Una de las inversiones que cada vez más se realizan en México son los festivales de música. Con cada año que pasa, pareciera que la oferta de éstos aumenta considerablemente y que se ha convertido en un negocio rentable tanto para promotores como para marcas y colaboradores involucrados en su creación.

Cada vez que surge uno nuevo se vislumbra una fiebre que parece no tener fin a la distancia. Los festivales se han convertido en sorpresa y tradición, y vale la pena conocer un poco más sobre su comportamiento.

La figura del festival no es nueva en el espectro del entretenimiento mexicano, sin embargo, durante las últimas dos décadas se ha creado un vasto catálogo que crece conforme avanza el tiempo.

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Los hay de todo tipo: desde aquellos que son masivos y atraen a una cantidad impresionante de personas a un solo punto de reunión, hasta aquellos que son más de nicho y cuentan con una asistencia reducida. Desde los que se sustentan con activaciones de marca y comercio interno, hasta los que lo hacen con la fiel asistencia de la audiencia. De todos los géneros y de todas las formas, los festivales de música son ya una constante en la industria nacional que parece difícil de ignorar.

No importa si se trata de un clásico en la Ciudad de México o de una nueva aventura en las playas paradisiacas de la Riviera Nayarit. Se ha comprobado que un festival puede triunfar o fracasar en cualquier parte del país. La diferencia entre perder y ganar se centra en los métodos de organización, la oferta que arrojan para el público y la estrategia que llevan a cabo sus organizadores para ofrecer una experiencia de entretenimiento distinta al resto.

Entonces y entre tanta oferta, ¿cómo es que la industria continúa triunfando y cómo es que cada vez más festivales permanecen constantes?, ¿qué es lo que se necesita para que un festival triunfe en un océano de espectáculos de entretenimiento? Para conocer un poco más sobre esto conversamos con las cabezas de dos festivales que representan dos tipos de ofertas diferentes.

Uno de ellos es Fran Martínez, fundador y director creativo de Hellow Festival en Monterrey. El otro es Pablo Martínez, fundador de Nrmal, un festival que comenzó en Monterrey para moverse poco después a la Ciudad de México y probar suerte en las playas de Rosarito, en Baja California.

Hellow Festival puede considerarse como uno de los grandes festivales en México. Con sede en Monterrey, su tamaño puede ser equiparado con otros como el Corona Capital o incluso el mismo Vive Latino. Por otro lado, Nrmal es un festival mucho más reducido y con una dinámica diferente, más cercano a otros ejercicios de nicho como el Festival Aural o el Bestia Festival. Sin embargo ambos comparten puntos de vista que los han llevado a convertirse en dos de los festivales más tradicionales en el país.

De entrada, ambos nacieron de la pasión por la música y la idea de crear un espacio para exhibir a talentos que no contaban con la exposición merecida. “La idea nace de querer ofrecer un escenario a artistas emergentes que en ese momento sentíamos que no existía en México”, comenta Pablo sobre la fundación de Nrmal y también recuerda los primeros esfuerzos para llevarlo a cabo: “Era súper divertido, las primeras ediciones del Nrmal son legendarias, todo era nuevo para nosotros. Aprendimos a base de prueba y error”.

La idea de negocio nunca fue una inspiración para Fran de Hellow: “No empecé el festival con ganas de ser promotor, simplemente después de varios viajes a Coachella me di cuenta que faltaba algo así en la ciudad. Me reuní con varios amigos y así se dieron las primeras ediciones”. Después, reconoce, “había muchos altos y bajos, éramos un grupo chico haciendo algo muy grande y no hubiera sido posible sin todas esas personas involucradas. Como en todo emprendimiento, las pruebas y errores son constantes y el equipo de trabajo el mejor aliado para triunfar.

Pero más allá de la música –que es el plato fuerte- una de las partes fundamentales del éxito es pensar en la experiencia del público. “Estamos trabajando en la perfección de la experiencia del fan. A veces preferimos dejar de ganar dinero para que él pueda tener algo más que ver a sus artistas favoritos”, asegura Fran sobre la dinámica de Hellow. “Más que hacer dinero, queremos que el festival dure muchos años presente. Enfocarse a hacer una marca a largo plazo es importante y muchos festivales fracasan por no pensar en el fan”.

Es una afirmación que parece no tener error, pues en Nrmal es algo que también tiene una importancia innegable. Pablo asegura: “Cada vez aprendemos a hacer las cosas con mayor eficiencia y eso nos permite cuidar detalles que mejoran la experiencia de los asistentes”. El Nrmal lo hace a base de activaciones culturales paralelas como mesas redondas, conferencias o puntos de reunión para la discusión. “Buscamos conectar con otras plataformas o comunidades de música que están haciendo cosas interesantes”, asegura.

En ese sentido, un buen festival debe ofrecer más de lo que aparece en su cartel. Si Hellow lo hace con la comodidad de sus asistentes, Nrmal lo hace con la alimentación cultural de los mismos. “Queremos ofrecerle al público una experiencia completa donde, además de escuchar a bandas de todo el mundo, también pueda comer rico. En el caso del arte, la música y el arte van de la mano y juntos potencializan cualquier experiencia”, dice Pablo sobre la adición de mesas gastronómicas e instalaciones artísticas en Nrmal.

El éxito se basa en un perfecto equilibrio entre esa experiencia alrededor de la música y la correcta manera de elegir a los artistas que subirán al escenario. En Nrmal aseguran: “Nuestra selección de cartel se va dando de forma intuitiva. Nos gusta programar artistas emergentes de todo el mundo y apostarle a géneros arriesgados. Nuestra misión es sorprender a la audiencia con artistas de mucha calidad y potencia en el escenario”.

En Hellow no es tan distinto: “El indie, el rock, el pop, el rap, el alternativo, el talento mexicano y latinoamericano, la música electrónica. No estamos peleados con ningún género”, asegura Fran. Un festival de música importante no solo acerca los grandes artistas a su público, sino que también funciona como punto de partida para descubrir otros más allá de ellos.

Además de la diversificación, el conocimiento de la audiencia, la construcción de experiencias alrededor de ella y la planeación musical, ¿qué se necesita para que éste no fracase? Según Fran de Hellow es importante “no caer en la codicia, en la ambición, ni enojarse. Hay que cuidar la marca, sus valores y que el fan se vaya contento”.

Tanto Hellow como Nrmal invitan a la aventura. Uno en Monterrey y el otro en su versión Baja en Rosarito llaman a los asistentes a salir de la zona de confort de la Ciudad de México para vivir experiencias musicales y de entretenimiento creadas a partir de la misma pasión que los hace adquirir el boleto. Sin mucha duda, ambos son un buen ejemplo de cómo crear y mantener un buen festival de música en México. Vale la pena formar parte.

Nota 1: Hellow Festival se llevará a cabo el próximo 26 de Agosto en el Parque Fundidora de Monterrey, contará con artistas como Kendrick Lamar, LCD Soundsystem, Dj Snake, Steve Aoki, Weezer y más. Puedes adquirir los boletos aquí.

Nota 2: Nrmal Baja se llevará a cabo el próximo 9 de Septiembre en las playas de Rosarito, Baja California, contará con artistas como Preoccupations, Jessy Lanza, Holy Wave, Mitú, Mint Field y más. Puedes adquirir los boletos aquí.

 

Playlist de la semana

Recomendamos escuchar la siguiente playlist para conocer un poco más de la oferta musical de ambos festivales:

 

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