No, Tesla no compite con GM o Ford. Considerando su incursión en el terreno de los autos autónomos, eléctricos y conectados, la verdadera amenaza viene de fuera de la industria automotriz tradicional.

 

Por Steve Schaefer

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¿Qué pasaría si la competencia real de Tesla Motors en el futuro fueran Uber y Google más que los fabricantes de automóviles tradicionales a los que desafía hoy en día?

Ésa es una pregunta que el analista de Morgan Stanley Adam Jonas reflexiona en una nota a clientes, y él piensa que el fabricante de automóviles propiedad de Elon Musk podría tener una posición de liderazgo en el mundo de los coches compartidos, conectados y autónomos.

“Las empresas con experiencia en tecnología autónoma y en aprendizaje de las máquinas en red pueden aprovechar las ineficiencias” en el marco actual del transporte, escriben Jonas y sus colegas, argumentando que Tesla tiene una posición única para acaparar una buena parte de los más de 16 billones de kilómetros recorridos por los automóviles de todo el mundo cada año en caso de que se dé la transición de autos tradicionales conducidos por humanos a los autos autónomos y/o compartidos.

La capitalización bursátil actual de Tesla, de 32,000 millones de dólares (mdd), llega en un momento en que esos 16 billones de kilómetros aún son dominados por los fabricantes de automóviles como GM, Ford, Toyota y sus diversos contemporáneos, así que no es difícil imaginar cuánto podría valer la compañía si nueva tecnología y conectividad le permiten superar a esos grandes rivales.

En el escenario hipotético que plantea sobre la base de una línea de productos actualmente inexistente, Morgan Stanley cree que Tesla podría tener un enfoque doble que “venda kilómetros además de coches”. Ese negocio, que Jonas denomina “Tesla Mobility”, podría posiblemente más que triplicar los posibles ingresos de la compañía para 2029” –escribe–, y representar casi tanto valor como el negocio automotriz actual.

La visión futurista de Morgan Stanley ciertamente tiene algunos elementos de ciencia ficción, pero el camino hacia esa visión ya está en construcción. Los vehículos de Tesla ya son eléctricos, conectados y tienen un firmware que puede actualizarse sin necesidad de realizar modificaciones físicas.

En un mundo en el que todas sus expectativas llegan a buen término, Morgan Stanley cree que las acciones de Tesla valen 611 cada una, más del doble del precio de apertura del lunes por la mañana, de 253 dólares. Eso también está muy lejos de su precio base de 311 dólares, y su precio objetivo oficial de 465 dólares por acción se encuentra en el punto medio entre ambos.

En cuanto a pistas que sugieran que Tesla persigue este tipo de iniciativas (que Musk y su equipo no han anunciado aún), Jonas subraya las proyecciones de gastos de capital y de I+D hasta 2020, que según él “superan enormemente su tamaño y huella de producción actuales”.

Tampoco es que Musk y compañía vayan a ser los únicos que intenten ponerse a la delantera en la eventual transformación de los fabricantes de automóviles que controlan el mercado actual, como señala Morgan Stanley:

“Sumándose a la sensación de urgencia de que un modelo de Tesla Mobility podría llegar más temprano que tarde está la aceleración de nuevos rivales tecnológicos que usurpan su lugar en el área de movilidad compartida, eléctrica y autónoma. Hemos escrito mucho sobre los esfuerzos de Google, Apple y Uber para entrar en esos terrenos. Tesla está en una batalla por el talento, el capital, la ventaja de ser los primeros en el sector, y la cooperación con los gobiernos y municipios en una variedad de iniciativas de movilidad. Y Tesla no está solo.”

Entonces, ¿cuánto podría valer todo esto? “Una característica distintiva de un gran producto o servicio es que debe ser sustancialmente más barato o mejor que las alternativas prevalecientes”, escribe Jonas.

Antes que los inversionistas empiecen a correr la loca idea –las acciones subieron marcadamente el lunes por la mañana–, Jonas advierte que si bien se espera un anuncio en este sentido por parte de las empresas dentro de los próximos 18 meses, “hay un grado de incertidumbre en cuanto a si este producto será desarrollado, cuándo y cómo”.

El factor de competencia es de especial importancia, ya que muchas empresas –incluyendo algunas que probablemente no han sido creadas– buscan solucionar el problema de mejorar la eficiencia y el uso del mercado automotriz.

Dada la forma en que los inversionistas han recibido aparentemente cada esfuerzo perseguido por Musk y Tesla  –desde el concepto de vehículo eléctrico inicial hasta la incursión más reciente en el almacenamiento de energía alternativa–, lo más probable es que será un actor importante en la transición que viene, pero también tendrá varios competidores, algunos de ellos muy acaudalados.

Las acciones de Tesla subieron más de 5% el lunes, y han ganado 14% este año, incluso después de otra ronda de capital que la empresa completó la semana pasada.

 

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