Fue una tarde de lluvia. No sólo por el aguacero que anegó las calles del primer cuadro de la Ciudad de México, en donde se dieron cita los cinco candidatos a la presidencia para asistir al primer debate presidencial, sino por la precipitación de gritos que se lanzaron desde las calles aledañas al Palacio de Minería en torno a los protagonistas y sus invitados al momento de arribar.

Pero la lluvia dio tregua y no regresó sino hasta que el último candidato presidencial en arribar al recinto histórico, Andrés Manuel López Obrador, ingresó a la sede del debate.

Fue hasta ese momento que se apagaron los gritos que proferían grupos de simpatizantes de los candidatos que arribaron desde muy temprano a la zona controlada por granaderos y vallas metálicas. Hasta ahí entraron personajes muy conocidos de la política mexicana, como Jorge Castañeda, Enrique Ochoa Reza, Claudia Sheinbaum, Gustavo Madero, Diego Fernández de Cevallos y Miguel Granados, quienes resistieron las rechiflas y gritos más encendidos entre los que destacaron palabras como ratero, traidor y agresivos.

La famosa calle de Tacuba fue una pasarela en la que los candidatos presidenciales arribaron al Palacio de Minería, en donde se llevó a cabo el primero de tres debates presidenciales rumbo a las elecciones del 1 de julio.

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La primera en arribar a la zona, con cuatro minutos de anticipación a la hora que marcaba su cita, fue Margarita Zavala, candidata independiente, quien caminó sola y sin posar mucho tiempo ante el lente del centenar de fotógrafos y camarógrafos que esperaban a los candidatos.

José Antonio Meade, candidato por la coalición entre el PRI, PVEM y Nueva Alianza, llegó de la mano de su esposa Juana Cuevas; seguidos por la pareja conformada por Ricardo Anaya, candidato por el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano; y su esposa Carolina Martínez.

Jaime Rodríguez, “El Bronco”, candidato independiente y Andrés Manuel López Obrador, candidato por Morena, quienes también llegaron acompañados por sus parejas, apuraron el paso a su entrada y evitaron posar durante mucho tiempo frente los medios de comunicación ante la inminente presencia de la lluvia.

30 minutos separaron el arribó de los candidatos del inicio del debate, suficientes para que los simpatizantes que huyeron por la lluvia retomaran su puesto al exterior del edificio propiedad de la UNAM, y volvieran a vociferar consignas, pero está vez durante las apariciones de los candidatos que fueron disminuyendo mientras avanzó el debate pero que se reactivaron con fuerza minutos antes de que concluyera.

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Lluvia de ataques, pero no de ideas

A las 20 horas, como estaba programado, el debate con una pregunta dirigida a los cinco integrantes del pódium: ¿Cómo combatir la violencia y qué le hace pensar que su estrategia tendrá éxito cuando todo lo demás ha fracasado?.

En este primer bloque dominaron los ataques por parte de los participantes a la propuesta de amnistía a integrantes del crimen organizado de López Obrador; el combate a la impunidad que puso en la mesa José Antonio Meade; y las remembranzas de gestiones exitosas en esta materia en el caso del Bronco en su gestión como gobernador en Monterrey y AMLO como Jefe de Gobierno en la Ciudad de México.

Pese a los cuestionamientos directos, el candidato puntero en las encuestas evadió contestar de forma detallada de qué se trataba su propuesta de amnistía.

Se destacó el mensaje de Jaime Rodríguez respecto a la muerte de su hijo que quedo impune debido a que el sistema de justicia en el país está quebrado y cuestionó a los candidatos respecto a si en algún momento sufrieron el efecto de la violencia.

En este primer bloque la participación de Zavala parecía no llegar, hasta que se dirigió al público y prometió defender a los mexicanos.

 

Lluvia de acusaciones

Durante el segundo bloque, enfocado en la pregunta ¿Qué proponen para combatir la corrupción?, de desataron los ataques entre los candidatos.

Tres departamentos propiedad del candidato tabasqueño no declarados, una nave industrial adquirida supuestamente por Anaya, el caso Odebretch del que se afirmó se benefició la candidatura de Enrique Peña Nieto y por el que no existen funcionario públicos mexicanos castigados, y el socavón del paso exprés de Cuernavaca fueron los blancos principales de ataque.

Entre los invitados, dispuestos en recintos aledaños al Palacio de Minería, se desataron risas luego de que El Bronco afirmó que proponía cortarles las manos a los funcionarios corruptos “literalmente”.

También destacó el ataque entre Meade y Anaya, sobre todo cuando éste último cuestionó al ex secretario de Hacienda y Crédito Público respecto al tamaño de la “rebanada de pastel” aludiendo a los casos de corrupción destapados durante este sexenio protagonizados por integrantes del PRI.

En este bloque Rodríguez volvió a generar risas entre los asistentes cuando refutó a AMLO de “vender lo que todavía no era suyo” en referencia a la declaración de López Obrador de que ya había ofrecido en venta el avión presidencial al mandatario estadunidense Donald Trump.

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Lluvia de malas compañías

El tercer y último bloque verso sobre la pregunta: ¿A través de qué mecanismos se podrían cumplir los propuestas hechas en campaña?

En este punto se abordaron diversos temas entre los que destacaron: la integración de figuras como Manuel Bartlett y Napoleón Gómez Urrutia a la campaña de AMLO; la postura de los matrimonios entre personas del mismo sexo por parte de Zavala quien ratificó su rechazo y las evasivas a las preguntas directas de los candidatos por parte de AMLO.

En sus mensajes finales, Bronco aludió a una presidencia cercana a los ciudadanos; Margarita pidió a los votantes ejercer su derecho basado en sus sueños y no en el miedo; Anaya dijo que en esta elección se juega el futuro del país; AMLO afirmó que con el movimiento que representaba estaba por lograrse la cuarta transformación al compararla con la Independencia, la Reforma y la Revolución; y Meade afirmó que quería hacer equipo con los mexicanos.

Al abandonar el recinto únicamente el Bronco y Meade se acercaron a los representantes de la prensa para dar su balance del debate, el primero condenando el formato del debate y el partidismo que ha evitado una presencia mayor de los candidatos independientes en los medios de comunicación; y el último declarándose ganador del debate, junto con todos los mexicanos que acababan de presencia un formato diferente y más dinámico.

Apenas pasaron 15 minutos y los gritos y consignas de los apostados en las inmediaciones del se habían apagado y que fueron sustituidos por el ruido que generaba el retiro de las aceras metálicas, que por fin liberaban al Palacio de Minería, del cerco que lo custodió por más de 48 horas.

 

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