El Aeropuerto Internacional de Santa Lucía (AISL) tendrá una terminal de almacenamiento de turbosina, pero no habrá capacidad disponible para la iniciativa privada, reveló el gobierno mexicano.

«Aquí no puede estar abierto nada para la iniciativa privada», comentó a Forbes México el titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), Javier Jiménez Espriú.

Durante la presentación de la primera fase del Aeropuerto Internacional General Felipe Ángeles en Estado de México, el general encargado del proyecto, Gustavo Vallejo, reveló que se construirá una terminal de combustibles con una capacidad inicial de 25 millones de litros.

De acuerdo con el plan maestro inicial, la capacidad de la terminal en su máximo desarrollo llegará a 75 millones de litros diarios.

Publicada en agosto de 2014 como parte de la reforma energética, la Ley de Hidrocarburos derogó el artículo noveno del reglamento de aeropuertos, que justificaba el monopolio de turbosina a la empresa estatal Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA).

Jiménez Espriú recordó que el proyecto aeronáutico será civil y militar, y reiteró que por esa razón la iniciativa privada no puede participar en el almacenamiento de combustible.

El gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador pretende construir tres pistas en la actual base militar: dos civiles y una militar.

Al preguntarle si se construirían ductos para transportar la turbosina al aeropuerto, Jiménez Espriú dijo que están considerando otras opciones.

«No. Se va a traer por diferentes medios, habrá una isla de combustibles. Lo podemos hacer por tren o autotanques», agregó el funcionario.

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