George Yancopoulos dirige el equipo de Investigación y Desarrollo en Regeneron, una compañía cuyas acciones han repuntado 2,240% en 5 años, haciendo de él un multimillonario.

 

Por Matthew Herper

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Hace 27 años, George Yancopoulos era una superestrella científica. En ese entonces tenía 28 años y era profesor de biología en la Universidad de Columbia, pero su padre, un inmigrante griego de primera generación, siguió quejándose de lo poco que pagaba la academia.

Así que Yancopoulos, ahora de 55 años, firmó con una empresa biotecnológica con sede en Tarrytown, Nueva York, llamada Regeneron, y desde entonces ha liderado la invención de cuatro medicamentos aprobados y una plataforma tecnológica diseñada para inventar más. Las acciones de Regeneron han aumentado un sorprendente 2,240% en los últimos cinco años, y la participación de Yancopoulos le ha hecho un billionaire, convirtiéndolo en el primer jefe de investigación y desarrollo (I+D) farmacéutica que ha alcanzado una fortuna de diez dígitos en la historia. “Éramos una pequeña empresa, pero teníamos la tecnología más poderosa”, dice. “Y a veces eso es lo que cuenta.”

El valor de Sanofi, el socio de Regeneron en la mayoría de sus medicamentos, ha repuntado gracias a las tecnologías que Yancopoulos ha creado. El 28 de julio anunció que pagaría 640 millones de dólares (mdd) para poner en marcha una nueva asociación en la que Regeneron inventará medicamentos contra el cáncer que aprovechan el sistema inmunológico. Sanofi también pagará el 75% de los primeros 1,000 mdd en costos de desarrollo. Explicar qué hace cada compañía es complejo, pero al final del día, las dos compañías se repartirán las ganancias por igual.

“George ve y siente la biología de una manera que muy pocos científicos pueden hacerlo”, dice Elias Zerhouni, presidente de I+D global de Sanofi. “En mi opinión, es esta intuición creativa combinada con el rigor científico lo que lo hace especial.”

Otro aspecto clave para el éxito de Yancopoulos es el grupo de científicos que se ha mantenido cerca de él, y, más que nadie, el hombre que lo contrató, el CEO de Regeneron, Leonard Schleifer (también un billionaire, con una fortuna de 1,700 mdd). Schleifer alaba a Yancopoulos por su “inmenso talento y genio”.

El cuarto fármaco de Yancopoulos, Praluent (para disminuir el colesterol en personas que ya están al máximo de estatinas), fue aprobado el 24 de julio y se espera que sea un éxito de ventas, y Regeneron y Sanofi se están preparando para lo que probablemente será una batalla campal de marketing contra su rival Amgen, que podría lanzar su propio medicamento contra el colesterol pronto. Pero él no se ha quedado quieto: entre otras cosas, trabaja en un gran proyecto para secuenciar el ADN de los pacientes, y el Deutsche Bank estima que su medicamento experimental para padecimientos alérgicos podría generar 10,000 mdd en ventas anuales para 2025.

Él dice que ha tratado de ser un tipo diferente de jefe de I+D, inspirado en su modelo a seguir –y presidente de Regeneron–, Roy Vagelos, cuya carrera como jefe de I+D, y luego como director ejecutivo de Merck, es legendaria. En vez de actuar como un administrador de cartera, está profundamente involucrado en el descubrimiento de fármacos de Regeneron, y es el inventor principal de todas las patentes sobre las que se basa la invención de todos los medicamentos de Regeneron.

Yancopoulos aún conduce un Honda Pilot de 8 años, lava la ropa y los vestidos de sus hijos, y usa el mismo saco y pantalones color caqui desgastados como cualquier otro científico académico. Le incomoda hablar de su riqueza, pero espera que la sola idea de que al haber sido generada por fármacos capaces de salvar vidas puedan servir “como una inspiración para que los niños elijan una carrera científica, niños que de lo contrario podrían convertirse en administradores de fondos de inversión.”

 

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