseño fundamentado en la interacción entre dos agentes, el protagonista y su acompañante. Esta misma dinámica la vemos replicada en sus tres juegos, y en éste se trata de la inseparable relación entre el jugador y Agro, tu caballo. Aprender a cabalgar es sencillo, más no fácil. Agro parece que a veces funciona de forma independiente de los comandos del jinete; sus movimientos a veces son bruscos e inesperados, a veces intuitivos y llenos de gracia, recreando de forma divertida la experiencia de trabajar en conjunto con otro ser vivo. Sin embargo, la independencia de Agro funciona para poder enfocarse el tiro con arco o la espada mientras él cabalga, como si anduviera por sí mismo.

Por otro lado, el elemento más esencial e icónico de este juego son los colosos. Estas criaturas del tamaño de montañas, y que parecen estar hechas de piedra y plantas, desafían la imaginación, generando una abrumadora y electrizante mezcla de terror, asombro y maravilla. Sus movimientos, a veces toscos y a veces recios pueden fácilmente eliminar al protagonista en cualquier momento. Cuando te encuentras a los colosos a lo lejos, te invade la idea de que es imposible vencer a tan imponentes enemigos, y el juego no da muchas pistas de qué o cómo proceder. Es a través de la exploración y del ensayo-error que descubres que hay un punto débil y una forma en que un pequeño ser humano puede derrotar semejante monstruo.

Shadow of the Colossus sigue teniendo un nivel de dificultad bastante alto, sobre todo para los estándares modernos, y se agradece que cuente con tres modos de dificultad, con lo cual el modo fácil hará que cualquier jugador pueda disfrutar de la aventura sin ser vencido por la frustración.

Esta nueva versión hecha por Bluepoint Games, el estudio norteamericano basado en Austin, respeta el espíritu y tono del juego original, agregando una gran cantidad de detalles que hacen que se sienta como la misma obra maestra, incluso mucho mejor. A pesar de que el Shadow of the Colossus original era un juego de la última fase del PlayStation 2 y llevaba su hardware al límite, sus gráficos eran sinceramente limitados al compararlos con los estándares actuales, usando texturas que parecían pinceladas para formar las imágenes.

El poder apreciar cada detalle de los colosos, y del hermoso mundo que habitan en alta definición, o corriendo a 60 cuadros por segundo en un PlayStation 4 Pro, es una experiencia que hace justicia a un juego que merece ser jugado por todo el mundo. Una de las adiciones que más se agradecen es el Photo Mode, que se encuentra en muchos juegos first-party de PlayStation, que nos permite pausar el juego para mover la cámara y ajustar el zoom, el enfoque y el color para tomar una impresionante fotografía.

En lo personal, debo admitir que tenía una mezcla de entusiasmo y miedo por aferrarme a la experiencia original, y sufrir una decepción al descubrir que no estaba a la altura de mi nostálgica emoción. Sin embargo, el regresar a este mundo maravilloso es algo de lo más satisfactorio que he experimentado en los últimos tiempos; con más de 10 años de haber jugado el original, la sensación de aventura y descubrimiento fueron poderosas revelaciones.

En pleno 2018, Shadow of the Colossus sigue siendo uno de los mejores títulos disponibles para todas las plataformas en el mercado, y es sinceramente una de las mejores cosas que pudieron pasar a los videojuegos de esta generación. Recientemente hemos visto que Sony ha reeditado otras de sus exclusivas más clásicas para el PlayStation 4, como LocRoco, o Parappa the Rapper, y aunque son muy buenos en su propia categoría, Shadow of the Colossus está entre los más grandes, y demuestra que realmente hay videojuegos que pueden trascender el tiempo, e imponerse a cualquier estándar de calidad actual.

 

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