Para la empresa G500, jugar con el precio de la gasolina tiene costos que el gobierno mexicano tendría que pagar.

Si la próxima administración quiere reducir el precio de los combustibles, la única forma de hacerlo será bajando impuestos, declaró Emilio Estrada, director general de la empresa gasolinera, durante una conversación con medios en su estación Magnocentro, en el Estado de México.

El comentario se produce ante la promesa del candidato presidencial y puntero de las encuestas, Andrés Manuel López Obrador,  de congelar los precios de los energéticos si gana la Presidencia.

Pero no es el único. Ricardo Anaya, candidato por la coalición Por México al Frente, prometió bajar el precio de la gasolina con una revisión del esquema fiscal del gobierno.

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“40% de la gasolina es impuestos, y el otro costo es una referencia internacionales que poco podemos hacer para variarlas”, detalló el directivo.

El fin de semana pasado, el precio de la gasolina Premium alcanzó la barrera psicológica de 20 pesos por litro.

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Si el descenso de precios ocurre por menos impuestos, aumentarían otros gravámenes, como el Impuesto al Valor Agregado (IVA), si el gobierno quiere seguir con su agenda social, añadió Estrada.

“Esto son matemáticas. Si el gobierno recaudaba 20,000 millones en combustible, habría que sacarlo de algún sitio, y el sitio es el bolsillo de los mexicanos”, agregó.

La empresa asociada con el gigante suizo Glencore detalló que sus combustibles obtuvieron la certificación del programa internacional Top Tier por su aditivo G-Boost.

 

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