Este 30 de junio se acaba el tiempo para el país heleno, que enfrenta dos crisis de dimensiones inimaginables: por un lado, un incumplimiento de sus pagos de deuda lo llevaría a la insolvencia; por otro, la posibilidad de una nueva recesión, con mayor desempleo y pobreza, lo tiene al borde de una crisis social.  ¿Hay futuro para Grecia?

 

El aplazamiento de los pagos de Grecia a la Troika europea en los últimos meses ha generado incertidumbre a nivel global. El gobierno de Alexis Tsipras, primer ministro heleno, debe hacer frente a dos tormentas: pagar a sus acreedores para desbloquear la ayuda financiera que requiere con urgencia para no caer en default y llegar a un acuerdo sin generar una crisis social al interior del país.

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¿Qué tempestad azotará primero a una economía que apenas creció 0.8% el año pasado y que podría caer en recesión de nueva cuenta si no llega a un acuerdo con sus prestamistas internacionales a finales de este mes?

“Un pago parcial beneficiaría a Grecia, pues podría destinar el resto del dinero a su desarrollo económico, pero es complicado porque sus acreedores no quieren perder dinero, y al hacerlo estarían enviando un mensaje a otros países con problemas de liquidez”, comenta Adolfo Laborde, investigador del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey campus Santa Fe.

El gobierno heleno debe efectuar cuatro pagos al grupo integrado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Unión Europea (UE) y el Banco Central Europeo (BCE) la última semana de este mes, de los cuales, uno, cuyo valor asciende a 305 millones de euros (mde), tenía fecha de vencimiento el 5 de junio y el cual fue aplazado por Tsipras.

Ahora, Grecia debe abonar al FMI un reembolso total por 1,600 mde el 30 de junio, fecha en que también concluye su programa de ayuda.

 

Presión social, la otra crisis

Además del acuerdo que debe lograr Alexis Tsipras, líder de la Coalición de la Izquierda Radical (Syriza), con sus prestamistas internacionales tras un ajuste de deuda por más de 240,000 millones de euros derivados del rescate que se realizó por el riesgo de impago en 2010 y 2012, el primer ministro debe hacer frente a una ola de descontento popular que ha ensombrecido al país desde el mandato de sus cuatro predecesores: Yorgos Papandréu, Lukás Papadimos, Panagiotis Pikramenos y Antonis Samarás, debido a medidas como el recorte al gasto público, pensiones y salarios, así como el aumento de los impuestos.

“Desde su campaña, Tsipras se promovió como un líder social que defendería al pueblo heleno de la opresión del sistema económico mundial. Por eso es necesario ser empáticos con el liderazgo del primer ministro, ya que si accede a todas las obligaciones que le están imponiendo, esto llevaría no sólo a un escenario de decepción popular, sino de violencia en las calles en Grecia”, asevera Iliana Rodríguez Santibáñez, directora del Departamento de Estudios Jurídicos y Sociales del Tecnológico de Monterrey campus Ciudad de México.

El PAME (Frente Militante de Todos los Trabajadores, por su nombre en español), que representa el movimiento sindical de clase de Grecia, y la ADEDY (Confederación de los Sindicatos de Empleados Públicos) son los principales protagonistas de los movimientos en contra de las medidas de austeridad.

“La declaración del primer ministro acerca de un posible acuerdo y de que las cosas mejoran es como una declaración de guerra a la clase trabajadora”, aseguró una manifestante durante una protesta al portal de noticias Euronews.

Por su parte, Tsipras aseguró al diario italiano Il Corriere della Sera que las reformas propuestas por su gobierno no son el inconveniente para llegar a un acuerdo con sus acreedores, sino que algunos no reconocen que “la austeridad ha fracasado”.

La especialista del ITESM asegura que los movimientos sociales pueden generar un “colapso social al interior del Estado”, ya que, “al final, los que pagan las consecuencias son los ciudadanos de a pie”.

 

Si Grecia paga…

En el escenario más positivo, si Grecia abona al FMI los cuatro pagos en uno solo el 30 de junio, la acción tendrá una influencia positiva en los siguientes terrenos:

 

Mercado de capitales

En los últimos meses, las tensiones entre el gobierno heleno con sus acreedores han mermado a los mercados de capitales a nivel global.

