La película “Ana y Bruno” se estrenó este viernes con la etiqueta de ser la animación mexicana más cara de la historia del país, lo que se ha convertido en su mejor carta de presentación, pero también en un verdadero reto para lograr recuperar en la taquilla lo máximo posible de los 104 millones de pesos que costo su producción.

Dirigida por el mexicano Carlos Carrera (“El crimen del padre Amaro”), esta animación ha sido cobijada por la crítica como un fuerte aspirante a conquistar al público mexicano (y extranjero) por su historia –que dicho sea de paso tardó 13 años en llegar a las salas de cine–; la calidad de su animación, y por tener un reparto que incluye a Demián Alcázar, Regina Orozco, Héctor Bonilla y Silverio Palacios, entre otros actores que dan voz a los personajes.

La cinta de animación narra la historia de una pequeña niña, Ana (Galia Mayer), quien llega junto a su madre a una “casa de descanso”. Ahí descubrirá que las cosas no son lo que aparentan y conocerá a un extraño ser verde, Bruno (Silverio Palacios), quien junto a otras criaturas buscará salvar a la mamá de Ana de un flamígero monstruo.

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Cabe recordar que “Ana y Bruno” ganó unos meses la categoría de Mejor Película de Animación en los Premios Quirino, celebrados en España, que reconocen el talento iberoamericano del género; incluso el galardonado y reconocido Guillermo del Toro –quien en algún momento estuvo a punto de rodar este filme– se refirió a ella como “muy divertida y llena de atmósfera”, algo que los productores catalogan como una “frase maravillosa” y un fuerte impulso para promover esta cinta distribuida por Corazón Films.

Pese a poseer estas credenciales, el futuro de esta producción será medido con los resultados que obtenga en la taquilla, ello, para responder a las expectativas de las 77 fuentes de financiamiento (marcas, gobierno y patrocinadores privados, entre otras) que dieron un presupuesto total de 104 millones de pesos para hacer realidad esta película.

“Hay películas a las que les va muy bien y recuperan su inversión u otras ganan muchísimo más. Nuestra apuesta fue esa, con una producción y una historia excepcionales”, menciona Pablo Baksht, productor general de “Ana y Bruno”.

De acuerdo con sus cálculos, esos 104 mdp se traducen en 8 millones de dólares, y aún así esa cifra representa sólo una “décima parte del presupuesto de una película de los grandes estudios de Estados Unidos y la mitad de la española Tadeo Jones 2”, apunta Alejandro Solozarno, director de producción de la cinta mexicana.

Para conseguirlo, “Ana y Bruno” se estrenará en más de 1,000 salas de cine en prácticamente todo el país a partir de este viernes 31 de agosto, además de que ya tiene pactado el estreno en otros países, como España (septiembre), Ecuador y Perú (octubre), Chile (noviembre), Bolivia (diciembre) y Argentina (enero 2019), y está por definir fechas para las salas de Rusia, China y Medio Oriente.

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“Y esto es un logro, porque es muy extraño que una película mexicana, antes de ser estrenada en su propio país, ya tenga fechas de estreno en otros países”, destaca Isabel Aerenlund, productora ejecutiva de “Ana y Bruno”.

“El reto que tenemos es que estamos compitiendo contra muchísimas películas y los filmes de Estados Unidos valen mucho más, pero también tienen un presupuesto de publicidad gigantesco y nosotros como independientes estamos metiendo 11 millones de peso en publicidad, que es poco, pero confiamos en que la gente hablará bien de la película”, dice Baksht.

Tras realizar un estudio de mercado, los productores destacan la buena respuesta de esa muestra y consideran que a “’Ana y Brun’ le irá muy bien”.

Con los reflectores puestos en este largometraje de animación, los productores confían en que alcanzarán buenas cifras en la taquilla y señalan que eso ayudará también a que los inversionistas pierdan el miedo y se arriesguen a invertir en proyectos en el cine.

En México hay muy poca gente que quiere apostarle a este tipo de cosas (al cine y a la animación) porque la inversión es mucha y tarda mucho tiempo en regresarse”, señala Solorzano.

Pero, agrega Aerenlund, pese al riesgo para los inversionistas “Ana y Bruno” consiguió un buen setting para arrancar con sus proyecciones, que ha convencido a los proveedores y distribuidores para tener de inicio más de 1,000 pantallas en su fin de semana de estreno y llegar a otros países.

“El aprendizaje es que en México nos hace falta una cultura riesgo, a nivel de empresarios e inversionistas, en el mundo del cine. Los inversionistas en EU saben que necesitan invertir en 10 proyectos para que uno salga bien, saben que van a perder dinero con algunos, pero también saben que con uno recuperan y ganan a esa inversión.

Por eso, Ana y Bruno tienen más de 104 millones de razones para consolidarse en la taquilla y el primer fin de semana de su estreno, en el que esperan 10 millones de espectadores, servirá de termómetro para darse una idea sobre su alcance y que tan lejos o cerca están de sus expectativas, y de paso, definirá la fuerza con la será lanzada por los distribuidores en otros países.

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