GoPro, la empresa que definió el segmento de las cámaras de acción busca volver a ubicarse en el mapa subiéndose a la ola de la Realidad Virtual con la Fusion, una cámara de 360 grados capaz no sólo de grabar video en 5.2 K, sino también de soportar el maltrato propio de los deportes extremos.

No obstante, el dispositivo aún no está listo y no lo estará sino hasta finales de año. Lo que sí existe es un programa piloto en el que la compañía trabajará con socios estratégicos, “incluyendo marcas, agencias y creadores profesionales de contenido, para refinar la experiencia de uso y producir contenido inspirador que demuestre todo el potencial creativo de Fusion”, detalló la firma en un comunicado.

“Fusion es la capacidad de capturar cualquier ángulo de manera simultánea… como si tuvieras seis cámaras GoPro en una. Ya sea grabando material para VR o convencional, Fusion representa lo último en captura esférica versátil”, dijo Nick Woodman, CEO y fundador de GoPro, en declaraciones preparadas.

Puedes aplicar al programa piloto aquí.

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La Fusion es un nuevo intento de GoPro por recobrar el brillo del pasado, cuando sus cámaras Hero se volvieron prácticamente ubicuas e incluso motivaron el nacimiento del verbo “goproing”.

Junto con el anuncio, la compañía presentó un video capturado con la cámara, que muestra el potencial del dispositivo. El resultado es digno de GoPro y es significativamente mejor que el de muchas otras apuestas en el segmento, notablemente el de la fallida KeyMission 360 de Nikon (que incluso en su sitio oficial muestra pobres reseñas).

Cuál será el precio y la fecha de disponibilidad de la Fusion, eso está por verse.

Fusion, la cámara 360 de GoPro. (Foto: Cortesía de GoPro.)

 

Un movimiento desesperado

El anuncio de la Fusion puede leerse como un intento desesperado por parte de la compañía por demostrar que es capaz de innovar.

A pesar de que hace apenas un par de años era la compañía más cool de cámaras de acción, las cosas no han ido muy bien para GoPro en los últimos tiempos.

Luego de definir el segmento con su Hero, el primer dispositivo para capturar audio y video de gran calidad y capaz de soportar el maltrato, la empresa fundada por Woodman ha sido incapaz de generar con éxito nuevos productos que cautiven a los usuarios y, de paso, aumenten sus ingresos.

No es la primera vez que GoPro anuncia un producto que no está listo, la última vez que GoPro intentó crear algo distinto fue con el Karma, un cuadricóptero que prometía hacer frente a DJI —la firma china que prácticamente engulló al mercado y provocó la quiebra de otros grandes competidores—, cuyo lanzamiento fue retrasado en reiteradas oportunidades y que, una vez en el mercado, fue retirado apenas unas semanas después por problemas en los rotores que provocaban que el aparato se congelara a medio vuelo y se desplomara.

El resultado ha sido una caída en picada hacia la irrelevancia: Sus acciones, que cotizaron a 35.76 dólares en su debut en bolsa de junio de 2014, alcanzaron su punto máximo en septiembre de ese año, a 86.97 dólares —impulsando la fortuna de Woodman a más de 1,000 millones de dólares, lo que le dio un pase a la lista Forbes de los más ricos— y hoy cotizan a sólo 8.97 dólares.

La baja tasa de reemplazo o actualización de productos y el estrecho portafolio de la compañía han provocado una baja en ventas que la ha orillado a reiterados recortes de personal, lo que, espera, le ayude a volverse más ágil y volver a la rentabilidad. Sólo resta esperar.

 

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