Cuando hablamos de alta relojería y precisamente de la más vendida en el campo del lujo, nos remitimos a cuatro o cinco marcas que hacen las delicias de quienes toman la medición del tiempo como algo sublime. De ese pequeño universo suizo de micromecánica, excelencia y glamour, las que más han brillado en las últimas décadas son
Audemars Piguet, Patek Philippe, IWC y Omega, que destacamos por contar con un hilo conductor en sus principales diseños, por poseer un protagonista único quien no sólo contribuyó a perfilar a estas marcas como las más deseadas, sino que con su trazo dio vida a varios de sus más bellos, icónicos -y vendidos- modelos: él, es Gérald Genta.

Nacido en Ginebra, Suiza, el 1 de mayo de 1931, formado como joyero y artesano del oro, Genta fue reclutado por Universal Genève, una de las manufacturas de mayor prestigio de los años 50 -para quienes diseñó el Polerouter en 1954-, donde dio sus primeros pasos en el diseño de guardatiempos y que posteriormente le abrió las puertas a innumerables colaboraciones con marcas suizas, de toda Europa e incluso oriente.

Gerald Genta alta relojería

Su legado -cronológicamente, no por relevancia-, incluye el diseño del Omega Constellation C-Line en 1959; el Patek Philippe Golden Elipse de 1968, en tanto que en 1970 llegó su gran hit tras un pedido de Georges Golay, director general de Audemars Piguet, como jugada maestra ante las letales tácticas orientales tras la creación del movimiento de cuarzo. Así fue que Genta se encontró con la necesidad de crear “un reloj deportivo en acero, sumergible, elegante y que nunca nadie haya visto antes”, para lo que se remitió a las escafandras de los primeros buceadores y en un fin de semana concluyó los bocetos. De inmediato, la flamante creación se transformó en la declaración definitiva del estilo de vida “elegante”, ya que se veía genial en la muñeca de su dueño mientras inclinaba un Macallan Sherry Oak 25 en el Palacio de Capri o bien sobresaliendo de la manga de un smoking Cifonelli de terciopelo azul.

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Si bien el Royal Oak generó una oleada de reacciones positivas, muchos consumidores auguraban a la manufactura de Le Brassus una bancarrota “en seis meses”, ya que con su precio inicial de 3,750 francos suizos, en 1972 se podía comprar una docena de Rolex Submariner. Así fue que en 1974, uno de los primeros Royal Oaks fue vislumbrado en la muñeca del industrial playboy y el hombre más rico de la historia italiana moderna, Gianni Agnelli, y el resto fue historia.

Gerald Genta alta relojería

Alain Delon y su Royal Oak.

En esos años paralelamente fundó relojes Gérald Genta, donde desplegó toda su creatividad e investigación, con modelos como el Octo Chrono Quattro Retro, donde incluyó cuatro retrógrados en un solo movimiento. Con su marca ganó en 1979 un “Poiçon de Genève”, como testimonio de la perfección de la que sólo puede jactarse un círculo restringido de prestigiosos relojeros. Fue con sus modelos licenciados por la Walt Disney Company -elaborados con ilustraciones de Mickey, Minnie, el pato Donald, Goofy y otros, con cajas en oro de 18K-; con el 7800 -basado en el calibre Frederique Piguet 1185- y el Chrono Sport -montado con un ETA 7750 Valjoux-, con los que en 1999 su compañía fue adquirida por Bulgari, para en 2011 ser añadida al portafolio de productos de LVMH.

1976, un año mágico
Fue 1976 un año “mágico” para Genta, quien primero dio a luz al “Ingenieur” de la International Watch Company -IWC- de Schaffhausen y luego, inspirado en un pedido de la familia Stern, reconocidos “yachtmens” y que en aquellos años controlaban Patek Philippe; se alzó con el primer bosquejo del Nautilus en un almuerzo en la Basel Trade Fair -predecesor de Baselworld-, inspirado en las claraboyas de los submarinos y mientras observaba comer a los ejecutivos de la marca.

Gerald Genta alta relojería

PP Nautilus, 40 aniversario.

A fines de los 70, el éxito le sonrió nuevamente y en 1977 dio vida al “Bulgari, también conocido como El Primero”, basado originalmente en monedas romanas, al cual sólo actualizó el diseño e introdujo su característica destacada de una doble marca Bulgari en el bisel, lo que demostró la habilidad del watchmaker en lo que hoy denominamos “marketing”.

Eran principios de los 80 y ostentando el título de ser el creador de “The Steel Trio” – Royal Oak, Nautilus e Ingenieur-, Genta ratificó su trono en el “watchmaking”, una profesión que antes de él no existía, cuando en 1985 actualizó la silueta del Pashá de Cartier, creado en 1932 para el sultán de Marrakesh y que fue uno de los primeros relojes resistentes al agua, porque el sultán quería llevar el reloj mientras se bañaba.

Amigos en Oriente
Más allá de haberse establecido a la par del crecimiento y crisis de la industria relojera suiza, Genta tuvo también icónicos trabajos lejos de su tierra natal. A fines de los 70, la firma japonesa Seiko le pidió un diseño para su línea de lujo Credor y allí surgió el “Locomotive” que le causó una fuerte enemistad con los suizos, debido a que fue él quien
ayudó a aquellos que habían destruido su liderazgo con la creación del reloj de cuarzo. No obstante, fue suficiente dinero el que Genta recibió por este diseño que le posibilitó la puesta en marcha de su última compañía, denominada “Gérald Charles”.

Gerald Genta alta relojería

Además de atribuirsele los diseños del “Dollar Watch” de Corum y de haber sido quien creó la forma de integrar caja y extensible en los relojes de hoy, Genta lamentó públicamente no “haber sido él quien diseñara el Rolex Oyster” de principio de los 30, pero sí se le atribuye en los 60´s la fabulosa labor de haber dado vida al Rolex King Midas – que hoy continúa a la venta bajo la colección Rolex Cellini-, que supo hacerse famoso en la muñeca del gran Elvis Presley. Para esa exclusiva pieza -sólo elaborada en versiones de oro amarillo y oro blanco-, el diseñador obtuvo inspiración en la antigua Grecia y su mitología, ya que el Rey Midas era famoso por su toque mágico “que todo lo convertía en oro”.

Asimismo, consultado por la inimaginable cantidad de copias que tuvieron sus diseños como el Hublot Big Bang, el Girard Perregaux Laureato y el más reciente Piaget Polo S, oportunamente el relojero sostuvo “que me copien no es causa de tristeza, al contrario, es un cumplido y una forma de animarme, porque si no te copian, eres incompetente”. Lamentablemente, Gérald Genta falleció en agosto de 2011 a los 80 años dejando una increíble marca en el mundo del diseño cuyo legado persiste inalterable al día de hoy, pese a que, curiosamente, él nunca usaba relojes porque a su entender utilizar un guardatiempo es la antítesis de la libertad, y como expresó en alguna ocasión “soy un artista, un pintor y odio cualquier cosa que me adhiera a las constantes del tiempo”.

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