“El tema de Grecia pesa, y muestra de ello es que el Dax de Fráncfort ha entrado en fase de corrección, lo que quiere decir que ha descendido más de un 10% respecto a su reciente máximo histórico. En contraste, el Shanghai Composite trepó a un máximo de siete años”, explicó José Miguel Moreno, catedrático de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en una publicación para el portal Investing.

De 2008 a 2012, la bolsa helena cayó de 2,900 puntos a 175, equivalentes a un desplome de 92%, de acuerdo con cifras del mercado bursátil.

El sector más golpeado con la caída bursátil ha sido el financiero. Piraeus Bank, Alpha Bank, National Bank y Eurobank son los principales bancos helenos, que en conjunto suman una capitalización de 13,457 mde (cifras hasta febrero de 2015), equivalentes a 42% del valor total del índice Athex.

A finales de enero de este año, el valor de los cuatro bancos era de alrededor de 19,564 mde; es decir que en dos semanas las entidades financieras perdieron 6,107 millones o 31% de su valor total, según información del sitio financiero griego Naftemporiki.

“El cumplimiento de los pagos sería bien recibido por los mercados bursátiles, ya que desde que Grecia comenzó negociaciones con sus acreedores y Tsipras asumió el poder, un clima de incertidumbre ha golpeado, además de la bolsa de Atenas, a las de todo el mundo, incluida la de México”, explica Adolfo Laborde, investigador del ITESM.

 

Calificación crediticia

La agencia Standard and Poor’s rebajó la calificación crediticia de Grecia aún más dentro de la categoría basura a CCC desde CCC+, al cuestionar si la deuda de la economía helena era sostenible, luego que a inicios de este mes el gobierno de Tsipras retrasó sus compromisos financieros.

“En nuestra opinión, sin un giro en la trayectoria del PIB nominal y una profunda reforma al sector público, la deuda de Grecia es insostenible”, dijo S&P en un comunicado publicado el miércoles.

Asimismo, la agencia dijo que debido al riesgo de un mayor deterioro de la liquidez del gobierno, sus bancos y la economía, el panorama crediticio de Grecia era negativo.

“El gobierno griego probablemente caerá en default sobre su deuda comercial en los próximos 12 meses”, adelantó S&P.

Al respecto, el especialista del ITESM comparte que si Grecia cumple con los cuatro pagos, la nota crediticia podría revertir su tendencia negativa, y en un periodo no mayor a un año podría tomar un rumbo positivo. Sin embargo, advierte, “todo dependerá de los acuerdos a los que llegue el gobierno con sus acreedores y cómo se dé la reestructura de sus pagos”.

 

Inversión Extranjera Directa

La Inversión Extranjera Directa (IED) de Grecia se ha mantenido constante de 1970 a 2013. Durante ese periodo, el valor medio de los flujos fue de 0.8% del Producto Interno Bruto (PIB), con un mínimo de 0.03% del PIB en 2002 y un máximo de 1.98% del PIB en 2006, revelan cifras del Banco Mundial (BM).

A pesar de que la entrada de inversiones extranjeras a la economía helena han sido estables, en 2012 la Conferencia de la ONU para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD) publicó el informe Hacia una Nueva Generación de Políticas de Inversión, en que reveló que durante 2011 Grecia reportó salidas de IED por 1,800 millones de dólares.

Al cierre de 2013 recibió 2,122 mde, cifra que bajó a 1,164 millones en 2014, según un reporte del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación de España.

“Grecia puede recuperar el apogeo que alguna vez logró tener en inversiones extranjeras, pero necesita trabajar con sus acreedores. En el corto plazo necesitaría un quite de deuda, es decir, que sus acreedores le condonen 50% de sus compromisos financieros y, por supuesto, renegociar los pagos que está dando, ya que muchos de ellos son intereses, no son a pagos de capital, y eso es con lo que lucha a contracorriente”, dice Laborde.

 

¿Y si no paga..?

En el panorama más negativo, si Grecia incumple con el pago a la Troika, existen diversos riesgos que profundizarían el deterioro del eslabón más débil de la economía europea y al pueblo griego, que ya carga con una deuda pública que equivale a 168% de su PIB en los siguientes terrenos:

 

Contracción económica

A pesar de que en noviembre del año pasado la economía helena registró un crecimiento económico de apenas 0.8% tras seis años en recesión, según cifras de la oficina de estadísticas Elstat, un fracaso en las negociaciones con sus acreedores sumergiría al país en una contracción económica con riesgo de caer nuevamente en recesión este año.

