La zar mexicana de la competencia tiene como reto hacer valer la ley, terminar con los monopolios y darle un impulso así a la economía, un desafío mayúsculo que tratará de conseguir a base de liderazgo y compromiso. El terreno luce bastante árido.

 

Por Alejandro Medina

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Su llegada a la Co­fece se dio en el marco de un pro­ceso de cambio y transformación previo al nacimiento de la nueva Ley Federal de Competencia Económi­ca (LFCE). Ésta modificó casi en su totalidad el terreno espinoso que tenemos en México.

Alejandra Palacios a primera vista luce una personalidad de seriedad absoluta; sin embargo, esta característica sólo es un espejismo que sirve para ocultar su enorme capacidad analítica e inteligencia. Formada en el Itam, institución de la que se recibió como economista, y en el CIDE, donde estudió la maes­tría, esta joven mujer de 39 años es hoy la encargada de terminar con la epidemia de empresas monopólicas que desde hace muchos años están ancladas a la geografía económica de nuestro país.

Su historia como impulsora de la competitividad mexica­na comenzó en septiembre de 2013, cuando el Pleno del Sena­do de la República decidió con 83 votos a favor seleccionarla como la nueva comisionada presidenta de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece).

Y es que la LFCE entró en vigor el 6 de julio de 2014, apenas 10 meses después del desembarco de Palacios en la Comisión, por lo que fue a ella como presidenta a la que le tocó encabezar las modificaciones en esta materia, que, tal y como lo asegura, fueron sustanciales.

“Me parece que lo que hemos visto en los últimos dos años aquí es que cambió prácticamente todo, no sólo la Comisión, sino completamente el órgano responsable de la compe­tencia en México. Hoy la autoridad judicial puede evaluarnos, contamos con tribunales especializados y un organismo fuera de la Cofece que se dedica a analizar tanto teleco­municaciones como radiodifusión”, explica Palacios.

La aplicación de la dinámica de la nueva normatividad, de la cual según expertos se verán resultados al menos dos años después de su llegada, planteó un reto importante para Palacios.

Desde su perspectiva, más allá de las decisiones que se empezaron a tomar en la Cofece a partir de la lle­ga de la LFCE, se observa hoy mayor interés de las empresas por evitar las prácticas monopólicas.

“Los comisionados y yo hemos empezado a ver que cada vez son más las empresas chicas, medianas y gran­des que se preocupan por el tema de la competitividad, analizando ellas mismas el papel que están desempe­ñando desde su interior”, dice.

En esencia, la Cofece está inte­resada en analizar perfectamente cada una de las uniones, fusiones y acuerdos de colaboración que sostengan las empresas mexicanas y extranjeras, tratando de evitar que de alguna manera puedan resultar en concentración, como hicieron en el caso de Comex y la estadouniden­se Sherwin-Williams.

Además, Palacios asegura que se trabaja muy de cerca en la construc­ción del nuevo mercado energético mexicano.

 

Reta a los gigantes

Llevar el cargo ha significado un ver­dadero reto para Alejandra porque encabeza a una comisión que históri­camente resulta incómoda para algu­nas de las empresas más importantes y grandes de nuestro país.

El trabajo para nada la amedren­ta: “Siempre he tenido ganas de transformar a mí país, he trabajado por ello desde cada sitio en el que he estado, sin embargo, nunca había tenido una oportunidad como la que tengo hoy para hacerlo”, menciona. Pero, ¿cómo hace para pararse ante las empresas monopólicas mexica­nas y tratar de hacer este cambio? “Lo primero que hay que decir es que esto no es algo personal entre las compañías monopólicas y yo, no es Alejandra contra las empre­sas, sino que se trata de decisiones impulsadas por la institución, que al final de cuentas es la que verdadera­mente importa”, destaca.

Rodeada por un grupo de seis comisionados, todos hombres, en conjunto se encargan de impulsar la bandera de la competitividad.

“Las decisiones en la comisión se toman de manera colegiada y mi voto vale igual al de mis compañeros, somos al final de cuentas un equipo que actúa en conjunto para generar buenos resultados”, menciona.

Alejandra recuerda que el hecho de que ella fuera la única mujer y la persona más joven dentro del grupo de comisionados fue un punto que se criticó mucho a su llegada a la presidencia de la Cofece, sin embar­go, esto no afectó su desempeño.

“He logrado hacer una muy buena mancuerna con ellos, su experiencia es muy importante y mi ímpetu por hacer bien las cosas también lo es”, puntualiza.

Trabajar para la Comisión Federal de Competencia Económi­ca permitió a Palacios ampliar sus capacidades y conocimientos en materia de liderazgo.

Para la presidenta de la Cofece un líder también es aquel que se crece ante momentos de adversidad y sabe tomar decisiones en el mo­mento correcto, aún cuando no sean fáciles de llevar.

“Yo trabajo en ser líder no pensando en si soy hombre o mujer, sino en tomar las mejores decisio­nes posibles en mi trabajo, pla­neando estratégicamente y dando siempre seguimiento a todas las cosas”, explica.

A pesar de su posición acerca del género en materia de liderazgo, Palacios asegura que sí es impor­tante tratar de empoderar más a las mujeres para que ocupen mejores posiciones en las compañías.

“Yo lo que veo es que en general existe una igualdad de género en puestos que van del nivel medio hacia abajo, sin embargo, hacen falta todavía muchas cosas qué ha­cer hacia arriba, necesi­tamos impulsar que las mujeres puedan ac­ceder también a esos sitios”, considera.

 

Retos futuros

El camino en la Cofece es todavía largo: “Las cosas apenas están empezando. Fui nombrada presidenta de la comisión por un periodo de nueve años, así que aún estaremos trabajando aquí por siete más, con el objetivo claro de conver­tir a la Cofece en un organismo de excelencia”, indica.

Para lo que resta de este año, ase­gura, vienen cosas muy interesantes, como la decisión que tomarán en la compra de Comercial Mexicana por parte de Soriana; y otros temas rela­cionados con el sector aéreo: el joint venture entre Aeroméxico y Delta.

Finalmente, agrega, la Cofece se mantendrá atenta a los casos que requieran de su recomendación, tal y como sucedió con el tema de movi­lidad en la Ciudad de México y que involucró a organizaciones de taxistas y a empresas como Uber y Cabify.

En el plano personal, Palacios, con sus tres pequeños hijos, impulsará el crecimiento de su familia, con quie­nes mantiene una estrecha relación a pesar de su labor en Cofece.

El trabajo que realiza la apasio­na. Su apuesta es entregar buenos resultados, pero el reto no pinta fácil en los años por venir.

 

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