El pasado fin de semana, más de 1,000 salas de cine en el país proyectaron el estreno del largometraje de animación “Ana y Bruno”, considerado el más caro de la historia del país. Y a pesar de haber conquistado a la crítica, el público en general tuvo una recepción ambigua sobre esta producción.

Después de más de una década que tardó en llegar a los cines mexicanos, la película dirigida por Carlos Carrera se convirtió el fin de semana pasado en el objeto de discusión en las redes sociales, donde hubo halagos a esta producción, pero también críticas de padres de familia que consideraron que la clasificación A –Apto para toda la familia– no es adecuada porque, a su juicio, la historia no es apta para el público infantil.

Mezclados con mensajes de reconocimiento, se leían quejas contra la película e incluso los cines que la proyectan, e incluso exhortos para “no regalar su dinero” pagando un boleto. Sin embargo, al equipo detrás de “Ana y Bruno” esto no le preocupa, al contrario, lo ve como una oportunidad. Oportunidad no sólo para que el boca a boca impulse los ingresos en taquilla –con el reto de recuperar la inversión total de 104 millones de pesos para su producción–, sino también para que, como sociedad, se aborden temas que comúnmente se evitan hablar.

“La polémica siempre impulsa la taquilla, pero también es buena y saludable porque permite retomar temas que estaban en un tintero y hay que hablar de ellos. Nos conviene (como sociedad) no tener tanto miedo en hablar de estos temas. No voltear a verlos no ayuda a nadie”, señala Isabel Aerenlund, productora ejecutiva de “Ana y Bruno”, en entrevista con Forbes México.

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Agrega que en esta polémica generada en las redes sociales fue evidente que los que más “se asustaron” fueron los papás, lo que se debe a que el público espera que las producciones para los niños sean todas como las Pixar, lo cual encasilla y limita los alcances de este tipo de filmaciones.

“Los niños no son tontos, también se dan cuenta de lo complejo de la realidad”, dijo Carlos Carrera sobre su película en entrevista con Rafael Paz, colaborador de Forbes México, unos días antes del estreno. El crítico, en este sentido, agregó que el largometraje aborda temas como “la esquizofrenia, la pérdida de seres queridos, abandono y muerte mediante un tono didáctico lleno de madurez”.

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“Como adultos se asustan, aunque reconocen que es una gran historia”, destaca la productora ejecutiva.

Cabe recordar que en sus cifras de ingresos durante su fin de semana de estreno, “Ana y Bruno” se colocó en la sexta posición del top 10 de la taquilla mexicana, con 9.72 millones de pesos recaudados y una asistencia de 202.8 mil personas, de acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (Canacine).

Con esos resultados, “Ana y Bruno” se quedó ligeramente por debajo de los 10 mdp que esperaba recaudar esos tres días en la taquilla, pero, como señala Aerenlund, la reciente polémica y el boca en boca seguirán llevando espectadores a los cines. Y tal ha sido la aceptación que esta cantidad de salas la tiene asegurada para las próximas dos semana.

Ahora la expectativa es, agrega, alcanzar las 4 semanas de proyección en los cines mexicanos con el mayor número posible de salas, antes de que la película comience a estrenarse en otros mercados de América Latina durante los próximos meses, así como en Rusia, China y Medio Oriente.

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