Los efectos de la expansión del coronavirus COVID-19 en varias partes del mundo aún son una incógnita para las autoridades sanitarias internacionales, pero lo que es muy probable es que el virus tenga un efecto en las finanzas y el intercambio comercial.

Los mercados han sido los primeros en proyectar el impacto de este tipo de influenza surgido en la ciudad de Wuham, China; y será cuestión de un par de semanas que se note en la actividad productiva, advierte José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC).

“El hecho de que se estén cerrando total o parcialmente operaciones en China que produce uno de cada cuatro dólares en el mundo, hace pensar que existe un riesgo de que el comercio internacional se detenga, sobre todo en materia de manufactura, pues lo que implica es que en EUA, Corea o Japón se empiece a sentirse la menor capacidad de producción sobre todo a fines de febrero”, afirma.

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Alejandro Díaz de León, gobernador del Banco de México, reconoció el jueves pasado en un evento público que la tensión por el coronavirus en los mercados financieros sigue al alza por las implicaciones que pudiera tener en la economía mundial, como una mayor aversión al riesgo, disminución de inversiones y hasta en las monedas.

Ante este panorama es indispensable que el gobierno de México establezca un programa contingente para que el país mantenga su ritmo en la actividad económica, enfocado en la preservación del empleo a través de la aceleración de la inversión pública en infraestructura.

El director del IDIC también recomienda que los programas de inversión estén enfocados en aumentar la participación del contenido nacional de las exportaciones.

“Hay una precarización del mercado laboral y entonces en ese sentido debería de haber un acuerdo nacional de preservación del empleo, porque si se frena la actividad económica, sobre todo la de exportación, el riesgo que pueda existir es que se exacerbe el desempleo”, dice el especialista.

La tasa de desocupación aumentó en enero a 3.7% de la Población Económicamente Activa (PEA), tasa superior en 0.5% a la de diciembre del año pasado y también mayor en 0.2% a la de enero de un año antes, con series ajustadas por estacionalidad, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

La tasa de desocupación considera a la población que se encuentra sin trabajar, pero que está buscando trabajo. De esta forma, con datos ajustados por estacionalidad, en su comparación anual, la tasa aumentó de 3.5% en enero de 2019 a 3.7% en el mismo mes del presente año.

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