Por David Vargas.

Epsy Campbell Barr, primera vicepresidenta de Costa Rica, se presentó su renuncia al Congreso de su país la tarde del 10 de diciembre como ministra de Relaciones Exteriores, tras ser cuestionada por una serie de nombramientos en direcciones de la Cancillería que realizó meses atrás.

Campbell anunció a los diputados que le había comunicado al presidente Carlos Alvarado su decisión de separarse del ministerio. “Esta mañana comuniqué al presidente de la República mi decisión de renunciar a mi cargo de ministra de Relaciones Exteriores y Culto”, declaró mientras leía su discurso. “He entendido muy bien que mi responsabilidad ante este país trasciende estar al frente de una cartera. Por ello seguiré trabajando fuertemente para lograr los niveles de desarrollo que este país se merece desde el despacho de la primera vicepresidencia”, continuó.

La primera vicepresidenta reafirmó su compromiso con la administración de Carlos Alvarado y le agradeció su apoyo durante los meses de gestión en la Cancillería.

Campbell estuvo en el centro de la polémica por nombrar a dos mujeres en direcciones de política exterior costarricense sin que reunieran los requisitos que exige el Estatuto del Servicio Exterior del país para esos puestos: deben ser diplomáticos de carrera y que hayan alcanzado el rango de embajador. Ninguna de las personas nombradas cumplía con los requerimientos.

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Ya había nombrado –en noviembre anterior– a otra mujer en un puesto de dirección sin que contara con los atestados necesarios, y nombró a una allegada como su asesora.

Los nombramientos de la ahora excanciller fueron cuestionados por diputados de oposición en el Congreso y se solicitó un criterio a la Procuraduría General de la República (abogado del Estado Costarricense) para aclarar si estos cabían como nombramientos de confianza.

Campbell, es representante del Partido Acción Ciudadana (fue presidenta de la agrupación del 2005 al 2009) un partido que dejó su marca en la política costarricense con un severo discurso anticorrupción y que gobierna actualmente tras su primera administración 2014-2018.

Para los congresistas costarricenses, la renuncia de Campbell era necesaria, pero llegó de forma tardía. “La renuncia de doña Epsy era necesaria. Ya no tenía campo en la política de la Cancillería”, manifestó la diputada Karine Niño del partido opositor Liberación Nacional. “Ya era hora que la canciller tomara la decisión de apartarse de un puesto para el cual no estaba capacitada”, agregó el diputado independiente Johnathan Prendas. “Me parece que la renuncia es tardía, pues la Cancillería ha estado en un huracán desde el día uno”, opinó el legislador Heriberto Abarca del opositor Unidad Social Cristiana.

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