Más que exponer argumentos y presentar las razones por los que la plataforma política de cada uno de los candidatos representa la mejor opción a elegir el próximo 1 de julio, las campañas electorales están enfocadas en resaltar los sentimientos de miedo o irritación del electorado.

No es necesario hacer un análisis de la segunda dimensión del significado de las campañas para determinar que estos son los comicios de las emociones y no de las elecciones, como lo define Roberto Duque, académico de la universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Uno de los comerciales de la campaña de José Antonio Meade, candidato por la coalición integrada por el PRI, PVEM y Nueva Alianza, se llama ‘Tengo miedo”, en el cual se presenta a una pareja de adultos hablando de los “riesgos” que implicaría una posible presidencia de Andrés Manuel López Obrador.

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Ésta no es la primera vez que se presenta una campaña enfocada en “las amenazas” de la gestión de Andrés Manuel López Obrador. En los comicios de 2006 se popularizó la frase “AMLO es un peligro para México” debido a la difusión de spots emitidos por el Partido Acción Nacional (PAN) y que señalaban que sus propuestas provocaban endeudamiento e inflación.

“Podrías perder la casa que compraste con tanto esfuerzo”, advertía una voz masculina enérgica mientras se proyectaban imágenes de familias en situación de pobreza.

Para Xóchitl Pimienta, maestra de análisis político y medios de información en el Tec de Monterrey, la campaña política en medios de comunicación en 2006 como la de estas elecciones son muy parecidas, pese a que el contexto social y la forma en que se comunica actualmente difiere a la forma en cómo se hacía 12 años atrás.

“Son muy parecidas en cuanto a que utilizan el miedo como un eje, en el 2006, no nada más el PAN hizo spots de miedo, también el Consejo Coordinador Empresarial hizo comerciales que decían que apostarle a algo distinto es retroceder, además tenían el mismo formato de algunos que el PRI está lanzando ahora, yo diría que es una combinación lo que hace el PRI ahora entre los que hizo el PAN y el CCE”, señaló la académica en entrevista con Forbes.

Estas campañas que se enfocan en el miedo apuestan a redirigir el voto de los ciudadanos indecisos o sensibilizar a una parte muy pequeña del electorado, sin embargo, no se espera el mismo impacto que tuvieron el marketing político utilizado en 2006, toda vez que la forma en la que viaja la información es diferente ahora.

“La población es muy distinta, hace seis años, la penetración de internet es muy diferente a como es ahora, las redes sociales no habían penetrado tanto, la información a la que teníamos acceso no era tan inmediata, ahora creo que es más importantes los errores que puedan cometer (los candidatos), pero 12 millones de nuevos votantes están más pendientes de esas cosas que ser sensibles a esta campaña de miedo”, apuntó Pimienta.

Desde la perspectiva de Robert Duque, no es únicamente la celeridad con la que la información viaja y la forma tan sencilla en la que se puede aclarar información imprecisa sobre un candidato, sino que el PRI está apelando al sentimiento equivocado, toda vez que se trata de la rabia y no el miedo en lo que se están enfocando los ciudadanos al momento de expresar sus preferencias electorales.

“Esta campaña como recurso, que parece bastante desesperado, apela a otra emoción primaria que es el miedo, en 2006 funcionó, pero está vez se equivocan de emoción humana porque el miedo no es la emoción predominante ahora mismo ¿cuál es la emoción de la ciudadanía ante su clase dominante? Es el enojo, hay demasiados agravios y ocurre que la irá ya está ocupada por López Obrador, muy hábilmente con su nuevo partido se posiciono para descargar la ira en su boleta electoral”, detalló el académico de la UNAM.

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Temas como el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), son estandartes del enojo y se han hecho ver como símbolos de opulencia y poca transparencia, apunta Duque.

El descontento con las estructuras de gobierno no es un fenómeno único en México, casos como el del Brexit o el No al proceso de Paz en Colombia fueron las primeras demostraciones de este agotamiento en la paciencia de los ciudadanos.

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