En mayo, la Comisión Europea redujo su pronóstico de crecimiento para este año a 0.5%, respecto a la previsión anterior de 2.5%. Sin embargo, Valdis Dombrovskis, presidente adjunto de la Comisión, advirtió que en caso de incumplimiento la tendencia al alza se cambiaría a negativa.

“La estimación (de la Comisión) fue hecha asumiendo que se alcanzaría pronto un acuerdo sobre el programa de rescate, y hemos visto que las demoras continúan”, dijo a Reuters en una entrevista durante una visita a Eslovenia.

De hecho, la racha negativa ya comenzó de nuevo. Durante el primer trimestre de 2015, la economía helena se contrajo 0.2%, según cifras de la oficina de estadísticas de Grecia.

Ante este escenario, Iliana Santibáñez sentencia: “Solamente se habla de que el país debe hacer el ajuste, pero no se menciona de ninguna manera la reestructura de la deuda por parte de sus acreedores. Si orillan a Grecia a la no reestructuración con los prestamistas, entonces se regresará al discurso de que la economía abandone la zona euro.”

 

Financiamiento de los acreedores  

“Si Grecia no paga a sus acreedores, en primera instancia se reducirían las oportunidades para aspirar a nuevos créditos, ya que se le cerrarían las oportunidades para poder pagar sus deudas, lo que llevaría a gran parte de la población a los límites de la pobreza, un escenario que ya comienza a vivir ante la resistencia de las modificaciones que le piden”, asegura la especialista del ITESM.

Santibáñez explica que en el pasado ha habido entidades o países que han llegado al impago, y “algunas lo han sabido manejar mejor que otras”.

En 2001, Argentina fue vetada de todas las oportunidades crediticias en el ámbito internacional, y a la fecha no ha logrado recuperarse. Sin embargo, la directora del Departamento de Estudios Jurídicos y Sociales del ITESM asegura que Uruguay tuvo un mejor manejo, lo que ayudó a impulsar un mayor crecimiento frente a su homólogo latinoamericano, debido a que supo negociar con las entidades crediticias y reestructuró su deuda, por lo que no se debe considerar a Grecia como un caso aislado, pues ya ha habido países que cayeron en el impago.

“Grecia no es el único que está atravesando por una condición de necesidad económica. La economía global en este momento no es sana, es débil; el crédito es escaso, y los países siguen demandando préstamos.”

Asimismo, la investigadora adelanta que a pesar de las tensiones que existen entre el gobierno heleno y sus acreedores ve complicado que Grecia salga de la Unión Europea, ya que los costos del impago serían cuantiosos y, por lo tanto, los prestamistas no lo permitirían.

 

Aumento de desempleo

Para Iliana Rodríguez, el incumplimiento del pago a sus acreedores representa un deterioro para la economía helena, pero advierte que en la agenda existe algo aún más importante: la población griega.

“Si Grecia quiere evitar un colapso social al interior del Estado debe mediar o negociar las condiciones que exigen sus acreedores, tiene que llegar a un equilibrio en que todos ganen y, en especial, debe vigilar que su población sea la menos afectada”, expresa.

Durante el primer trimestre, la tasa de desempleo de Grecia aumentó a 26.6%, según un reporte de la oficina de estadísticas Elstat.

Ambos especialistas coinciden en que la llegada de Tsipras al poder en enero de este año y el bloqueo de la ayuda pendiente al país fueron algunos de los factores que influyeron en el alza de los niveles de desocupación laboral.

Sin embargo, el declive en la tasa de desempleo comenzó en 2009, periodo en que se mantuvo por debajo de 10%. Para el segundo semestre de 2013, el índice se acercó a 28%, cifra que bajó a inicios de 2014, pero repuntó para finales del mismo año.

La población más afectada son los jóvenes que se encuentren por debajo de 25 años, con un índice de desempleo de 51.9%, mientras que de los 25 a 29 años la lectura de Elstat se ubicó en 39.7%.

Lo que ocurrirá con Grecia después del 30 de junio aún es incierto. Lo cierto es que la voz de los griegos desnuda una realidad que ya hoy es insostenible.  En una entrevista con Euronews, Charis Prasas, ciudadano en Atenas, lo describe sin ambages: “Desafortunadamente somos un país sin futuro. No importan las buenas intenciones del gobierno. Ya no hay más oportunidades para hacer algo para ti, para mí, para nuestros jóvenes.”

 

 

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