Los gobiernos en el mundo buscan cada vez más manipular la opinión pública en internet por medio de herramientas como bots y las fake news, advirtió la organización Freedom House.

En su reporte Libertad en la Red 2017 “Manipulando las redes sociales para minar la democracia”, alertó que más gobiernos están empleando sofisticadas tácticas de manipulación al interior de sus propios países e incluso en otros.

En este sentido, la organización señaló que la desinformación y la manipulación en línea jugaron un rol importante en elecciones de al menos 18 países, incluidos los comicios de Estados Unidos en los que Donald Trump fue electo presidente.

Freedom House identificó al menos 20 países, entre ellos México, donde entidades del gobierno y también no gubernamentales hacen uso de cuentas automatizadas en redes sociales, los llamados bots, para intervenir en las discusiones políticas

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“Son capaces de ahogar a los disidentes y perturbar los intentos de movilizar la acción colectiva en línea”, apuntó.

El reporte menciona que 51.2% de todo el tráfico de la web en 2016 estuvo dirigido por bots, de acuerdo con una estimación de Imperva Incapsula, empresa de cloud services. Muchos de los bots tienen fines comerciales, pero la mayor parte, añade, son maliciosos y son usados no sólo para crear likes y seguidores artificiales, sino también para robar información, hackear, difundir spam y hacerse pasar por humanos en discusiones.

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Freedom House destaca el caso de los “peñabots” de México, los cuales son empleados para tapar en Twitter las posiciones críticas al gobierno de Enrique Peña Nieto.

De acuerdo con la organización, unos 75,000 “peñabots” son empleados de dos formas. La primera, cuando surge un nuevo hashtag para difundir información sobre protestas o escándalos de corrupción, los cuentas falsas promueven hashtags diferentes para sacar a los primeros del top 10 de trending topics.

El segundo método, conocido como “envenenamiento del hashtag”, los bots saturan las etiquetas contra el gobierno con publicaciones irrelevantes para complicar el hallazgo de la información útil.

Este uso de los bots, detalló el reporte, impidió a manifestantes pacíficos en una protesta encontrar salidas seguras y tuvieron que enfrentarse a la fuerza excesiva de la policía.

El documento también señala que en México las campañas de desinformación y manipulación en línea han sido un fenómeno recurrente desde 2012.

Una referencia que pone sobre esto fue lo sucedido en enero de 2017, cuando el descontento social contra el alza de los precios de la gasolina fue deslegitimado por el vandalismo y el caos provocado por actores malévolos en las redes sociales, ya que en el apogeo de las protestas el hashtag #SaqueaUnWalmart ganó prominencia junto con #gasolinazo.

Por otra parte, la organización dedicada a revisar la libertad de expresión en el mundo señaló que trolls en línea se han dirigido en México contra periodistas, activistas, defensores de los derechos humanos, académicos o grupos cuyas opiniones han sido críticas del gobierno o los políticos.

 

Fake news e incapacidad de los usuarios

Freedom House advirtió que las fake news son una consecuencia no intencionada de la democratización de la producción de contenido en internet y la centralizaciones de los canales de distribución en plataformas como Twitter y Facebook.

A pesar de que las noticias falsas existen desde la aparición de la prensa escrita, personas o entidades las han aprovechado en los últimos años para obtener ganancias o bien para manipular la opinión pública.

Este aprovechamiento ha sido por medio del uso de los algoritmos que manejan las redes sociales y los motores de búsqueda en internet, con lo cual las fake news han alcanzado audiencias masivas.

En la actualidad, agrega la organización, el uso de las redes sociales como fuente primaria de noticias e información ha aumentado, pero su valor y utilidad queda empañado por la incapacidad de muchos usuarios para hacer distinción entre las noticias genuinas y las aquellas que tienen detrás motivos políticos o de lucro.

El caso más visible de esto es el de la pasada elección presidencial de Estados Unidos, donde interfirieron campañas de desinformación provenientes de Rusia.

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No obstante, Freedom House encontró que en 30 países, entre ellos Venezuela, Filipinas y Turquía, los gobiernos emplean ejércitos de “modeladores de opinión” para difundir las posiciones del gobierno, impulsar agendas particulares y contrarrestar las críticas a las autoridades en las redes sociales.

El efecto de estas prácticas, apuntó la organización, puede ser devastador para la democracia y el activismo ciudadano.

“Al reforzar la falsa percepción de que la mayoría de los ciudadanos están con ellos, las autoridades pueden justificar las medidas enérgicas contra la oposición política y promover cambios antidemocráticos a leyes e instituciones sin un debate adecuado”, alertó.

 

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