En Tlalpujahua todos los días es Navidad. ¿A qué se debe esto? Resulta que este pequeño Pueblo Mágico del estado de Michoacán es uno de los mayores productores de esferas en el mundo, todas, realizadas artesanalmente a lo largo del año para decorar nuestros árboles de Navidad en época decembrina.

Aquí la producción de esferas no para; los artesanos trabajan arduamente para satisfacer la demanda de los ornamentos navideños que aumenta, evidentemente, cuando se acerca la Navidad. Y la variedad de piezas es sorprendente, los diseños son únicos: no existe ninguna esfera que se parezca a otra.

La importancia de esta actividad para la población de los habitantes de Tlalpujahua es notoria: representa el 70% de la economía local. Son aproximadamente 350 talleres familiares los que producen alrededor de 70 millones de esferas al año, lo que se traduce en la creación de más de 1,500 empleos directos e indirectos.

Tlalpujahua

La técnica del soplado es fundamental en la elaboración de estas pequeñas piezas ornamentales. Foto: Raúl Martínez/ Forbes

Aunque se han visto afectados durante años por la llegada de esferas de origen chino, los habitantes de este Pueblo Mágico michoacano  han salido adelante manteniendo un producto de calidad, donde el matiz artesanal de los procesos dignifica el producto final. En suma, son bellos diseños que pueden considerarse como pequeñas obras de arte; entre destellos de diamantina, figuras geométricas multicolores y presentaciones forjadas desde el delicado proceso del soplado del vidrio.

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Tan solo la producción de Tlalpujahua abastece el 15% de la demanda nacional año con año. Su importancia destaca a nivel mundial, siendo referente su famosa feria de la esfera, que se lleva a cabo dentro del Pueblo Mágico a partir de los meses de septiembre a diciembre. Ahí, miles de esferas cubren los puestos con diseños inimaginables que toman forma y color.

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Un oficio familiar con herencia.

Tlalpujahua

Desde la edad de 15 años la señora Rosa María Jacobo se dedica a la fabricación de esferas. Foto: Raúl Martínez/ Forbes

Desde que tenía la edad de 15 años, la señora Rosa María Jacobo aprendió el noble oficio de la fabricación de esferas. Aún recuerda cómo llegó al pequeño taller de la familia Marín, donde desarrolló la habilidad requerida para la elaboración de las mismas. Desde el soplado, la aplicación del platinado que cubre el interior de la esfera, la pintura, el diseño y los acabados finales; todos, fueron procesos perfeccionados a través de los años por la señora Jacobo.

El oficio se convirtió desde entonces en su forma de vida, donde al casarse con el hijo del propietario del taller Esfemar, ahora desarrolla la actividad como un negocio familiar que ha heredado a sus hijos, quienes, a pesar de ya ser profesionistas, no olvidan sus raíces y ofrecen ayuda a sus padres en la producción de esferas para abastecer al mercado.

Esfemar es solo uno de los pequeños talleres de la creación de esfera que se encuentran en Tlalpujahua, y se encuentra en operaciones desde el año de 1960, cuando el señor José Marín aprendió el oficio después de trabajar en una de las más grandes fábricas del pueblo. Ahora, su hijo, esposa y nietos, continúan con la tradición de la fabricación de la esfera.

Una tradición que subsiste

Tlalpujahua

Los talleres familiares rescatan la tradición de este proceso artesanal.

Ante la llegada de productos de menor calidad y precio desde países como China, las ventas de las esferas de los habitantes de Tlalpujahua han sido fuertemente afectadas, por lo que durante años han optado por algunas alternativas para mantener la producción y subsistir en el transcurso del año, principalmente, con la integración de otras artesanías realizadas con la técnica del vidrio soplado.

La producción de esferas no para, pero no todo el año se pueden comercializar, así que ofrecen otros productos, como centros de mesa realizados con vidrio soplado, que incluyen los elementos más detallados imaginables, además de peticiones especiales.

El turismo se ve atraído a este Pueblo Mágico michoacano del que, seguramente quien lo visita, se llevará una de estas piezas. Es precisamente el turismo otra de sus fuentes de ingreso, por lo que los habitantes reciben gustosamente a los visitantes, y algunos incluso -como sucede en el taller Esfemar- abren sus puertas para mostrar el proceso artesanal de la elaboración de esferas.

Tlalpujahua

Cuando la producción de esferas es baja se producen otros productos con el mismo proceso.

Tlalpujahua tiene la capacidad para recibir a todo aquel que desee conocerla. Cuenta con más de 980 espacios para pernoctar en lugares que van desde posadas, hostales y hoteles de 3, 4 y 5 estrellas, y sus habitantes disfrutan compartir su trabajo artesanal con el turismo.

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