Los mercados se preguntan cuándo retirará el banco central su programa de estímulo monetario; los decepcionantes datos sobre el empleo hacen pensar que seguirá al menos este año.

 

La máquina de hacer billetes no para, al menos hasta que la situación económica en Estados Unidos mejore, lo cual todavía parece lejano.

Desde septiembre de 2012, la Reserva Federal (Fed) estadounidense lanzó su tercera ronda de programa de flexibilización cuantitativa (QE, por sus siglas en inglés). Para que siga o se reduzca, depende de los signos que muestre la economía norteamericana, especialmente en el mercado laboral.

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Las cifras de empleo la semana pasada no fueron alentadoras. El Departamento de Trabajo de EU publicó que en marzo se crearon sólo 88,000 empleos, cuando se esperaban 190,000. Y aunque la tasa de desempleo bajó a 7.6%, la Fed consideraría disminuir su programa de estímulo sólo si ésta baja a 6.5%.

Además, comienzan a verse discrepancias entre los presidentes de las reservas federales regionales sobre cuándo debería retirarse el estímulo. Y especialistas indican que la Fed seguirá inundando el mercado de billetes, al menos este año, para reanimar la economía más grande del mundo. Mañana la Fed publicará sus minutas, en las que anunciará si sigue con la misma política.

 

¿En qué consiste el QE?

El programa de flexibilización cuantitativa (QE por sus siglas en inglés) es un método no convencional que usan los bancos centrales cuando sus instrumentos tradicionales de política monetaria ya se agotaron, y las tasas de interés se encuentran cerca de cero.

El estímulo monetario busca aumentar la oferta de dinero mediante la compra de bonos del propio gobierno para reducir las tasas de interés a largo plazo, lo que se conoce coloquialmente como “imprimir” más dinero.

La máquina de imprimir ya lleva casi cinco años trabajando. La Fed lanzó en noviembre de 2008, cuando estalló la crisis financiera, la primera ronda de estímulo (QE1), en la que compró 1.25 billones de dólares en deuda hipotecaria. El QE2 fue lanzado en noviembre de 2010, comprando 600,000 millones de dólares (mdd) en bonos del tesoro y en septiembre de 2012 el QE3 consistió en comprar mensualmente 40,000 mdd en deuda hipotecaria, pero en diciembre del mismo año se incrementó hasta 85,000 mdd, lo que algunos le llaman el QE4.

La incertidumbre sobre la economía estadounidense y global en los últimos años han mantenido los programas de estímulo, indica Jorge Gordillo, subdirector de Análisis Económico de CI Banco.

“El techo de deuda en 2011, la agudización de la crisis del euro en 2012 y el tema fiscal de este año son las cosas que mantuvieron incierto el panorama y por ello está en vigor la compra de bonos”, agrega.

 

¿QE ‘forever’?

Los intentos de la Reserva Federal por revitalizar la economía de Estados Unidos se han prolongado sin que ésta logre repuntar, pero este año se esperaba que pudiera reducirse el estímulo si el crecimiento se aceleraba y el desempleo cedía, así lo comentó la semana pasada el presidente de la Fed de Atlanta, Dennis Lockhart.

Aunque hay colegas que piensan lo contrario, pues la debilidad del mercado laboral exige que se continúen con las medidas e, inclusive, pensar en políticas más agresivas, dijo el presidente de la Fed de Boston, Eric Rosengren.

La perspectiva de la economía, menos favorable de lo previsto, obligaría a continuar, considera Jorge Gordillo, de CI Banco.

“Salió mal dato de empleo y los demás datos sobre la economía fueron decepcionantes; aun no se recupera la confianza del consumidor ni del productor. Efectivamente, creo que no van a hacer nada para reducir la compra de bonos”, dice.

Bank of America Merrill Lynch (BofA) comenta en un análisis que el QE3 seguirá al menos en 2013.

“Leyendo entre líneas, las palabras de Ben Bernanke en su conferencia de prensa en marzo sugieren que aun hay puntos sin resolver. El debate abierto sobre los costos y beneficios del QE dentro del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC por sus siglas en inglés) refleja mayor transparencia. Eso también sugiere que no habrá un final rápido del QE3”, comenta Ethan Harris, coordinador del área de mercados globales de BofA.

 

Con el acelerador a fondo

“La situación económica de Estados Unidos está lejos de ser aceptable”, reconoció ayer martes el presidente de la Fed, Ben Bernanke, en una conferencia. Mañana miércoles se esperan las minutas del FOMC, en las que revelen pistas sobre una posible reducción del estímulo monetario, o prolongación del mismo.

El riesgo de seguir con las compras de activos es que pueda generar inflación, han indicado algunos funcionarios de la Fed, por lo que sugieren se reduzca el programa. Pero el riesgo de que la economía estadounidense siga estancada es mayor, por lo que la máquina seguirá a tope, opina Jorge Gordillo.

“Mientras no haya presión inflacionaria, seguirán. Bernanke no hará como en el pasado, concluir los programas y anunciar una nueva compra de bonos. Va a seguir con el acelerador lo más que pueda”, concluye.

 

 

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