La figura de los aranceles y los esquemas de proteccionismo comercial siguen a la baja en el planeta. Son la última frontera para lograr el verdadero libre comercio.

 

 

 

Ahora que se cumple el aniversario 20 del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, TLCAN, con Estados Unidos y Canadá, y nuestro país se encuentra de lleno en las negociaciones del Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP) es fundamental reconocer que la figura de los aranceles y los esquemas de proteccionismo comercial siguen a la baja en el planeta.

Una alternativa muy bien vista por las empresas globales, que representan un agente muy activo en los foros internacionales y cuya presión busca consolidar este tipo de cambios para liberar mercados, estandarizarlos y permitir así que sus productos fluyan en los mercados sin ninguna barrera de acceso.

Es importante distinguir las normas técnicas o regulaciones de los aranceles, ambos elementos son dos instrumentos de política comercial con una función diferente. Las normas técnicas y regulaciones permiten estandarizar los productos a nivel internacional, garantizar la seguridad y la protección al consumidor así como su desempeño y su mejor aprovechamiento.

Los aranceles, por su parte, son el impuesto que pagan los bienes que son importados a un país. Los aranceles pueden ser específicos (sobre la cantidad de producto a importar o ad valorem (sobre el valor de las mercancías), buscan incrementar el precio de las mercancías de origen extranjero y con ello proteger a los productos producidos por la industria local.

Un esfuerzo puntual de la Organización Mundial de Comercio (OMC) es la eliminación de los aranceles para impulsar el libre comercio, este planteamiento surge del Acuerdo General de Aranceles y Comercio (GATT), surgido de La Ronda de Uruguay (1986-1993), los países firmantes se comprometieron a eliminar aranceles y a reducir y “consolidar” los tipos de los derechos de aduana a niveles que fueran difíciles de aumentar. Desde entonces, la tendencia busca crear una apertura ordenada y respetuosa de los derechos de los consumidores, especialmente en los países más desarrollados.

La reducción arancelaria ha evolucionado favorablemente a nivel mundial y la tendencia de librear el comercio ha permeado a través de la firma de acuerdos comerciales entre los países. Según la OMC, el número de acuerdos comerciales regionales (ACR) entre dos o más socios no ha dejado de aumentar desde principios del decenio de 1990. Hasta el 31 de julio de 2013, se habían notificado alrededor de 575 ACR, de los cuales 379 estaban en vigor.

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Fuente: ONU informe 2013, Objetivos de Desarrollo del Milenio

 

Las medidas no arancelarias, por su parte, pueden afectar al comercio de mercancías plantean al sistema multilateral de comercio un problema de política fundamental, el de cómo asegurar que esas medidas cumplan objetivos de política legítimos sin restringir ni distorsionar indebidamente el comercio.

Con el tiempo, y ante la reducción paulatina de los aranceles, se han incrementado las medidas no arancelarias (MNA), así como los obstáculos técnicos al comercio, las subvenciones o las restricciones a la exportación.

Los reglamentos técnicos y las normas sobre productos pueden variar de un país a otro. La existencia de demasiados reglamentos y normas diferentes plantea dificultades a productores y exportadores. Si los reglamentos se establecen de manera arbitraria, pueden utilizarse como un mecanismo proteccionista.

El Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio trata de garantizar que los reglamentos técnicos y las normas, así como los procedimientos de prueba y certificación, no creen obstáculos innecesarios al comercio, pero al mismo tiempo otorga a los Miembros el derecho de aplicar medidas para lograr objetivos legítimos de política, como la protección de la salud y seguridad humanas o la preservación del medio ambiente.

 

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Fuente: OMC

 

El esfuerzo internacional basado en el Acuerdo de obstáculos técnicos al comercio (TBT), se enfoca entonces a reglamentar las medidas no arancelarias, prohibiendo las medidas proteccionistas, limitando las medidas discriminatorias y las que restringen innecesariamente el comercio, pero reconoce que la normalización es necesaria y debe considerase un valor complementario al comercio de bienes y servicios por sus fines loables

Los responsables de los gobiernos que han constatado el poder transformador que posee el Libre Comercio internacional en el crecimiento de sus economías, especialmente por las cadenas de valor que crecen al lado del sector importador/exportador, por lo que la tendencia generalizada cambió: de tener un proteccionismo a ultranza, ahora lo que se busca es la apertura de las fronteras de manera sistematizada y en base a una estrategia comercial de acuerdos comerciales regionales, ACR.

No obstante, es necesario que cada uno de los involucrados en la incansable dinámica del comercio exterior comprenda la importancia de mantener un saludable marco en materia de estandarización y normalización en beneficio de los consumidores de cada país.

De esta manera, la economía puede fluir de una forma más ordenada y eficiente.

 

 

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